Arequipa

Cuando el Óscar se acercó a Perú

24 de febrero de 2019

Hace nueve años, La teta asustada consiguió la primera y única nominación al Óscar para Perú. Aquel 2 de febrero del 2010 conocíamos de boca de la actriz, Anne Hathaway, en un español masticado, que la obra de Claudia Llosa competía con cinco grandes cintas extranjeras por el premio de la Academia.

Nadie imaginaba ese premio. A la película le fue bien un año anterior. Su camino a la gloria empezó con la obtención del premio máximo del festival de Berlín: El oso de oro. De ahí empezó una carrera de reconocimientos que incluyeron varios trofeos al trabajo de Magaly Solier. Pero el Óscar, quién lo iba imaginar.

Esa mañana del 2 de febrero los peruanos empezaron el día bien. Qué una película peruana compita por el premio máximo de la industria del cine es motivo de orgullo. Los medios hicieron su trabajo. Buscaron reacciones, análisis y propuestas para aprovechar ese momento y mejorar el cine peruano.

La teta asustada, una historia andina basada en una leyenda donde se creía que la tristeza se pasaba por la leche materna, competía con la argentina, El secreto de sus ojos; la obra de Michael Haneke, La cinta blanca; la francesa, Un profeta y la israelí, Ajami.

Durante ese mes se generó mucha expectativa. Pero también críticas. No todos estuvieron contentos con esta tribuna a una cinta nacional. Hubo detractores. Aldo Mariátegui fue uno de ellos.

“Si nuestro protagonista fuera un chico europeo que ha salido el viernes con su pareja para ir al cine, que no tiene la menor idea del Perú (como el 80% de europeos) y que se metió a ver esta película sea porque ganó la Berlinale o sea porque ya se habían acabado las entradas para la otra función que quería ver, pensaría que el Perú es un país muy salvaje, casi africano; donde la gente es tan ignorante que piensa que las penas se transmiten por la leche materna, donde si alguien de la familia se muere, es normal guardar el cadáver en un rincón de la casa, intentar subirlo a un bus interprovincial o llevarlo al mar para fondearlo; donde un médico público detecta que una chica (que parece menor de edad) se ha puesto una papa -que hasta incluso crece, con raíces y todo en la vagina y no se la quita como es su deber u obliga a los familiares que lo ayuden a hacerla para evitar infecciones, amén de recomendar que la lleven donde un especialista que trate su trauma”, escribió en el diario Correo en Lima cuando todavía era editor. El artículo ya no existe.

Y no fue el único, porque a César Hildebrant tampoco le gustó. “Ni conozco ni envidio ni siento nada por la señorita Llosa. Es más, espero que gane el Óscar y que lo disfrute. Pero eso no me impide decir lo que pienso. Tampoco les temo a sus primos fulminantes ni a sus tíos mitológicos ni a sus vínculos especiales con el agitprop ibérico. Me alegra que haya tenido la suerte de contar con tantas anuencias internacionales y con tantos píos silencios domésticos. Pero de allí a decir que “La teta asustada” es una “gran película”, como la tetudez colectiva ha impuesto aquí y con letras de neón, hay tanta distancia como la que va de la alfombra roja del teatro Kodak a la posteridad de veras bien ganada”.

Pero mientras, estos y otros personajes echaban bilis, el país estaba feliz. En verdad pensaban que La teta asustada podía ganar, aunque las preferencias se iban por El secreto de sus ojos y La cinta blanca. Pero ellos no lo sabían, igual esperaron ese día con mucho nervio.

Ese 7 de marzo, los medios se instalaron en la zona donde se rodó la película. Convocaron a los personajes que participaron en la cinta. Porque no todos fueron actores, sino ciudadanos de pie contribuyentes a esta historia de Llosa. Los entrevistaron. Hasta simularon una alfombra roja donde cada uno caminaba con sus mejores galas, llevaban en sus manos unas imitaciones del Óscar, mientras en Los Ángeles Magaly Solier y Claudia Llosa se lucían con sus trajes en “red carpet” oficial y respondían a las preguntas de los medios extranjeros.

Hasta que llegó el momento. Desde un parque, un descampando, desde donde los medios se instalaron acompañados de centenares de pobladores o desde nuestros televisores vimos aparecer a los directores Quentin Tarantino y Pedro Almodóvar para anunciar a la ganadora de la categoría a mejor película extranjera.

Los corazones latieron con más fuerza esos minutos. Antes de anunciar el nombre, Tarantino hizo un gesto parecido al que hizo Solier con sus manos, ese símbolo formado con el meñique y pulgar entendido por los fanáticos de la música metal. ¿Acaso nos advertía que el filme de Llosa iba a ganar? Todo fue una ilusión gestada por ese sentimiento peruano de ver a tu patria campeonar en cualquier escenario mundial. Pedro Almodóvar acabó con el suspenso y nombró a la ganadora: El secreto de sus ojos de Argentina. Así ese país conseguía su segundo Óscar, luego de 35 años. Por ahora, junto a Chile, son las únicas naciones latinas en presumir un premio de la Academia.
Igual nadie quitó lo bailado. Igual los peruanos se sintieron ganadores (como siempre). Esa noche dio a Frecuencia Latina el rating más alto en la historia de la transmisión de los Óscar: 34.2 puntos con picos de 61.2 en los sectores A/B. Y creció más cuando se anunció a la ganadora.

Luego de esa noche todo volvió a la normalidad. Claudia Llosa volvió a su trabajo. Cinco años después estrenó No llores, vuela. No le fue bien. Hoy dirige la cinta para Netflix, La distancia de rescate. Magaly Solier continuó como actriz. Al año siguiente estrenó Amador, una cinta filmada en España. Para este año se espera el lanzamiento de Retablo, una cinta con buena presencia en festivales en el 2018. También intervino en las películas La matriarca y Un mundo para Julius.

Después de La teta asustada ninguna película peruana ha tenido oportunidad de pelear por el Óscar. Ni siquiera ha estado cerca. Para este tipo de cine nada ha cambiado. Los directores todavía deben luchar con las salas de cine para que sus películas por lo menos permanezcan una semana en cartelera. En cambio para el cine comercial hubo un cambio gracias a Asu Mare al mostrar una fórmula ganadora capaz de garantizar taquilla a costa de la calidad.

PELÍCULAS LATINAS NOMINADAS AL ÓSCAR
CHILE
Una mujer fantástica (Ganó)
No

COLOMBIA
El abrazo de la serpiente

ARGENTINA
Relatos Salvajes
El secreto de sus ojos (Ganó)
El hijo dela novia
Tango no me dejes nunca
La historia oficial (Ganó)
La tregua
Camila

PERÚ
La teta asustada

MÉXICO
Amores Perros
El crimen del padre Amaro
Biutiful
El laberinto del Fauno
Actas de Marusia
Ánimas Trujano
Macario
Tlayucan
Roma

BRASIL
Estación Central
Cuatro días de setiembre
O Quatrilho

NICARAGUA
Alsino y el cóndor

CUBA
Fresa y Chocolate

PUERTO RICO
Lo que le pasó a Santiago

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