Arequipa

¡Campeones de la vida!

20 de agosto de 2017
¡Campeones de la vida!

La selección «especial» de natación y fútbol 7 Integrado de Arequipa regresó esta semana de Trujillo después de participar en los Juegos Nacionales desarrollados en esa ciudad. Arribaron envueltos de esperanza y además trajeron 4 medallas de oro, 5 de plata y 6 de bronce. Aquí la historia de algunos de estos guerreros que se sobreponen a las limitaciones de la vida al lado de sus padres.

 

Por: Elizabeth Huanca U.

Fotos: Jorge Esquivel Z.

 
Cuando Johan Supo Quispe tenía 6 años, un accidente lo alejó del agua. Fue a la piscina con su familia y en un descuido se metió a la zona más profunda. Casi se ahoga. Antes del incidente, el líquido era su mejor amigo. Sus padres tardaron tres años en convencerlo de regresar  a una alberca. Lo lograron con gran esfuerzo y perseverancia.
 
La semana pasada Johan ganó una medalla de oro y otra de plata en los Juegos Nacionales de Olimpiadas especiales “Trujillo 2017”, que se desarrollaron en esa ciudad entre el 10 y 12 de agosto pasado. El torneo reunió a las selecciones “especiales” de natación y Futbol 7 de todo el país. Arequipa fue representada por 14 deportistas. Todos rompieron sus propias marcas y demostraron que no existe limitación física cuando el poder de la voluntad y el amor de padres son infinitos. El grupo le regaló a la ciudad 16 medallas. 
 
VENCIENDO EL MIEDO
Johan ha cumplido 15 años y tiene autismo severo. Este es un trastorno neurológico complejo que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior. El agua es quizá una de las pocas actividades que hace que este talentoso joven, diestro en la natación, se conecte con la sociedad. 
 
Superar el miedo al agua fue su primera batalla a vencer. La de Juan y Sabina, sus padres fue aceptar la enfermedad de su hijo y sacarlo adelante. Los tres han logrado vencer ese gran reto. 
 
“Le ha costado mucho llegar donde está”, dice su progenitor emocionado y orgulloso. Johan es su segundo y único hijo varón. Sus padres detectaron que tenía autismo cuando Johan tenía un año y medio de edad. Dejó de gatear, sentarse y perdió todas las habilidades que adquiere un bebé de esa edad. El diagnóstico médico fue fulminante para ellos. Su hijo no era normal. 
 
“El duelo, porque fue un duelo, nos duró unos días. Luego con mi esposo decidimos iniciar terapias para que nuestro hijo lleve una vida casi independiente”, cuenta Sabina. Johan inició desde muy pequeño terapias con caballo e hidroterapia (terapia en el agua). Con esta última, sus padres se dieron cuenta que el nexo entre su hijo y el agua era innato. 
 
La historia de Johan y el deporte es reciente. A través de sus clases de hidroterapia conocieron en 2012 al profesor Julio Cuentas, entrenador de la selección de natación arequipeña, quien notó las aptitudes del joven para este deporte. Recién el año pasado decidieron poner a prueba sus capacidades. Johan participó por primera vez, en las olimpiadas nacionales especiales realizadas en la ciudad, donde el adolescente obtuvo el segundo lugar en 25 metros estilo libre. Nada mal para un principiante que hoy es visto como una de las grandes promesas en este deporte. Johan es un pez en el agua.     
 
El agua le dio libertad al muchacho. Hoy es relativamente independiente. Cocina – tiene muy buena sazón, sobre todo para el pescado y pollo-, lava, va de compras. Si no se dedica de lleno al deporte, será chef. Les ha dicho a sus padres que quiere tener un restaurante.  Lo emociona nadar tanto como que le regalen una espátula. Sus padres saben que todo tiene su tiempo. El de Johan, por ahora, está ligado a superarse. 
 
AMOR DE PADRE, 
AMOR DE HIJO
Axel Espejo tiene 27 años. Su diagnóstico es síndrome de Down. Lleva siete años inmerso en el mundo de la natación. Antes era atleta y jugaba bochas, pero en el agua encontró su destino. En todos estos años ha acumulado alrededor de 35 medallas de todo tipo. Su especialidad son 50 metros libre, espalda y mariposa. 
 
