TÍA MARÍA: ENTRE EL PBI Y LA CONFIANZA

Por: Ing. Edith Choque Sandoval, CEO de Pro Avance.
En Arequipa, entendemos que nuestra prosperidad se construye sobre un delicado equilibrio. Somos una región desértica, aunque bendecida con valles fértiles, como el de Tambo, que dependen de un ecosistema frágil y de un recurso invaluable: el agua. Nuestra historia regional es una de resiliencia de hacer que la tierra árida produzca, así como de convivir con la imponente geografía minera. Esta tensión entre el aprovechamiento de nuestros recursos hídricos y nuestros vastos recursos minerales es el nudo central de nuestra identidad. La reciente autorización de explotación otorgada para el proyecto Tía María, emitida por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), no solo reabre un expediente; reaviva esta tensión histórica y la lleva a un punto de inflexión crítico para el futuro del sur.
Las cifras que enmarcan esta decisión son, sin duda, de una magnitud transformadora. La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) proyecta que Tía María podría generar la asombrosa cifra de 18 mil millones de dólares en exportaciones. La inversión total, como se ha reportado, asciende a mil 800 millones de dólares, con la promesa de crear 3 mil 500 empleos directos en su fase de construcción.
Este es un impulso significativo en nuestra región, donde según el Instituto Peruano de Economía (IPE), el sector minero ya representa cerca del 30 % de nuestro PBI regional. Esta nueva operación busca sumarse a la vital transferencia de canon minero, que solo en 2023, según el MEF, significó más de mil 500 millones de soles para Arequipa; fondos cruciales para cerrar brechas urgentes en educación, salud e infraestructura.
Sin embargo, y esta es la raíz del conflicto, esta autorización legal aterriza sobre un terreno social profundamente fracturado. No hablamos de un desacuerdo nuevo. La Defensoría del Pueblo ha registrado este caso como un conflicto socioambiental activo de alta complejidad por más de una década. Para los gremios agrarios y los pobladores del valle del Tambo, las proyecciones macroeconómicas son una melodía distante frente a su temor inmediato. Su rechazo no es abstracto; es la defensa de más de 15 mil hectáreas de un valle fértil, vital para la seguridad alimentaria de Arequipa.
En mi opinión, el documento del MINEM es un permiso técnico. Enumera un complejo sistema de fiscalización que involucra a OSINERGMIN, OEFA, SUNAFIL, SENACE y SUCAMEC. Pero la lección que Arequipa ha aprendido con un costo social muy alto es que la viabilidad técnica y la licencia legal no son, ni de cerca, la licencia social. El problema de fondo no es de ingeniería; es un abismo de confianza.
La «gran oportunidad histórica» que otros expertos ven solo será real si logramos desactivar el riesgo de una «tragedia histórica». No podemos permitirnos repetir un ciclo de imposición, conflicto y estancamiento. El verdadero desafío para Arequipa es mover la aguja de la ‘minería o la agricultura’ a la ‘minería con la agricultura sostenible garantizada’. ¿Cómo? La empresa debe entender que su inversión más importante ya no es el cobre, sino la confianza. Debe ir mucho más allá del cumplimiento legal, implementando una transparencia radical. Si se usará agua desalinizada, la población debe poder verificarlo en tiempo real. Si se monitorea la calidad del aire y el agua, esos datos deben ser públicos, accesibles e interpretados por auditores independientes validados por la comunidad.
El Estado, por su parte, no puede ser solo un emisor de licencias; debe ser un garante activo. Esas agencias fiscalizadoras, OEFA y SENACE a la cabeza, deben tener los recursos y la legitimidad para actuar con contundencia, incorporando la vigilancia ciudadana. Arequipa necesita un desarrollo justo e innovador. La resiliencia de nuestra región pondrá a prueba nuestra capacidad para gestionar este conflicto con madurez, asegurando que el desarrollo económico no se pague con la tensión social ni con el sacrificio de nuestros valles. La planificación informada y el diálogo honesto son la única brújula para navegar ante esta encrucijada.
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