Cuy chactao entre las comidas más repugnantes en Suecia

El cuy chactao es una de las comidas escogidas para una muestra en el museo de Suecia donde se destacan los potajes más repugnantes del mundo.
Ese exquisito potaje, aquel de piel crocante, suave y jugosa carne que disfrutamos en picanterías tradicionales y cuyerías, sin necesidad de usar cubiertos y chupándonos los dedos: el cuy chactao, no es más que una “comida repugnante” según un museo de Suecia.
En este museo se abrió una muestra temporal de todas aquellas comidas que los extranjeros consideran no aptas para la vista y menos para el consumo humano, tanto así que el ingreso para los asistentes, no es nada más ni nada menos que una “bolsita para vomitar”.
En la ciudad de Malmö en Suecia, se están exhibiendo unos 80 productos que normalmente se consumen en el resto del mundo, entre los que destacan el “Cuy asado de Perú” o que se conoce como “cuy chactao”. Lo que sí es cierto, es que está en una categoría de comidas realmente repugnantes como el vino de ratones y menudo, cuyo ingrediente principal es el estómago de una vaca que se consume en México.
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Para los extranjeros el ver a un roedor gigante en un plato, en el que se le observa la cabeza completa, no es muy agradable y muchas veces se negaron a consumirlo y en otros casos, algunos pidieron se les sirva el plato sin la cabeza.
Otro plato que se exhibe y que aún se consume en el país es el caldo de cardán de toro o pene de toro, que quienes tuvieron la oportunidad de probarlo, incluso sin conocer el ingrediente, tiene buen sabor, al cual le atribuyen propiedades afrodisiacas.
También en este museo hay el «balut», fetos medio formados de patos que se hierven dentro del huevo y se comen directamente del cascarón en Filipinas, así como «casu marzu», queso pecorino de Cerdeña infestado de gusanos.
Los escamoles, que son larvas de hormiga, también de México; y el «surströmming» de Suecia, arenque fermentado que huele tan mal, que el dueño del edificio prohibió se abra el frasco.
El curador de dicho museo, Samuel West, dijo que la idea de la exhibición es entretener, pero también enviar un mensaje de reflexión: lo que consideramos apetecible o repulsivo se aprende y puede cambiar. West espera que los visitantes se animen a probar más productos alimenticios ecológicos, como insectos y carne producida en laboratorios.
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«Repulsión es una de las seis emociones humanas fundamentales y su función evolutiva nos ayuda a evitar comidas que podrían ser peligrosas, que están contaminadas, son tóxicas o han caducado», dijo West. «La repugnancia es considerada una emoción, pero nuestro aprendizaje cultural determina qué es lo que nos parece desagradable», agregó.
La idea de explorar comida «repugnante» se le ocurrió a West cuando fue consciente de que «la manera más impactante» de generar una repercusión en el medio ambiente es «comiendo menos carne».
«Es una exposición que reta a los visitantes a cambiar sus nociones de qué es repugnante y qué es delicioso, y el objetivo es que la gente entienda que no hay manera objetiva de medir lo repugnante», señaló.
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