Arequipa

Tuti: un distrito donde no se vende licor

24 de abril de 2017
Tuti: un distrito donde no se vende licor
Hace 31 años el distrito cayllomino tenía elevados índices de violencia, pero se redujo luego de que establecieron la ley seca permanente.
 
Por: Lino Mamani A.
 
Al ingresar por sus calles empedradas y de viviendas pequeñas, uno pareciera estar en un pueblo fantasma pero es Tuti, un pujante distrito de Caylloma. El lugar es tan apacible que se logra oír el roce del viento y por ratos la tranquilidad es quebrada con la música de algunas radios que se cuelan a las calles o de las llantas de los carros. Los niños están en las escuelas, los padres en sus trabajos. Pero hace tres décadas la situación era diferente. 
En la plaza del pueblo solían descansar las personas que en la noche anterior bebieron licor en exceso. Los escándalos alteraban la pasividad de la zona con las peleas, los entredichos y violencia familiar que se generaba. Los maltratos eran cosa común en este pueblo, como el frío, como la agricultura o ganadería.
 

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Eloísa Apaza Páucar es directora de la institución educativa Nº 40396 de Tuti. Lo primero que recuerda de cómo era el distrito aquel tiempo es que los niños andaban desaliñados. “Sus padres no se preocupaban por su aseo, porque supuestamente no tenían tiempo para ellos, preferían beber. Ni siquiera se preocupaban por ayudarles a hacer sus tareas, su excusa era el tiempo”, dice la profesora con un brillo en los ojos. Antes los pequeños iban en ojotas al colegio, mostrando sus pies dañados por el frío y por el camino que debían recorrer desde sus estancias. Ahora todos usan zapatos y van limpios. Una muestra de que algo ha cambiado. Pero este cambio viene de algo más profundo, como el cañón del valle del Colca.
La mayoría de padres preferían contar sus monedas e ir a las tiendas a comprar alcohol puro a granel, para luego ponerse a libar hasta que la conciencia y el dinero les dé. Así, entre sorbos de licor, sacaban a flote sus conductas agresivas que recaían en las mujeres y en los niños con ojotas que iban al colegio. Algo tenía que cambiar.
Jesús Mamani Malcuaccha fue alcalde de Tuti y también fue víctima de violencia. Cada vez que su padre se embriagaba tenía miedo. Sabía que aunque sin motivo, su progenitor  iba a quitarse la correa o coger un látigo para someterlo. No hacía nada, pero eso no lo excluía de la tanda. Tampoco sus lágrimas ni los de su madre, quien también recibía los porrazos. Su caso era el del 90% de hogares de este distrito pequeño, que hasta el 2007 contaba con una población de 888 habitantes. 
Cuando llegó a ser alcalde Jesús Mamani notó que las agresiones no habían parado. Nueve de cada 10 niños sufrían de ataques, según calcula la directora Eloísa Apaza. Entonces, el pueblo realizó un cabildo abierto por insistencia de las autoridades. Estaban los profesores, gobernadores, regidores, todos. En esa reunión se decidió poner freno a la violencia, poniendo freno, primero, al consumo del alcohol
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Fue en 1986 cuando el alcalde dispuso la ley seca en el distrito. Con una ordenanza municipal se prohibió la venta y el consumo de las bebidas alcohólicas, de lunes a domingo, los 12 meses del año. Una medida considerada extrema, especialmente para los varones. Mamani Malcuaccha fue blanco de insultos. Los que estaban en desacuerdo intentaron agredirlo, iban a su vivienda a pegar gritos, mientras bebían en señal de desafío. Pero no claudicó. Tenía el respaldo de la mayoría de la población.
Contra esta oposición se hicieron operativos. Se decomisaron  bebidas, se les quitaba las botellas a los que andaban por la calle. Fueron, según la exautoridad, tres años difíciles pero necesarios para plantear la reforma. Y así fue.
Es mediodía y en la plaza no hay gente bebiendo. Si uno pregunta  en una tienda si le pueden vender cerveza, lo miran con recelo y dicen “¡Está prohibido!”. Si uno tiene un matrimonio, un quinceañero, bautizo o corte de pelo, los titulares deben acudir hasta la municipalidad para solicitar autorización para beber y comprometerse a no hacer escándalos. La norma dispone que solamente se levante la prohibición cinco veces al año; por las fiestas patronales de la Santa Cruz, aniversario del distrito, la fiesta de la Virgen de Chapi, Todos los Santos y la celebración de la Virgen de la Concepción. Fechas en que la cerveza tiene pase libre en este pueblo cayllomino.
El cambio que generó la ordenanza es evidente. En lugar de perder el tiempo libando alcohol, la población se preocupó en repotenciar sus ganados y campos de cultivo. Actualmente el distrito es reconocido por sus vacas Brown Swiss de buena producción y por la agricultura orgánica. Tienen 700 cabezas de vacunos y 387 hectáreas agrícolas, especialmente de habas y quinua, que ya obtuvieron certificación para la exportación. Ahora tienen vehículos y sus viviendas son de piedra y de concreto, cuando en aquel tiempo eran de adobe.
El profesor y regidor Ítalo Samayani Vera, afirma que ahora los alumnos mejoraron su rendimiento escolar, prestan mayor atención y sus notas son positivas. 
Además, el objetivo se cumplió. Sorprendentemente los casos de violencia se redujeron. Existen algunos casos esporádicos pero que resultan pocos, lo confirma el administrador de la comuna, Eleuterio Cusi Ccapira, quien resalta que la gente se siente orgullosa al decir que provienen de Tuti. 
Las acciones positivas están haciendo que otros distritos como Sibayo, también alisten su propuesta de establecer la ley seca permanente. Ahora Tuti es ejemplo de reducción de la violencia y de salir poco a poco de la pobreza, por un nuevo rostro sin resaca.
 
DATO
El 02 de mayo el distrito celebrará sus 125 años de fundación.
 
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