“Él llegó para cambiarnos la vida. Estamos orgullosos de él”, dice con la voz quebrantada y abrazando a su hijo, Mario Espejo Ochoa, su padre y uno de los delegados más activos de la selección de deportistas especiales de Arequipa. Un hombre incansable, exdeportista y exmilitar de la Fuerza Aérea, que ha encontrado en su segundo hijo, una oportunidad para volver a nacer. 
 
Las Olimpiadas especiales se realizan en el país hace 25 años. Arequipa participa activamente todo ese tiempo. Espejo es uno de los coordinadores desde el 2012. Trabaja codo a codo con los padres de cerca de 60 deportistas especiales que han encontrado en el fútbol, vóley, atletismo, natación, bochas y gimnasia una esperanza y mejor calidad de vida. “El deporte es la mejor terapia para una persona con retardo mental”, dice firme este padre que ha hecho de Axel un joven independiente, amoroso, responsable y ordenado. 
 
Don Mario sabe que el número de deportistas especiales de Arequipa es pobre. A su criterio, debería haber muchos más. Sacar adelante a un hijo Down o con cualquier limitación es tarea únicamente de los padres. “Muchos se avergüenzan y los esconden. Eso los hace retroceder. Un niño con RM (retardo mental) debe participar en la sociedad para sentirse parte de ella. No es un mueble de la casa”, reclama. 
 
En los juegos especiales de Trujillo 2017 solo se convocó a los seleccionados de natación y fútbol 7 unificado. Acudieron 14 seleccionados arequipeños, cinco representantes de natación y nueve de fútbol. Los primeros ganaron cuatro medallas de oro, cinco de plata y seis de bronce. Los segundos obtuvieron el subcampeonato.
Axel logró una medalla de plata, dos de bronce y una cinta de reconocimiento de cuarto puesto. No habla mucho, no puede articular oraciones pero cuando ingresa al agua, es otro. Su cuerpo habla por él. 
 
“Los padres son los que más sufrimos en cada torneo. El triunfo de ellos es nuestro triunfo, un fracaso también”, cuenta Mario, mientras conversamos en la sala de redacción de este diario. Axel se sienta a su costado, escuchando atentamente lo que dice. Entiende cada una de sus palabras.
 
La disciplina del deporte ha hecho de Axel un hombre pulcro. Su cuarto es un ejemplo de la perfección y limpieza. Ropa ordenada, cama tendida y todo en su lugar. A la hora del almuerzo, estas actitudes también resaltan. Axel, acomoda los cubiertos y sirve la comida. Luego recoge los platos. Es un niño “especial”. Ha hecho de su familia un verdadero hogar. 
 
EL SALVADOR
Alonso Pérez es uno de los nadadores de mayor experiencia de la selección de natación “especial” de Arequipa. Tiene 36 años y desde hace cinco se dedicó al deporte del agua. Como Axel, por varios años fue atleta. 
 
En su familia es el único que sabe nadar. “Si nos metemos a la piscina y nos ahogamos, él nos salva”, dice soltando una carcajada su hermana menor, Virginia. 
 
En el torneo de tierras trujillanas Alonso obtuvo dos medallas de plata y dos de bronce. Lleva a cuestas tres torneos nacionales con gran éxito. En 2015 clasificó al torneo mundial de olimpiadas especiales en Los Ángeles, donde se quedó con la medalla de bronce. 
 
Alonso, a diferencia de Johan y Axel, habla con frecuencia. Dice claramente que le gusta nadar. Es especialista en pecho, espalda y postas. Es un deportista excepcional. 
 
Virginia y Alonso han crecido casi juntos. Cuando ella era bebé, él la sacaba de la cuna y jugaban juntos. Ellos están unidos más allá de los lazos de sangre. Ella lo admira, él no pierde oportunidad para abrazarla y besarla. “Él nos ha enseñado a ser mejores personas”, dice. Un talento que probablemente los seres “normales” no siempre poseemos.   
 
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