“Un selfie tiene más significado que un montón de esculturas”
28 de enero de 2018

Esta semana se inauguró la muestra de arte “Sobre héroes y tumbas”, una exposición de obras en lápiz y óleo en tela, realizada por el pintor Pablo Patrucco, en colaboración histórica por parte de su hermano Sandro. El interés de ambos es dar “vida” a héroes olvidados. Luego de cuatro años de llevar la exitosa colección a Lima y España, las obras pueden ser apreciadas en la galería de arte del Centro Cultural Peruano Norteamericano (CCPN) hasta el 21 de febrero. Aquí una entrevista con los protagonistas.
Por: Lino Mamani A.
-¿Por qué hacer cuadros de estatuas de héroes?
Pablo Patrucco (PP): Darles vida era una de las principales razones. De tan cotidianas que se nos vuelven al verlas todos los días, terminamos perdiéndole el sentido a las causas que los llevaron a ser erigidos, a ser construidos como héroes. Entonces, la idea de la muestra es traerlas a la galería, mostrarlas nuevamente, pedirle a la gente que vuelva a reflexionar acerca de las actitudes heroicas de los personajes puestos ahí. Por otro lado, esta idea me rondaba y que hablaba con mi hermano, que es historiador y curador de la muestra, y viajando a El Cairo y a Emiratos Árabes (porque tuve un par de exposiciones allá), me di cuenta que si bien no podían representar figurar de alguna manera, dentro de sus lugares sagrados o mezquitas, todas las plazas igual tenían sus líderes o personas que habían cohesionado sus ideales de nación y me pareció tan común a todas nuestras realidades nacionales, que fue interesante plasmarlo a través de mi trazo y mi pintura. Hacerlo era como si yo hubiese vuelto a esculpir cada uno en bronce o mármol.
-¿Cuántos países recorrió para poder tener precisamente la escultura perfecta, porque me imagino que algunos quedaron descartados?
PP: Desgraciadamente es una exposición que se tiene que hacer, pero son como capítulos abiertos que te terminan dejando un montón de preguntas sobre el tintero e imágenes que no se hicieron y que en algún momento podrían volverse a hacer. Es la tercera vez que se presenta esta muestra y siempre he tenido como interrogantes diferentes y novedosas e imágenes que pudieran acercar más al hecho de ayudarme a decir cosas. En cuestión de países, habrán sido cerca de ocho años viajando y 30 a 35 países los que he fotografiado.
-¿Le interesa mucho que la gente interprete correctamente el sentido que le quiere dar a la muestra?
PP: En realidad es una lectura bien abierta. Es mostrar la escultura, ya sea una escultura funeraria de héroe, que simbolice un hecho, pero es sacarla del pedestal para humanizarla, para acercarlos más a la imagen. Fuera de eso no dejo ningún otro tipo de pregunta respondida sino que son interrogantes abiertas que vas teniendo al observar el cuadro.
-Usted, don Sandro se encargó de curar la muestra…
Sandro Patrucco (SP): Es un proyecto en el que trabajamos hace muchos años. Soy historiador del arte y siempre discutimos mucho sobre este tema de la construcción de la figura del héroe, del valor de estas comunidades imaginadas para el surgimiento del patriotismo e identidad de estos países. Estas figuras sirven como catalizador de las necesidades de los grupos humanos que lo consideran necesario, como forma importante de mostrar lo más valioso de sus miembros. Entonces, estas figuras heroicas sirven para iluminar el nacionalismo. Lo que es interesante es que si bien inician en ciertos periodos -Independencia, héroes fundadores, Guerra del Pacífico, con los que defienden al país de la agresión externa- hoy en día se conjugan con otras necesidades como integración, restablecer los pactos sobre el que están unidas todas estas comunidades. En consecuencia, nos dicen a nosotros más del momento en que estos héroes empiezan a ser redimensionados y empiezan a dárseles otras características porque explican vivencias de los pueblos que los crean, en cierta forma, más que el personaje inicial que dio origen a esta figura heroica. Es una forma de estudiarnos a nosotros mismos.
-“Sobre héroes y tumbas” redime el título del libro de Ernesto Sábato, ¿solamente es por acomodar un título o quieren rescatar algún mensaje de la novela?
PP: Los sitios donde yo me he centrado más para retratar esculturas y representaciones de mis personajes son justamente los cementerios y las plazas. Donde se conmemora a los héroes y a través de ella, la descripción de la persona. Era para homenajear a Sábato, pero con un sentido diferente.
-Imagino que ustedes han visto estatuas deterioradas. ¿Cuál es la lectura que le dan al abandono de estas?
PP: Normalmente lo que hace cada una de estas esculturas es conmemorar la vida o la muerte de nuestros personajes, lo cual ya simboliza una primera muerte. Pero al encontrar que la escultura se ha deteriorado con el paso del tiempo, es como una segunda muerte que encuentras al momento de verla. Está la primera muerte conmemorada y la del paso del tiempo que la convierte en olvido.
SP: El olvido o el aprecio que pueden tener estas esculturas también es una muestra de los cambios históricos que hay. Hay los que también fueron retirados de sus lugares. La estatua de Pizarro que se inauguró en Lima con fervor enorme en la población. Era la época del hispanismo colonial, hoy en día ha sido relegada a un parque escondido entre árboles, porque representa a elementos negativos. Es una antípoda y es un ejemplo de cómo va cambiando las situaciones por las sociedades que dan lectura a estas estatuas.
-Pero también hay estatuas que no debieron erigirse.
SP: Hoy en día las estatuas que se hicieron por el aniversario de la independencia en épocas militares, era muy militarista, institucionales y que no tiene una relación importante para la población. Así van cambiando los afectos, sino se logra reescenificar a estos héroes, pasan al olvido.
PP: Depende también la apreciación de las personas. Es como la escultura, en una clave romántica, de Bolognesi, un trabajo hecho por un escultor español que era uno de los mejores en su momento. Y porque a Gonzáles Prada se le ocurrió que parecía un viejo borracho, la retiraron por su presión y la cambiaron por un soldadito de plomo y la figura estuvo casi escondida en el Real Felipe del Callao –estaba 40 años en un depósito, ahora está en una plazoleta-.
-Así como este ejemplo, ¿hay alguno que rescataron a través del arte?
PP: En verdad es un capítulo que queda abierto. Quiero agarrar en un siguiente capítulo, todas estas esculturas que quedan retiradas porque ya dejan de tener un significado que se vivía en ese momento. Como las esculturas de Franco en España o de Sadam Husein, que fue destruida. Hay cementerios de esculturas heróicas.
-¿Hay algún personaje, en estos tiempos, que sea digno de ser erigido en una escultura?
PP: Es que en verdad, las esculturas más bonitas para mí, que mayor cantidad de contenido siento, son las que vienen de esa época romántica, cuando tus ideales te llevaban a hacer casi locuras, a dar tu vida en acto heroico. Y una serie de buenos escultores se encargaban de perennizar ese segundo, esa escena, el alto poético que rodeaba al personaje. Ahora, un selfie tiene más significado que un montón de esculturas. He visto esculturas de Cristiano Ronaldo o Messi, que dan vergüenza por la factura tan mala que son y que además, no tienen mayor mérito más allá de llenarse los bolsillos y convertirse en multimillonarios pateando una pelota, que no encierra más ideales que su propio beneficio o el de su equipo.
SP: Yo creo que sí hace falta una escultura al “Honesto desconocido”. Sería importante una escultura así en cada pueblo para que la gente tomara consciencia.
PP: Y que fuera una especie de espejo para que pudieran verse reflejados, aunque sea por 10 segundos (risas).
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