Arequipa

Unos 2 millones de peruanos presentan dolor neuropático

29 de septiembre de 2021
Women have abdominal pain because of menstruation. She was lying in bed and holding her stomach. Her expression shows the pain.

Las enfermedades metabólicas, como la diabetes; e infecciones virales, como el herpes zoster, son las causas más frecuentes del dolor neuropático, una enfermedad crónica caracterizada por el dolor desproporcionado y la extrema sensibilidad ante estímulos mínimos. La persona puede llegar a sentir sufrimiento con el roce de la ropa o el tacto.

La doctora María Patricia Gómez, especialista en dolor y secretaria académica de la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor (FEDELAT), señala que esto se debe a lesiones en los nervios del sistema central o periférico y son secuelas comunes de aquellas enfermedades. Así mismo, indica que, a pesar de ser frecuente, el dolor neuropático es poco conocido y difícil de identificar por el paciente, ya que la sensación asociada es distinta al dolor punzante, y se asemeja más a hormigueos, ardores o a una descarga eléctrica.

“Vivir con dolor neuropático afecta significativamente la calidad de vida de quien lo padece, genera problemas para dormir, irritabilidad y los pacientes experimentan dificultad de movimiento de la zona afectada, lo cual muchas veces lo hace incapacitante”, indicó.

De acuerdo con la doctora Doris Reymer, especialista en medicina física y rehabilitación, si bien en Perú no existen cifras oficiales, se estima que casi dos millones de adultos presentan dolor neuropático y de ellos, el 60% de casos corresponde a dolor neuropático localizado, denominado así porque se siente en un área no mayor a una hoja de papel tamaño carta y tiende a estar asociado a enfermedades que afectan el sistema nervioso somatosensorial como la diabetes,  herpes zoster, síndrome de dolor posquirúrgico y síndrome del túnel carpiano.

CLAVES PARA EL TRATAMIENTO

Reymer afirma que en Perú existe poco conocimiento acerca del dolor neuropático, lo que dificulta el diagnóstico oportuno. “Esto evidencia una gran necesidad de ampliar la formación en dolor crónico de los profesionales médicos, así como la creación de programas y optimización de políticas públicas para su tratamiento”, señala.

Ambas especialistas coinciden en que el tratamiento personalizado es fundamental y debe incluir el control de la enfermedad que lo origina, así como el acompañamiento con terapias físicas, psicológicas y farmacológicas para evitar la cronificación del dolor y el daño nervioso permanente.

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