Una historia de lucha contra la violencia
24 de julio de 2017

El problema de la violencia familiar y sexual ha permanecido largo tiempo silenciado por los actores (víctima y victimario) y por la sociedad en general. No es un hecho aislado, sino más bien un tema de preocupación pública, por ello las autoridades han buscado a sus líderes comunitarios para ser partícipes de la erradicación de este flagelo social que afecta a las mujeres.
Por: Mariela Zuni M.
María Laura Mamani es una sobreviviente de 50 años de edad que fue víctima de violencia física y psicológica por parte de su esposo, a quien toleró casi dos décadas con la creencia que sin él no podría mantener a sus tres hijos.
Con evidente claridad, la mujer recordó el primer episodio de violencia cuando solo tenía meses de casada. Casi todo el tiempo él estaba ebrio y recriminándole por una u otra cosa que hacía o dejaba de hacer. Siempre eran insultos y golpes.

María vivió situaciones agudas de violencia. Fue humillada y golpeada por un hombre que al inicio de la relación se mostró amoroso y le prometió quererla siempre. Las cosas se hicieron más difíciles cuando llegó su primer hijo, luego el segundo y después de cinco años, la tercera niña.
Con tres menores bajo su cuidado fue chantajeada por su agresor en el tema económico. Por eso resistió, con la absurda creencia que sin un hombre a su lado ella y sus hijos no sobrevivirían.
Fue el 2012 cuando notó que los abusos comenzaban a afectar negativamente a sus hijos. Se armó de valor y decidió retirarse del hogar con los menores. Cuando se creía a salvo el hombre la sorprendió y secuestró. Llenó su cuerpo de moretones, que fueron evidencias suficientes para que ella entablara una denuncia judicial en su contra.
Fue la primera vez que María llegó al Centro de Emergencia Mujer de Miraflores (CEM). Afrontaba un severo cuadro depresivo por la violencia física y mental ejercida por su pareja, quien incluso lanzó una amenaza de muerte contra ella y la abogada de la institución.
Tras un proceso legal consiguió las medidas de protección del sistema jurídico. Lejos de su agresor y con asesoría profesional comenzó a sanar sus heridas. Ahora es la cabeza de su familia impulsada por sus hijos.
Se convirtió en una activa líder de su comunidad. Gracias a su trabajo colectivo fue identificada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) para ser parte del “Programa de intervención comunitaria con líderes y lideresas de las organizaciones sociales para prevenir la violencia hacia la mujer”.
El programa se implementó desde 2016 en 8 distritos a nivel nacional, uno de ellos es Miraflores en Arequipa. Busca involucrar a los líderes de la comunidad, hombres y mujeres, para que sean capacitados y a su vez instruyan a un promedio de 150 agentes comunitarios.
La finalidad es que los líderes estén empapados en el tema de la prevención de la violencia familiar desde una perspectiva de salud mental comunitaria para trabajar en un nivel preventivo y de sensibilización a la población en la no tolerancia social frente a la violencia familiar.
Son tres puntos que se quieren modificar en la población: las creencias, actitudes e imaginarios que tienen en relación a la violencia. Erradicando y desmitificando los dogmas irracionales en relación a la mujer.
“La sociedad nos enseña a ser sumisas, a ceder siempre por ser mujeres. Es así que la mujer soportó con la creencia de lo que dice él, es lo que tiene que ser”, afirma María.
Al inicio del programa se aplicó la línea base que dio resultados interesantes. Hay un porcentaje de la población alto que está totalmente convencido de que las mujeres deben ser sancionadas por no cumplir un rol establecido socialmente, cuando desatiende labores de casa o su opinión es contraria a lo que dice el jefe de familia.
“Esa idea no solo está en el mente del hombre que maltrata sino en la sociedad. Las creencias arraigadas en roles ligados a la mujer, como la crianza de hijos o la idea de que ellas necesitan de un hombre en la casa para cuidar a sus hijos, por ello toleran la violencia pese a que hay opciones para denunciar”, explica Ruth Gallegos Esquivias, coordinadora de capacitación del Centro Emergencia Mujer de Miraflores.
En la intervención comunitaria se capacitó 40 líderes sociales, llamados facilitadores, quienes cumplen la función de identificar problemas de violencia en su comunidad. Fueron identificados del conjunto de las organizaciones sociales: Vaso de Leche, juntas vecinales, grupos parroquiales, entre otros, que fueron convocados a las actividades preventivas.
Después de haber sido certificados por el Ministerio de la Mujer, tienen ahora la tarea de formar a agentes comunitarios que son parte activa de la institución para desterrar los prejuicios que socialmente se transmiten de generación en generación.
Al finalizar la intervención se espera contar con 150 facilitadores sociales. El objetivo es la formación de círculos de escucha a las mujeres en comunidad, es decir, ya no será la institución sino los mismos integrantes de la sociedad quienes brinden el primer apoyo a las víctimas de violencia familiar.
Estas mujeres y varones formarán una red de líderes de la comunidad, considerados un aparato comunitario en la prevención de la violencia. Actualmente el CEM Miraflores cuenta con 40 facilitadores capacitados y 25 agentes comunitarios, la misma cantidad de este último grupo será formada desde agosto.
Gallegos Esquivias expresa que una de las barreras más fuertes por romper en la intervención comunitaria, es la participación de los varones, que aún se muestran reacios a cambiar esas actitudes frente a la violencia. De los 26 líderes capacitados en el primer año del programa, solo 3 son hombres.
Pese a la resistencia masculina el empoderamiento femenino se inició con casos como los de María, quien pasó de ser víctima de sus decisiones a ser artífice de su destino. Con esa convicción de haber vencido a sus miedos intenta rescatar a otras mujeres que como ella callan por diversas circunstancias y son juzgadas injustamente por la sociedad machista que aun predomina en la ciudad.
Leer comentarios