Convivencia con fantasmas en Arequipa
28 de mayo de 2017

Desde que se inauguró el puente Chilina, son ya casi una docena de personas las que decidieron quitarse la vida lanzándose desde lo alto, en un recorrido de 40 metros de caída libre para poner fin a su existencia. El primer suicidio ocurrió el 15 de enero, con otros dos intentos anteriores que fueron impedidos por personal de seguridad. Incluso un jovencito, de apenas 14 años, tomó la falta decisión. De acuerdo a testimonios de los familiares, la mayoría lo hizo sin motivos aparentes.
Por: Roxana Ortiz A.
“Cuando una persona muere violentamente en un determinado lugar, ya sea por accidente o porque le quitaron la vida, su alma queda vagando por la zona, buscando que su muerte sea reparada encontrando al responsable o hasta que no se haga todo un ritual para que continúe su camino, pero mientras eso sucede va atrayendo a más víctimas y así lo aseguraban los antepasados”, comenta Mauricio Medina Marroquín, integrante del grupo Agartha.
Según lo que han averiguado, antes de la construcción de esta majestuosa infraestructura, el trabajador de una empresa instalada muy cerca a las bases del puente, habría muerto electrocutado y ese habría sido el origen de las muertes violentas.

Indica que eso no pasa solo en el puente Chilina, sino también en el Puente de Fierro o Bolívar, o en el que existe en Chivay, al que llaman “puente encantado” donde incluso se tiene un vigilante permanente en el lugar para evitar que se arrojen al vacío. Del hecho son testigos mudos varias urnas que colocaron los familiares para recordar a sus difuntos.
Pero estos hechos no son de ahora, tienen su origen en las culturas incas y preincas, ya que cuando construían un puente, éstos hacían sacrificios, no solo de animales, sino también de humanos, con la idea que los espíritus iban a sostener la infraestructura, para que nunca se cayera. Creencias que se siguen sosteniendo y practicando hasta la actualidad en zonas altoandinas, donde se siguen realizando ceremonias de “pago a la tierra”.
En Juliaca por ejemplo, existe una avenida de dos a tres cuadras donde se venden todo tipo de implementos para realizar estos ritos ceremoniales, los que incluyen fetos de animales, como las llamas, vicuñas o alpacas, a los que llaman sullos, y en alguna oportunidad en operativos de la Policía se incautaron fetos humanos. Sin ir muy lejos, en el mercado San Camilo hay toda una sección que provee de lo mismo y es muy concurrida.
LOS FANTASMAS
Pero no solo en los puentes suceden cosas bastante extrañas, sino que la modernidad ha permitido que ahora, se pueda tener en video, hechos que para la mayor parte de las personas, simplemente no existen o son cosas de la imaginación.
No son pocas las personas que han asegurado ver a un fantasma en algún lugar, muchos no lo dicen para evitar miradas burlonas, o ser víctimas de bullying, pero de que hay, los hay y son más comunes de encontrar de lo que muchos creen y hasta uno de ellos podría estar muy cerca de usted, mientras lee esta historia, sin necesidad de estar en un cementerio o una vieja casona, aseguran los miembros del grupo Agartha que estudian actividades paranormales.
“El darse cuenta de la presencia que alguien está cerca de ti depende mucho de la sensibilidad de la persona, hay quienes los detectan mucho más rápido y hay otros que ni se dan cuenta de las manifestaciones que tienen a su lado, o no les dan importancia, a unos simplemente no los dejan vivir, sino pregúntenle a los dueños de las casonas de la calle San Francisco”, comenta Rafael Mercado Benavente, integrante de Agartha.
Se dice que bajo los cimientos de las antiguas casonas de sillar, existía un cementerio Churajón (pobladores antiguos de Arequipa, antes de la colonia) y que al momento de la construcción de las viviendas, muchas de las tumbas fueron destruidas o saqueadas.
Ese sería el motivo por el que, en varias de estas casonas, ahora están convertidas en hospedajes, discotecas, restaurantes, pizzerías, bares, y otros, hayan muchas manifestaciones de entes, que la mayoría de los concurrentes no los nota, sino que se hacen presente un vez que termina el bullicio y la algarabía de los visitantes.
Luego que se va el último empleado del lugar, después de haber colocado las sillas sobre la mesa y la barra, se baja la palanca de la energía y se retira del lugar cerrando las puertas. De pronto unas pequeñas bolas de luz, que llaman “orbes”, comienzan a cruzar de un lado a otro, multiplicándose. La lámpara de Tesla se prende sola y las luces comienzan a saltar sobre la barra. Algo arroja la silla al suelo y suena la alarma. El dueño regresa, enciende la luz y no ve a nadie, solo desorden. Fueron hechos captados por la cámara de seguridad del local.
También por el lugar, una de las casonas que ha sido habilitada para hotel tiene una habitación, en la que los huéspedes han manifestado su intranquilidad al permanecer en ella y hasta aseguran haber visto a dos mujeres cruzándola. Según cuentan, antes de iniciar el siglo XX, esta casona era habitada por gente de muy bajos recursos, y decidieron desalojarla para mejorar la infraestructura, pero uno de los cuartos era habitado por un par de ancianas, quienes decidieron “atrincherarse en el lugar” para evitar su retiro, muriendo de inanición.
Marcela Chilo Tipola, integrante de Agartha, indica que las muertes violentas, especialmente los suicidios, generan este tipo de manifestaciones que son protagonizadas por las almas de las personas que no pueden descansar en paz. Algo similar ocurre en la casona donde se tiene a la momia Juanita, donde los visitantes han escuchado voces en salas completamente vacías.
El estar rodeados de entes, no es un hecho que se da solo en los cementerios o en casonas antiguas, casas embrujadas y por el estilo, sino incluso en un salón de clases, como les sucedió a los chicos de Agartha, quienes adquirieron un equipo denominado “spirit box” o Caja de los Espíritus, que les permite comunicarse con seres que no son visibles para el común de las personas. Aseguran que no se trata de confusiones con ruidos, sino que las respuestas que han obtenido son inteligentes, tanto de hombres como de mujeres.
“Estábamos en el salón de clases y prendimos el equipo, preguntamos si había alguien en el lugar y nos respondieron que sí, para tener certeza que no se trataba de un ruido o algo por el estilo, le pedimos que nos dijera los nombres de quienes estábamos allí y comenzaron a nombrarnos uno a uno. Eso da cuenta que en el mundo no solo estamos seres de carne y hueso, sino que lo compartimos con espíritus”, añade Rafael.
En otros países del mundo, la aparición de fantasmas o entes son tan comunes, que hasta se han creado paquetes turísticos para visitar lugares con alta concentración de energía, como ya se está intentando masificar en Arequipa y con mucho éxito. Este de jóvenes investigadores están haciendo lo propio con lo que denominan “Turismo Paranormal” y cada 15 días, reúnen a un grupo de personas deseosas, no solo de ver hechos paranormales, sino de conocer mitos, leyendas y otros eventos que han surgido en Arequipa.
Hacen un recorrido por aproximadamente siete lugares cargados de esta energía, con quienes se contactan a través de la página de Facebook de Turismo Paranormal o en Jerusalén 206. Ellos han sido los iniciadores del recorrido nocturno a los cementerios de La Apacheta, Cayma y también lo harán en Sachaca. Han estudiado diversos cementerios de Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Venezuela, entre otros, para nutrirse de conocimientos que ahora están impulsando en Arequipa.
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