Centro Histórico: ¿Cuánto hemos avanzado en su conservación?

Centro Histórico: Ambulantes, pintas, jaladores, obras incompletas. ¿Cuánto hemos avanzado y qué retos se vienen para la próxima gestión?
Por Roy Cobarrubia
El 29 de noviembre de 2000 el Comité de Patrimonio de la Unesco declaró al Centro Histórico de la ciudad de Arequipa como Patrimonio Cultural de la Humanidad en la XXIV reunión realizada en Australia. La inscripción formal en la lista de ciudades patrimonio se ejecutó finalmente un 2 de diciembre.
Hoy la Municipalidad Provincial de Arequipa, a través de la Gerencia del Centro Histórico de Arequipa, realizará una ceremonia para recordar los 18 años de que la ciudad haya sido declarada como patrimonio. Sin embargo, y pese a que debe ser una fecha de celebración, es necesario recapitular y ponerse a pensar lo que se ha logrado a la fecha, lo que queda pendiente y lo que puede hacer peligrar la denominación de patrimonio.
“En estos 18 años, y eso lo dicen las evaluaciones que se ha hecho, ha habido etapas en las que realmente se ha trabajado de una manera adecuada, pero sí ha existido una actitud de una visión de los trabajos que corresponden a preservar y conservar el Centro Histórico pero también ha habido lapsos de años en los que muy poco se ha hecho y eso es lo que no le ha dado una sostenibilidad continua”, dice el gerente del Centro Histórico de Arequipa, Víctor Diban.
Hoy en día a partir de la declaración de ciudad patrimonio se ha generado una conciencia parcial en la población. Conciencia que en su totalidad no es asumida ni a nivel social ni político.
En un claro ejemplo de faltas, el número desbordante de ambulantes en la zona patrimonial y los constantes agravios hacia el patrimonio mediante la colocación de publicidad inadecuada son una muestra del verdadero valor y concientización que posee la población respecto a la zona patrimonial.
Ejemplos recientes son la colocación de propaganda política, en época de elecciones, en la ciudad cuando la acción se encuentra prohibida o el empapelamiento de la ciudad con publicidad referida a eventos deportivos, como el cometido por el Instituto Peruano del Deporte (IPD).
“Hemos puesto todo el empeño posible para poder poner en marcha estos proyectos, pero ha habido condiciones externas institucionales, y además internas por falta de circunstancias que han generado que no pueda cumplir mis objetivos al cien por ciento, sin embargo estamos en el camino”, dice Diban.
De acuerdo al gerente del Centro Histórico la gestión actual careció por un lado de la falta de intención de invertir más en el Centro Histórico y una falta de apoyo de la Dirección Desconcentrada de Cultura, dirigida anteriormente por Franz Grupp, que paralizó, a su criterio, por dos años las obras del Centro Histórico y peatonalización.
Pero además se ha generado una serie de vacíos que ponen en peligro la protección del Centro Histórico, entre ellos se encuentra la divergencia entre el Plan de Desarrollo Metropolitano (PDM) y el Plan Maestro del Centro Histórico de Arequipa (Plamcha).
Hoy el Plamcha, aprobado por la Unesco, y el Ministerio de Cultura, como un documento de gestión y cuidado del Centro Histórico, se encuentra falto de la opinión el Instituto de Planeamiento de Arequipa (Impla), entidad de la municipalidad de Arequipa, debido a ciertas potestades del PDM que chocan con lo propuesto en el Plamcha.
El PDM con una medida cautelar encima, tiene vacíos aún no resueltos, entre ellos y el más importante es la delimitación de lo que significa el área de amortiguamiento que figura en el mencionado plan y la que propone el Plamcha. Así, el PDM en el plano de usos del suelo recorta competencias y considera un límite en el cual descarta la parte alta de Tocrahuasi y Carmen Alto como zona arqueológica y zona protegida.
Por otro lado, es necesario mencionar que las acciones de coerción y sanción para aquellos que faltan al Centro Histórico se encuentran prácticamente paralizados a raíz de una no adecuación de procedimientos administrativos de parte de la comuna, así como una falta de coordinación entre las gerencias competentes para el control e identificación de infractores.
Hoy la Plaza de Armas de Arequipa, se encuentra, como ejemplo, plagada de ambulantes y jaladores. El problema se replica también en arterias cercanas como las calles San Francisco, San Agustín, Santa Catalina y la calle Mercaderes.
“Es un problema generalizado y eso es competencia de Servicios al Ciudadano… cada área tiene sus competencias y los ambulantes le compete a Servicios a la ciudad. Los mítines, y desbordes que haya en el Centro Histórico es de Seguridad Ciudadana. La parte de congestión vial es de la Gerencia de Transportes, nosotros tenemos otras competencias. Se coordina, pero una cosa es lo que se coordina con los gerentes pero otra es que los gerentes coordinen con su gente”, dice Diban.
Entre las acciones positivas logradas se encuentran la peatonalización, la recuperación del barrio de San Lázaro, La Recoleta – Beaterio, la muralla de Siglo XX, el Pasaje Cañón y el pasaje de los Huesitos. Además de la generación de cierta documentación de regulación como el Plancha, aún en proceso, el Plan de riesgos y el Texto Único Ordenado del Centro Histórico de Arequipa.
PRÓXIMA GESTIÓN
“Si hay gente que realmente no conoce el Centro Histórico vamos a retroceder, la celebración, los 18 años, yo no lo estoy tomando como una celebración, yo lo estoy tomando como un reto porque se trata de conservarlo no 18 años, sino conservarlo y mantenerlo a través del tiempo para que no nos quiten ese reconocimiento, porque en el momento que se actúe de manera irresponsable, como algunos proyectos que se están haciendo de equis personas, vamos a tener problemas”, dice el funcionario público.
Entre las obras que deben ser reguladas y que podrían poner en peligro la declaratoria de patrimonio se pueden nombrar la pérdida de campiña en Tiabaya y en la cuenca del río Chili, donde hay edificaciones; el puente Chilina, construcciones en la zona de Carmen Alto, así como la migración de población residente en la zona patrimonial, cada vez la ciudad se convierte en un centro comercial en donde menos gente vive o convive, reduciendo las horas de vida que debería tener una zona patrimonial.
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