Vargas Llosa dice que Toledo debe volver al Perú
30 de marzo de 2017

Vargas Llosa resaltó en un foro internacional, que ahora hay mucho más democracia en América Latina que en toda su historia.
Por: Rossmery Puente de la Vega P.
Mientras estaba paseando por el monasterio de Santa Catalina, en su segundo día en su tierra natal, el escritor Mario Vargas Llosa expresó su desazón porque los expresidentes del Perú están involucrados en casos de corrupción.
Dijo sentirse decepcionado por lo que está ocurriendo. Llosa fue una especie de garante, al apoyar a los mandatarios Alejando Toledo y Ollanta Humala, investigados actualmente por la Fiscalía.

“Un hombre público debe cumplir con la ley, debe ser el ejemplo para que los ciudadanos cumplan con la ley y si han delinquido pues hay que exigir que sean sancionados”.
Envió un mensaje al expresidente peruano, Alejandro Toledo. Remarcó que Toledo «debe volver al Perú y dar una explicación, se defienda con todas las garantías que ofrece un sistema legal democrático». De no poder comprobarlo, “debe ser castigado”.
Sobre el caso de Toledo, Vargas Llosa sostuvo «me parece que está muy claro». El exmandatario es acusado de recibir US$ 20 millones en presuntos sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.
Cuando habló de Humala fue más cauto. Señaló que «todavía no está demasiado claro porque aparentemente si hubo delito consistió en que le dieron un dinero para una campaña electoral, algo que no estaba prohibido en el Perú”.
Precisó que el dinero utilizado durante la campaña presidencial de Ollanta Humala habría sido regalado, convirtiéndose en una grave falta, más no en un delito. Sin embargo, de comprobarse que hubo delito, “debe ser juzgado y sancionado”.
El nobel remarcó que «presidentes, ministros y funcionarios que sean corruptos, deben ser castigados e ir a la cárcel».
OPTIMISTA
Sin embargo el caso Lava Jato que reveló el pago de sobornos de las grandes empresas brasileñas, y vinculó a los expresidentes del Perú, no afectó el optimismo que tiene el escritor al referirse a lo que está pasando en este momento en América Latina.
Vargas Llosa, presidió por la mañana un foro internacional en el auditorio del Colegio de Abogados, de la Fundación Internacional para la Libertad, donde defendió a la democracia frente al autoritarismo y totalitarismo.
El escritor prefiere ver lo ocurrido en Brasil como una expresión de los brasileños asqueados de la corrupción, el gran veneno de la democracia. Donde los jueces han dado el ejemplo, denunciando a los políticos poderosos, empresarios, enviándolos a la cárcel, sacando la verdad de los sótanos donde estaba escondida. Lo ocurrido puede resultar en una democracia regenerada, limpia.
Cuando era joven- recordó Vargas Llosa-, América Latina de un confín a otro confín tenía dictaduras militares, y para las excepciones sobraban los dedos de una mano. Chile, Costa Rica y Uruguay navegaban en medio del autoritarismo, golpes de Estado, mantenían la institucionalidad.
«.(…). Comparar la América Latina de nuestros días con la del pasado, esa comparación nos inocula optimismo. Está mucho mejor de lo que anduvo en el pasado”, apuntó. Actualmente hay pocas dictaduras como Cuba y Venezuela.
Vargas Llosa resaltó que en América Latina hay mucho más democracia que en toda su historia, que aunque es imperfecta, algunas podridas por la corrupción, es mejor que la dictadura porque deja un margen a la crítica y la oposición.
Ahora hay más consenso en América en favor de la democracia. Antes, “creían que era la máscara de la explotación, el imperialismo (…), recurrían a la revolución”, indicó. Ahora la revolución atrae a sectores minoritarios, marginales.
Criticó lo que hicieron los esposos Kirchner con Argentina, llevaron el populismo a extremos que estuvieron a punto de destruir a uno de los países más ricos del mundo, lleno de recursos, con un sistema educativo ejemplar, que acabó con el analfabetismo. Ahora hay un nuevo gobierno, con cambios.
En contraste está Venezuela, donde actualmente «los venezolanos se mueren literalmente de hambre». Expresó su extrañeza porque no hay una movilización de América Latina a todos los niveles, de los gobiernos supuestamente democráticos que debían movilizarse contra el horror que está ocurriendo.
El nobel respaldó que la OEA, a la que llamó la «carabina de Ambrosio», institución inservible», decida aplicar la carta democrática contra Venezuela para denunciarla ante el mundo.
Resaltó a Singapur, una isla de Asia, relativamente pequeña – que visitó recientemente- donde no hay ninguna riqueza natural, salvo un puerto abierto a tres océanos, ahora tiene los niveles más altos del mundo, que muestra un período de progreso de la civilización.
Sin tener nada, si hace lo que debe hacer, abriéndose al mundo, puede alcanzar una extraordinaria prosperidad, sin pobres. «Hoy un país puede elegir la prosperidad o la pobreza», dijo.
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