Riesgo de enfermedades óseas por consumir agua de manantiales
8 de mayo de 2017

Unos 100 mil habitantes de Arequipa se abastecen de agua del manantial La Bedoya o galerías filtrantes.
Por: Roxana Ortiz A.
En Arequipa existen alrededor de 100 mil personas, a quienes difícilmente se les corta el servicio de abastecimiento de agua potable, ya que se abastecen de las aguas de manantial de La Bedoya o de galerías filtrantes, de quienes el resto de la población siente “envidia” cuando Sedapar anuncia cortes de agua por problemas de la naturaleza.
Según estudios realizados a nivel mundial y los que lleva a cabo la Universidad Católica de Santa María (UCSM), el agua que proviene de dichas fuentes tampoco sería la mejor para ser consumida, ya que contiene entre otros minerales, alta dosis de flúor que a la larga pueden producir enfermedades a los huesos, enfermedades renales y déficit de atención.

El agua que se obtiene del manantial de La Bedoya y de otras galerías filtrantes, contienen dosis más altas de fluoruro que las muestras que se han tomado del río Chili, en el caso específico de muestras que se obtuvieron en el puente de Tingo o en Uchumayo, donde se halló una mayor presencia de fluoruros en los puntos de recolección aledaños a zonas urbanas.
El consumo excesivo de fluoruro puede provocar fluorosis dental y otros síntomas de descalcificación de los huesos como osteoporosis y artritis, según investigaciones médicas y la Organización Mundial de la Salud.
Se conocen alrededor de 170 minerales que contienen flúor y es un elemento que se encuentra en la naturaleza, junto con uno o más elementos. Los fluoruros están presentes de manera natural en el agua y en el suelo a distintas concentraciones.
El equipo de investigadores integrado por Diego López Méndez, Georgia Pacheco Torreblanca, Nohely Ramos Cáceres, Giuliana Zea Linares y José Villanueva Salas, del Laboratorio de Investigación del Proyecto Mercurio de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas, Bioquímicas y Biotecnológicas de la Universidad Católica de Santa María, ha realizado un estudio que evaluó la concentración de fluoruro en agua para consumo humano.
Se determinaron 13 zonas representativas para la toma de muestras y medición de fluoruro, comparando los resultados obtenidos en ambos métodos con los valores establecidos por el Ministerio del Ambiente (Minam).
El fluoruro se encuentra en mayores concentraciones en zonas que están contaminadas con desechos provenientes de la industria del acero, aluminio, fertilizantes, elaboración de esmaltes y vidrios, pretratamiento de cueros y pieles, vale decir curtiembres, entre otros.
En cuanto a los valores obtenidos en agua para el consumo humano, la menor concentración obtenida fue de 0.1534 mg/L para el punto de abastecimiento de La Tomilla II y la mayor concentración para la zona de Pachacútec, donde se obtuvo un valor promedio de 0.9835 mg/L. Los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud son entre 0.7 y 1.5 mg/L. También se observó una mayor concentración de fluoruros en épocas de lluvia, por lo que se infiere que el comportamiento pluvial puede jugar algún rol en la determinación de fluoruros.
“Dentro de los resultados obtenidos en La Tomilla se observan concentraciones menores a 1 mg/L – valor máximo permitido. En contraste, también podemos ver que en la zona de Pachacútec las mediciones están muy cercanas a 1 mg/L y al ser fluctuantes en el año podría haber estaciones donde la concentración excede lo permitido, por lo que se debe hacer una observación al proveedor de agua ya que podría afectar a la salud de los consumidores”, añade las conclusiones del estudio.
Según señalan los investigadores, el riesgo de la utilización de fluoruros se debe a la ingesta excesiva a corto o largo plazo, produciendo una toxicidad aguda cuando se ingiere grandes dosis y toxicidad crónica debido a la ingestión continua que genera un efecto acumulativo. La exposición crónica a concentraciones elevadas de fluoruro puede producir fluorosis dental y esquelética, mayor susceptibilidad a enfermedades renales y cáncer, así como afectación en el desarrollo del cerebro y la reducción del coeficiente intelectual de niños en edad escolar.
Parte de la población de los distritos ubicados al Cono Este de la ciudad, así como al Sur y parte del Oeste, es abastecida con recurso hídrico que no procede del río Chili, sino más bien del subsuelo y permite el desarrollo de actividades con normalidad, como ocurre con la parte baja de Chiguata, Paucarpata y zonas de Mariano Melgar.
De acuerdo a información de Sedapar, el manantial de La Bedoya así como los manantiales de Sabandía y Congata, además de las galerías filtrantes de Tiabaya, Sachaca y Tingo, permiten captar al menos el 11% del total de agua que se potabiliza en Arequipa.
En la ciudad existen al menos 250 mil conexiones domiciliarias, es decir, se abastece a más de 900 mil pobladores con el agua procedente de todas las fuentes, de ellos el 89% recibe agua potable que se trata en las plantas La Tomilla, que sufrieron restricción del suministro de agua en el mes de marzo por el incremento de la turbidez del agua y rotura de tuberías de captación.
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