Arequipa

Adaptarse para crecer: el sur del Perú ante una nueva etapa

25 de diciembre de 2025
  • Grandes proyectos impulsan inversión, empleo y transformación regional.

Por: Edith Choque Sandoval, CEO de Pro Avance. 

Durante los 23 años de vida de la empresa que dirijo, he sido testigo de múltiples cambios económicos, sociales y tecnológicos. Si algo he aprendido en este recorrido es que la adaptabilidad y el espíritu de mejora continua no son atributos opcionales, sino pilares esenciales para la sostenibilidad de cualquier organización. Lo único constante es el cambio, y comprenderlo a tiempo marca la diferencia entre avanzar o quedarse atrás.

Hoy, la región sur del Perú vive un momento especialmente relevante. Proyectos de gran envergadura comienzan a materializarse y configuran un nuevo escenario de desarrollo. El proyecto Majes Siguas, concesionado a una empresa japonesa; el puerto de Corío, que ha avanzado a su fase inicial de estudio de factibilidad; la ampliación de operaciones mineras como Cerro Verde y Zafranal; así como las inversiones millonarias en La Joya y Matarani, con una clara proyección hacia Moquegua, reflejan una dinámica que trasciende lo local y fortalece a toda la macrorregión.

Este conjunto de iniciativas está convirtiendo al sur en un verdadero hub de oportunidades: nuevas empresas, mayor demanda de servicios especializados, desarrollo logístico y una creciente necesidad de talento preparado. Sin embargo, este crecimiento no será automático. Requiere visión estratégica, liderazgo responsable y la adopción consciente de herramientas de transformación digital que permitan competir en entornos cada vez más exigentes y globales.

En este contexto emerge con fuerza una generación denominada “perennial”, personas que, independientemente de su edad, mantienen una actitud abierta al aprendizaje y se adaptan de forma natural a los cambios. Más que una etiqueta generacional, considero que se trata de una mentalidad necesaria para todos. Desde los baby boomers hasta la generación centennial, el desafío no es observar los cambios, sino tomar acción.

Es fundamental aprovechar las mejoras del presente sin perder lo valioso del pasado. Todo lo aprendido debe traducirse no solo en recursos económicos, sino también en recursos de fe, confianza y esperanza. Que el desarrollo no nos haga perder la humanidad, que la innovación avance con ética y que el crecimiento tenga siempre un propósito. Solo así podremos construir un futuro verdaderamente sostenible para nuestra región y para el país.

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