Sacerdotes renovaron promesas de fidelidad
12 de abril de 2017

Alrededor de 200 sacerdotes católicos renovaron las promesas de fidelidad al momento de su ordenación sacerdotal, de unirse fuertemente a Cristo y estar al servicio de aquellos que más lo necesiten.
“No hay mayor valor que renunciar a nosotros mismos, a nuestras necesidades personales. Dios nos ha dado un don, que es el de renunciar a poder vivir sin pretender nada personal, nos ha elegido para ser parte de su pueblo y él solo nos pide fidelidad y perseverancia”, dijo monseñor Javier del río Alba, arzobispo de Arequipa, ante decenas de sacerdotes que vestían la casulla amarilla para la ceremonia.
Allí se congregaron sacerdotes de todas las parroquias de la ciudad, de todas las edades y de diversas nacionalidades que prestan su servicio de guía religiosa en la región, a quienes al final de la ceremonia les agradeció la labor que están ejerciendo en cada una de las parroquias que tienen a su cargo, a pesar de las adversidades que les ha tocado vivir.
Pero también en la Misa Crismal se bendicen el aceite santo, aquel que los sacerdotes utilizan a lo largo del año, de acuerdo a las necesidades que se les presenten en cada una de las parroquias, tanto para la unción de aquellos que reciben el sacramento del Bautismo o la Confirmación y también para aquellos que se encuentran enfermos o el que usan también en las ceremonias de ordenación de los obispos y sacerdotes.
La materia apta para el sacramento es el aceite de oliva y el crisma se hace con óleo y aromas agradables. El rito de la misa crismal incluye la renovación de las promesas sacerdotales, en donde el obispo invita a sus sacerdotes renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.
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