Arequipa

¿Qué significa para Vargas Llosa desprenderse de sus queridos libros?

1 de abril de 2017
¿Qué significa para Vargas Llosa desprenderse de sus queridos libros?

Un amigo, un sociólogo y un periodista ensayan lo difícil que es para el escritor arequipeño regalar su biblioteca personal. 

Por Lino Mamani A.
Fotos: Jorge Esquivel Z.
 
Fue en marzo de 2011 que Mario Vargas Llosa arribó a la Ciudad Blanca por su cumpleaños y para participar de las celebraciones que le tenían previsto: una biblioteca con su nombre, la puesta en valor de la casa de la avenida Parra donde nació, reconocimientos y mucha gente saludándolo. El recibimiento cautivó al escritor, quien como retribución anunció que regalaría su biblioteca personal a Arequipa.
Desde entonces, cada 28 de marzo empezaron a llegar lotes de libros a la casona que se habilitó para albergar los tesoros impresos. Son seis años y 15 mil títulos los que ya fueron entregados a la ciudad. La mitad de los libros que acumuló el novelista. “Mi mayor logro en la vida fue aprender a leer, que es aprender a vivir, a viajar en la geografía, en el tiempo. Es encontrarse y hacer nuestros los héroes de Dumas, Verne o Salgari”, dijo esta semana cuando hizo una reciente entrega y celebró sus 81 años de vida. Pero entre estantes y pies de páginas, salta una pregunta: ¿cuán difícil es para un novelista desprenderse de sus libros?
Uno de los mejores amigos del Nobel es el también escritor Alonso Cueto, quien estuvo en Arequipa acompañándolo en su visita. El autor de “La hora azul” trata de explicar lo difícil que es deshacerse de algo tan valioso.
“Es desprenderse de una parte de su vida, de algo tan añorado que formaba parte de él. Por eso es una manifestación de gratitud y correspondencia. Es una forma de una relación tan íntima entre él y su ciudad. La ciudad de la familia que le informaba cómo ha sido la vida ahí”.
Vargas Llosa cuenta en “El pez en el agua” (1993) que su niñez la pasó en Cochabamba, pero que su familia siempre le recordaba la ciudad donde nació el 28 de marzo de 1936 en la casona Nº 101 de la avenida Parra. ¿Regalar su biblioteca es un ajuste de cuentas con la ciudad?
Para el sociólogo, José Luis Vargas, es una especie de reivindicación. “Una ciudad con la que él mismo confiesa no sentirse muy ligado, pero con la adultez está reivindicando. Podríamos pensar que está pagando una deuda dentro de su vida y dentro de su obra, porque es curioso dentro de su obra habla muy poco de Arequipa, en obra está más presente Piura, Cochabamba, Lima”.
No todos los escritores tienen similares gestos. La mayoría decide delegar sus libros a su familia y estos deciden su futuro tras su muerte. Los hijos de Gabriel García Márquez decidieron vender su archivo a la Universidad de Texas. La familia del autor uruguayo Mario Levrero vendió su biblioteca personal. La familia de Miguel Ángel Asturias decidió donar su biblioteca luego de 42 años de su deceso. La viuda de Mary Hemingway también lo hizo póstumamente. Tomás Eloy Martínez dejó las instrucciones para regalar su archivo. Julio Ramón Ribeyro en vida vendía los libros de su colección en París durante los 60. El crítico de cine Guillermo Giacosa vendió 2 mil libros (a 15 soles cada uno) y regaló mil, sostenía que hay momentos en la vida que cuando uno se va de viaje se deshace de valijas.
El periodista arequipeño, Juan Carlos Soto, uno de los admiradores de la obra del autor de “Conversación en la Catedral”, ensaya una hipótesis del acto de desprendimiento del Nobel. 
“Es un gesto romántico y quijotesco porque de alguna forma desprenderse de los libros que le generaron placer, debe ser una sensación que le debe provocar mucha nostalgia. Creo que más del obsequio a la ciudad, responde a una suerte de hacerle un homenaje a la familia materna, que es la familia con la que se crió y que a los 10 años brutalmente le fue arrancado por la presencia del padre cuando lo llevó a Piura”.
“Me apena desprenderme de mis libros, pero es una tristeza recompensada porque sé que serán útiles a mis compatriotas”, dijo este martes el autor de “La casa verde” en la biblioteca que guarda su libro. El nombre de Mario Vargas Llosa siempre retumbará en la memoria de todo arequipeño por tan loable gesto. Está en los arequipeños saber corresponder.
 
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