Cuando el fútbol no puede salvarte

Mirko Saric, la promesa del fútbol que luchó en silencio.
Por: Julio Armando Aguilar Quicaño.
La mañana del 4 de abril del 2000 parecía ser una mañana como cualquier otra. Ivana Saric,
madre de familia, se dirigió a la habitación de su hijo para llamarlo a desayunar. «Mirko, el desayuno está listo», dijo apenas entrando a la habitación.
Al verlo dormido, decidió dejarlo y regresar al comedor. Una hora más tarde, resueltamente
volvió para ver si ya se encontraba despierto. Sin embargo, la escena que encontró en esa
habitación de la casa, ubicada en el barrio de Bajo Flores, fue devastadora: él estaba ahorcado
por una sábana atada a la barra metálica que una de sus hermanas usaba para hacer ejercicio.
Desesperada, la madre pidió ayuda. Infructuosos fueron los esfuerzos de vecinos y familiares
por tratar de devolverlo a la vida. Mirko Saric, una de las promesas nacientes del fútbol,
estaba muerto. Tenía 21 años.
Maravillaba a los hinchas con sus gambetas y poseía una buena pegada con la pelota. Hizo su
debut en el primer equipo de San Lorenzo de Almagro, club al que llegó junto a su hermano
Martín cuando ambos eran apenas unos niños. Fue el 22 de diciembre de 1996, de la mano
del «Cai» Aimar, durante un partido contra Unión de Santa Fe correspondiente a la última
fecha del torneo argentino, el cual terminó en derrota por 2 a 0. Pese al mal sabor, este
encuentro atestiguó los primeros pasos de una nueva estrella.
Tras haber probado las mieles de la primera división, el cuerpo técnico decidió que lo mejor
era llevar ese talento paso a paso. Jugó en la reserva del club, integrando aquel inolvidable
equipo campeón de la tercera división conocido como La Cicloneta.
Poco tiempo después, el 31 de enero de 1998, fue titular por primera vez en un partido contra
River Plate. «Millonario» no pudo ante un San Lorenzo que arrasó con una goleada de 5 a
2, con el joven Mirko como protagonista sobre el terreno de juego.
El bautismo goleador de este pibe de ascendencia croata fue en la segunda fecha del Clausura
98, en el Cilindro de Avellaneda, el estadio de Racing. Tras una hermosa jugada con
asistencia del «Pipo», cacheteó la pelota marcando el segundo gol del equipo de Bajo Flores,
aunque, irónicamente, el partido terminó en victoria de los de Avellaneda.
Era conocido por su carisma y buen corazón; era habitual que ayudara a los chicos de las
inferiores llevándolos a comer a su casa y, a veces, dejando que se quedaran a dormir allí con
el objetivo de que mejoraran su rendimiento.
Todo parecía marchar bien en la vida del crack. Sin embargo, tras un partido disputado contra
Rosario Central en abril de 1999, algo comenzó a romperse cuando un carrito de asistencia
médica lo atropelló accidentalmente mientras realizaba calentamientos previos en la zona
técnica.
Pese a las circunstancias, Mirko pudo disfrutar de algunos episodios más de gloria con el
fútbol, como en la victoria ante Racing: tras el gol, protagonizó una corrida que terminó en un
abrazo con el entrenador del equipo, el «Cabezón» Ruggeri. Aquel fue su último gol en
primera.
Bajó nuevamente a la reserva por supuestos rumores de actos de indisciplina. El 19 de
diciembre de 1999 se consagró campeón con el «Ciclón» por última vez. Durante ese partido
sufrió una lesión de ligamentos cruzados, hecho que frustró opciones de futuros traspasos.
Nadie sabía que Mirko, en ese entonces, atravesaba por un cuadro de depresión.
Lo que determinó su desenlace fue un conflicto personal que tuvo con la que era su pareja en
aquellos años, tras enterarse de que el hijo que esperaba no era suyo. Oscar Ruggeri declaró
once años después que el mismo Saric le dijo, pocos días antes de su suicidio, que no le
encontraba sentido a la vida más allá de todo lo que estaba logrando siendo tan joven. «No
pasa por ahí», le dijo el volante.
La noche del 3 de abril del 2000 le dijo a sus padres: «Los quiero mucho, pero lo mío ya no
tiene solución». Días antes había visitado a sus amigos, casi como en un ritual de despedida.
Al día siguiente, el 4 de abril, Mirko tomó en silencio la fatal decisión de irse.
La depresión es uno de los temas sobre los cuales se habla poco, no solo dentro del fútbol,
sino en distintos ámbitos. El 10 de septiembre, como cada año, se conmemora el Día
Internacional para la Prevención del Suicidio. Quienes atraviesan por algún momento
doloroso en realidad no desean morir; al contrario, desean buscar una salida que le ponga un
punto final a ese sufrimiento.
“Detrás de cada persona, de cada sonrisa, hay una historia que espera ser escuchada sin
juicios. Dejemos de tratar estos temas como tabú; es necesario tomar conciencia de ello. Una
palabra, una amistad o el solo estar pueden salvar una vida”.
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