Cenas de fin de año ¿Es posible disfrutarlas aun teniendo diabetes?

En el Perú cerca de 1.2 millones de personas viven con diabetes, una enfermedad crónica que exige mantener una dieta saludable para evitar complicaciones. Sin embargo, quienes padecen este mal sí pueden disfrutar las exquisiteces que se degustan en las festividades de fin de año, teniendo siempre en cuenta una planificación inteligente y cuidadosa.
Las fiestas de fin de año se acercan, Inés de 57 años de edad, se prepara para celebrarlas. Como cada diciembre, se hace cargo en el hogar de las principales compras para las cenas de Navidad y de Año Nuevo.
No olvida el pavo, el panetón y el champagne, opciones que mucho tiempo atrás, cuando la diagnosticaron con diabetes mellitus tipo 2, habría excluido totalmente de su carrito de compras. Casi 20 años después, su formación en esta enfermedad y la guía permanente de su médico tratante le permiten disfrutar sin problemas de estas comidas tradicionales.
Inés es una de los cerca 1.2 millones de peruanos que vive con diabetes, pero que a pesar de ello se reunirá junto a su familia este 24 y 31 de diciembre para disfrutar deliciosos platillos. A continuación te contamos su secreto.
CONOCIMIENTO Y APOYO
Contrariamente a lo pensado, los pacientes con diabetes sí pueden disfrutar plenamente de las comidas tradicionales de las fiestas de fin de año, siempre que cumplan con un requisito indispensable, como es tener su enfermedad bajo control.
“En lugar de renunciar a una alternativa puntual, lo importante es que quienes viven con esta patología conozcan muy bien su condición y aprendan a identificar cómo reacciona su cuerpo a los alimentos que ingieren”, explica la doctora Blanca Fuentes Ramírez, endocrinóloga del Hospital Central de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
Como sostiene la especialista, tener la diabetes bajo control exige no solo adherirse al tratamiento de un médico endocrinólogo, pues su conocimiento y guía son esenciales para conocer cómo actúa la enfermedad, sino educarse constantemente sobre ella.
La doctora subraya que, para cumplir con este objetivo, tener como aliado permanente al experto ofrece mayor seguridad a la hora de optar por una u otra comida, sea durante diciembre y sus celebraciones o cualquier época del año.
No menos importante, es el apoyo de la familia y el círculo cercano del paciente. “Gestionar la diabetes es un trabajo en equipo en el que no solo debe participar la persona y su médico, sino también su entorno íntimo”, explica Fuentes Ramírez.
Esto se debe a que el tratamiento demanda adoptar un estilo de vida saludable, un cambio que requiere el apoyo concreto de los seres queridos, quienes podrían sumarse a este esfuerzo por lo menos parcialmente o al festejar momentos importantes.
EJERCICIO Y ALIMENTACIÓN
Dos aspectos básicos que el paciente con diabetes también debe tener muy presentes, especialmente frente a cenas altamente calóricas es la dieta y el ejercicio físico. Según refiere Fuentes, mantenerse activo ayuda a la persona a reducir su resistencia a la insulina, acelerar el metabolismo y mantener los niveles de azúcar en los valores adecuados.
Esto, como subraya la experta, no necesariamente implica acudir al gimnasio o realizar rutinas extenuantes. “Una buena alternativa para ejercitarse, especialmente al día siguiente de consumir una comida alta en grasas, azúcares y carbohidratos, es salir a caminar a paso rápido durante 45 minutos sin detenerse”, detalla.
Asimismo, esta práctica debe ser acompañada por una alimentación saludable, la cual puede ser considerada como piedra angular del tratamiento de la diabetes. “Algunos pacientes tienden a subestimar el daño que puede causarles el consumo continuo de alimentos ricos en azúcares y carbohidratos”, indica.
“Entre una serie de pautas, la dieta balanceada suele considerar que el paciente aprenda, de la mano de su endocrinólogo, el conteo preciso de carbohidratos, cómo regular los horarios de sus comidas, y qué alimentos no debe mezclar junto con otros. De esta manera, se podrá comer lo que a uno le gusta, sin alterar los niveles de glucosa”, señala la especialista.
“Por ejemplo, los aderezos tienen que ser lo menos dulces posibles. Esto quiere decir evitar ingredientes como la mostaza, la miel, el azúcar, el jugo de naranja o incluso el vino. Si se evitan estos añadidos, se puede reducir el índice calórico del platillo sin tener que renunciar a este”, refiere.
OJO CON LA MEDICACIÓN
Finalmente, y en el marco de las próximas fiestas, Fuentes Ramírez recuerda no descuidar la toma del medicamento prescrito por el médico tratante. “Esta es una época de mucho movimiento y algarabía que el paciente con diabetes también puede disfrutar sin perder el foco de su enfermedad, manteniendo una alimentación saludable y, especialmente, sin olvidar tanto su medicación diaria, su dosis de insulina o la toma de sus pastillas”, detalla.
En ese sentido, la experta subraya que el control inadecuado puede derivar a largo plazo en complicaciones como ceguera, insuficiencia renal y lesiones de los nervios que ocasionan impotencia y pie diabético. Es así, que para evitar estos escenarios, cada persona que vive con diabetes está llamada a convertirse en principal gestor de su propia condición.
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