Arequipa

Combatiendo en la oscuridad

5 de junio de 2017
Combatiendo en la oscuridad

Judokas invidentes y su brillo puesto en una olimpiada.

Texto y fotos: Adrián Quicaño Portugal
 
Rey Misterio está ciego y seguirá peleando hasta su último aliento. Si luchar contra los problemas de la vida es complicado, es más difícil hacerlo en la oscuridad. En una fría noche, y encerrados en una jaula metálica, tres artemarcialistas invidentes estaban enfocados en demostrar que el judo es su deporte y no detendrán su energía hasta ser olímpicos.
Tras años de preparación no había vuelta atrás, acompañados por su maestro ingresaron al octágono de combate, junto a él reconocieron el escenario de sus batallas, contaron su pasos para saber su espacio y tocaron el enmallado para calcular sus límites. Los dos primeros se pusieron frente a frente, el sensei se despidió y la jaula del Sakura (club de artes marciales) se cerró.
 

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Hernán Sánchez Mashakuri deja su nombre cuando viste su judogi para convertirse en Rey Misterio. Nacido en Iquitos perdió la vista a los 10 años cuando una serpiente le mordió la cabeza, logró sobrevivir pero nunca más vería. Su adversario, Yadin Silopú Herrera, vivió casi toda su vida en las sombras cuando a los 18 meses de vida una negligencia médica le quitó este sentido.
Ninguno de los dos lamenta este hecho, por el contrario, fuerzan otras capacidades casi al límite para ser grandes guerreros y son conscientes que el judo les ha dado más agilidad dinamismo y seguridad en cada movimiento de vida. Rey Misterio más liviano por casi 8 kilos no se amilana, no podría, en medio de los espectadores su pequeña hija Claribet y su esposa Virginia le brindan toda su fuerza.
Un combate increíble se dio inicio, el empuje de Hernán se hizo sentir, pero su rival aguantaba los intentos de derribo con fortaleza, sin embargo el peso se hizo notar, Yadín aguantó y con una gran técnica aplicó un osoto gari haciendo caer a Sánchez Mashakuri, ya en el piso la retención de 100 kilos y un intento de kimura cerraron el trato. Silopú de Piura había ganado.
El ganador permaneció dentro de la jaula aguardando su próximo reto. José Luis Narezo no la tiene fácil y nunca la tuvo, él dejó de ver a los 18 años al caer a un barranco. Este terrible accidente le desprendió las retinas. Ya mayor de edad, tuvo que adaptarse con valor a su nueva vida.
Silopú, comunicador egresado de la Unsa, aguarda con paciencia. Visiblemente más espigado Narezo hace su entrada, la segunda contienda de la noche se da inicio. Silopú se aferró a su estilo y trató de hacer una pelea inteligente, pero esta vez él no era el más grande. José Luis no esperó mucho y con su técnica kosoco gake derribó a su rival, esta barrida más el control del oponente fue definitivo, está vez le tocó sonreír a Narezo.
Finalmente el más pequeño contra el más grande. Con casi 15 kilos de diferencia entre ellos nada importa. Nuevamente Sánchez Mashakuri volvió a la jaula, dentro Narezo espera una nueva victoria. Las arengas de su reina y princesa se hicieron sentir, Rey Misterio iba a luchar nuevamente.
También en las tribunas sus maestros Brunilda Calla, Israel Terán y Gustavo Gomes de la Torre, los miran con una emoción y orgullo indescriptible. Seis años de esfuerzo, un proyecto en conjunto pionero en el Perú estaba dando resultados. Ellos saben que llegarán lejos y junto a otros 4 calificados tienen el propósito de ser parte a los juegos paraolímpicos.
La jaula se cierra y la emoción se enciende. Rey Misterio ofrece la mejor batalla de la velada, empuja y busca incansablemente al ritmo de los gritos de su hija, su fuerza opaca la diferencia de peso y altura de su rival. Los aplausos inundan el recinto, José Luis aguanta las envestidas de Hernán, se afirma bien y logra un nuevo derribe. Tras el control Nazero se roba el asalto. El rey volvió a caer, pero se ganó el amor de la gente.
Al dejar el enmallado los judokas debutantes se reúnen con Víctor Hugo, deportista pero lesionado esa noche, ante todo grandes amigos. Los abrazos y las sonrisas casi llegan a las lágrimas, se felicitan entre todos y cuentan sus sueños. Ellos que han trabajado tan duro y trabajado en casi todo, han decidido enfocar su vida en un solo punto, ahora trabajarán como nunca para obtener el brillo de una medalla olímpica.
 
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