Arequipa

Displasia: curar como jugando

15 de octubre de 2018

La displasia se puede corregir con terapia. Hay señales que indican la presencia de la displasia en el menor.

Por: Roxana Ortiz A.
Para ser médico de niños hay que tener un carácter especial, como cuando se decide ser docente de educación inicial. Una gran parte del éxito del tratamiento está basado en cómo el médico trata al niño, quien no solo se tiene que ganar su confianza, sino hasta jugar con ellos. Ese es el caso de Eduardo Siu Escobedo, el tecnólogo médico en terapia física y rehabilitación, que ofrece tratamiento para todo tipo de displasias, incluso en adultos.

Tiene apenas 25 años, aunque aparenta mucho menos. No disimula su cariño por los niños, cuya empatía se nota casi de inmediato con los pequeños pacientes, que sin temor permiten que sus manos trabajen en las partes dañadas.

Esta vez su paciente es una niña de apenas tres años, María Alejandra, quien cayó de su silla de comer y se fracturó la tibia, en su ciudad natal de Moquegua. Le enyesaron la pierna y cuando le retiraron el yeso, simplemente no podía caminar e incluso el miembro dañado no había quedado en buena posición. Cuando la ayudaban a dar algunos pasos lo hacía con la punta de los pies.

A su madre Verónica Ventura le hablaron del tratamiento del joven tecnólogo, que se formó durante cinco años en la Universidad Alas Peruanas, así que decidió viajar hasta Arequipa e iniciar el tratamiento. En apenas dos sesiones comenzó a dar sus primeros pasos.

Generalmente las terapias deben durar dos o más meses, dependiendo del daño del músculo; pero en el caso de María Alejandra le hace la terapia a diario, por la urgencia de regresar a Moquegua.

Acomoda a la niña en una colchoneta y le proporciona calor seco con una especie de compresa. “Es para preparar el área y no se cause más daño”, explica el joven. Luego comienza a masajear la pequeña piernita, mientras manipula algunos juguetes y así como jugando le va haciendo una serie de ejercicios.

«No se trata solo de colocarle un arnés y ya el problema se arregla, hay que ayudarlos para que el tratamiento tenga éxito y sea más efectivo», asegura. El traumatólogo le coloca el arnés y cree que es suficiente, sin tener idea de lo doloroso que es para el niño. Ahora hay métodos modernos que evitan dicho sufrimiento y eso hacemos los que nos hemos especializado, por eso es que algunos médicos no nos quieren mucho”, confiesa.

Lo cierto es que, las displasias de cadera, prácticamente se han vuelto comunes en los menores, y se presentan por diversos motivos, que deben ser detectados al cumplir los tres meses y recibir tratamiento de inmediato, de lo contrario podría tener consecuencias.

Se trata de una malformación congénita que afecta la articulación que une la cabeza del fémur con el hueso de la pelvis del bebé al no encajar correctamente, y que de no tratarse a tiempo, hará que la persona tenga cojera y no pueda caminar o correr con normalidad.

No se conoce exactamente por qué un niño nace con displasia, en algunos casos puede ser congénita, pero hay otros motivos, como cuando el vientre de la madre no fue grande, no teniendo al feto la posibilidad de moverse constantemente o cuando el niño no es movido o se mantiene quieto casi todo el tiempo.

Aunque ya el método se ha erradicado casi por completo, las abuelas recomendaban envolver a los niños para mantenerlos quietos, tipo “momia”, lo que también causaba la displasia.

Eduardo Siu recomienda que al recién nacido se lo deje en libertad para mover los miembros. También tienen altas probabilidades de tener la malformación aquellos niños que los cargan a la espalda por varias horas, envueltos en mantas, sin mayor posibilidad de movimiento.

“Mantenerlos en una misma posición por varias horas, más aún si se trata de un recién nacido, cuyo cuerpo recién se está formando, ocasiona daños no solo en la cadera, sino también en columnas, en piernas, en rodillas y ahí están los casos de niños que caminan con las rodillas juntas, o por el contrario, el que termina con las piernas arqueadas”, dice el especialista.

CÓMO DETECTAR LA DISPLASIA
Todos los recién nacidos, al cumplir los tres meses, deberían ser objeto de una exploración física por un tecnólogo o traumatólogo, lo cual permitirá la detección precoz de un bebé con displasia, que incluso así, no es tan fácil de detectar en algunos casos. Los signos, que pueden ser muy sutiles, varían en función de la edad del niño.

Por ejemplo, el médico buscará algunos signos efectuando varias maniobras, como un “sonido hueco” durante la apertura y el cierre de las caderas, la incapacidad de mover el muslo hacia afuera de la cadera, una pierna más corta que la otra, la desnivelación de los pliegues grasos del muslo alrededor de la ingle o de las nalgas.

A más edad, se hará visible una cojera o caminará en punta de pie; una curvatura en la columna vertebral y el diagnóstico precoz de la luxación congénita de cadera constituirá el punto fundamental para obtener una evolución satisfactoria, es decir, para obtener el desarrollo de una cadera de características normales.

QUÉ ES LA FISIOTERAPIA
Cuenta que la fisioterapia no es nueva, en el Perú se practica hace 50 años; pero son pocos los neuro tecnólogos que han estudiado para ejercer. Su especialidad son los niños, que por diversos motivos no pueden mover alguno de sus miembros. En el caso de quienes tuvieron alguna lesión al nacer, sufrieron de asfixia, por consumo de fármacos o drogas por parte de la madre, negligencias de los padres o de los médicos, niños Down, espina bífida, asperger, autismo, y otros.

“A ellos los ayudamos a que por ejemplo tengan movilidad en sus miembros, en la propia cabeza para que la puedan mantener levantada, el objetivo es darles calidad de vida”, dijo.

Otros casos que son comunes, son los menores que nacen con el llamado “pie plano”, el cual si no se corrige, puede afectar hasta la columna vertebral. Se trata desde los 3 a los 7 años.

No hay quien se salve de estas malformaciones, no distingue de posición económica, pero son los de escasos recursos económicos a quienes pareciera que atacara más. “Hemos conocido mucha gente que por falta de dinero no hace tratar a sus hijos y los dejan así, agravando su problema. Nosotros cada cierto tiempo hacemos campañas para atender a todos esos niños con un costo simbólico. Lo ideal es que nadie se quede sin atención, porque de eso depende muchas veces su futuro”, explica Eduardo.

Viaja todos los fines de semana hasta Lima, porque viene siguiendo una especialidad para poder atender mejor a los menores que sufren problemas cardiorrespiratorios, de los cuales tiene varios casos en sus terapias.

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