Rafael Barrionuevo: el trazo que nunca muere
17 de diciembre de 2017

Tuvo una virtud singular para el periodismo arequipeño. Defendió con sus opiniones la independencia y se enfrentó a la dictadura. Pese al paso del tiempo su partida aún duele, y recordarlo, cariñoso como era, aún quiebra la voz de quienes lo amaron y admiraron.
Por: Mariela Zuni M.
Rafael Barrionuevo González, “Rafo” de cariño, nos dejó a muy corta edad de una forma estrepitosa. Fue un sismo destructor en los corazones de sus seres queridos, amigos y conocidos, incluso de los que solo sabían de él por sus artículos y caricaturas.
«Rafo» se fue la noche del 29 de setiembre del 2010, ya hace más de siete años, y aún el capítulo sombrío de las causas de su deceso no llega a su desenlace. Un dilatado proceso judicial que lleva a evocar la frase “la justicia cuando tarda no es justicia”.
Rafael Barrionuevo padre conmemora con nostalgia cuando por encargo de su hijo llevó tres de sus escritos a las manos de don Carlos Meneses Cornejo, entonces director del fenecido diario Arequipa al Día. Bastó saborear una pizca de esa genialidad para que Meneses invitara al autor a formar parte del matutino.
Siempre fue singular. Delgado, con el cabello largo, de vestir sencillo y el morral cruzado en el cuerpo. Era un hombre de pocas palabras, que volcaba su genialidad en sus artículos de opinión publicados en el diario.
Era libre y esa independencia se reflejó en cada palabra de su columna “Prohibido Leer”, durante la época de la dictadura fujimorista. Incluso la recopilación de esos escritos fueron recogidos en un libro.
En 1999 el caricaturista de Arequipa al Día, Iván Prado, tuvo que enrumbar al extranjero. En busca de un sucesor, Meneses retó a su columnista estrella a tomar la posta y no defraudó. Así el director de aquel medio de comunicación se convirtió en el descubridor por partida doble de Barrionuevo escritor y caricaturista.
La obra gráfica que legó, Rafael Barrionuevo hacía sonreír y también reflexionar. “San Quixote” y su fiel acompañante recorrieron los laberintos de la política peruana en el semanario El Búho.
“Aguinaldo”, el perro calato de la tira Somos Barrio de El Popular, fue otra de sus creaciones. El can acompañado por un desempleado que se resiste a ser arrastrado por la hecatombe de la economía, que simplemente dejan fluir los días. Allí Barrionuevo graficó a un Perú que todavía subsistía, alejado del emprendedurismo.
“Ese genio tuvo una virtud singular para el periodismo arequipeño. Defendió con calidad la independencia del periódico. Sacó un libro en el que defendió la pureza de intensión de quienes no creyeron en Fujimori, y cuando muchos decían que el medio estaba identificado con la dictadura, la mejor respuesta fue el libro que incluso fue presentado por Juan Manuel Guillén, entonces alcalde de la ciudad”, comenta Meneses.
Rosario Cardeña su fiel compañera y madre de sus hijos Facundo Rafael (12) y Santiago (9). Recuerda que cada viernes Barrionuevo, sentado en su escritorio, volcaba en el papel su insaciable ingenio. Dos tiras cómicas, tres viñetas y una columna. Era muy metódico, todos los días sin excepción “devoraba” los diarios para empaparse de la coyuntura política, analizarla y hacer su arte.
Al principio era muy arisco con su arte, incluso en Arequipa al Día dibujaba sin dejar ver su trabajo hasta que esté terminado. No era raro verlo dibujando sentado en el piso del patio o en cualquier batiente de alguna casona del Cercado. Si alguien asomaba y veía su boceto, él estrujaba el papel y lo descartaba.
Su partida fue difícil e inesperada. “Hemos seguido un proceso judicial que aún no termina, siendo una carga muy grande para la familia. A pesar de ello nos esforzamos para que el nombre de Rafo no se olvide”, afirma Cardeña.
Sus dos hijos nacieron para el dibujo. Sin embargo el mayor, Facundo Rafael, tiene el talento nato, heredó el trazo para las caricaturas y más adelante que se empape de la realidad nacional podría ser un buen caricaturista.
CONCURSO
Con gran esfuerzo, y por segundo año consecutivo, la Asociación de Historietistas de Arequipa organizó el segundo concurso “Rafael Barrionuevo”, en homenaje al fallecido artista, recordado por ser un agudo creador de historietas políticas y de crítica social.
Los finalistas fueron: Jean Apaza Rojas, Boris Mijael Arias Cutipa, Jorge Raúl Ccoa Cari, Noreyka Valenzuela, Johnny Chávez Sánchez, Wesly Jorge Llerena Tapia, Jessica Janett Nina Quispe, Rusbel Pedro Mollo Guzmán, Karen Palma López y Néstor Fuentes Zeballos.
La noche del viernes en la Biblioteca Mario Vargas Llosa premiaron a los ganadores. El primer lugar fue para Néstor Fuentes Zeballos, quien ganó la suma de mil soles con su trabajo titulado “Tener un auto en el Perú”; mientras el segundo lugar fue para Johnny Chávez Sánchez con su obra titulada “En el paradero”.
La asociación, con cuatro años de creación, es reconocida por el Ministerio de Cultura. Logró más relevancia gracias a que Arequipa tiene la semilla de los artistas, los que necesitan más incentivo para desarrollarse.
Con el concurso, además de honrar la memoria de Barrionuevo, se busca estimular que el púbico arequipeño practique más la caricatura y la tira cómica, dice Marcos Ortiz Gárate, presidente de la asociación.
La trascendencia de la obra del genio arequipeño sirve a las nuevas generaciones a expresar sin palabras la interpretación de su realidad. Hace unas semanas, docentes recibieron una capacitación a cargo de la Asociación de Historietistas para el empleo de la historieta en la enseñanza de los escolares. El trabajo de Barrionuevo contribuyó con esta tarea por su sencillez y claridad en la definición de los mensajes.
Rafael Barrionuevo fue un crítico compulsivo contra la corrupción en todas sus formas, quería una nueva sociedad para sus hijos y su pueblo. En vida, dedicó todos sus esfuerzos a esta noble causa. Alcanzó una empatía con el pueblo a través de su arte. A pesar de su muerte forma parte de la historia de Arequipa.
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