Editorial domingo: El gobierno y la calle
23 de julio de 2017

Podríamos afirmar que para malestar e incomodidad de los peruanos y especialmente para los soportes políticos del gobierno del presidente Kuczynski, el primer año de la administración de Peruanos por el Kambio ha sido negativo.
Es verdad que todo lo ocurrido no se puede atribuir a errores humanos exclusivamente, sino también a causas externas, a lo que encontró el Gobierno tras la salida de Humala y a factores naturales como los del Niño costero.
Pero punto a parte de lo citado, hay que reconocer que hubieron, y aún hay, fallas políticas que el gabinete que preside Fernando Zavala no encontró caminos ideales para superar adversidades o para evidenciar sintonía fina con el parecer de la mayoría de la población.
Los resultados están a la vista, son varios los ministros censurados o renunciantes y no son pocas las repeticiones de tropezarse en la misma piedra, como lo que está ocurriendo ahora con la ministra de Justicia y la Procuradora General de la República.
Parece que todos los males juntos están convirtiendo la situación económica, política y social del Perú, en algo de difícil diagnóstico y que requiere de remedios rápidos y efectivos, en los que la política no esté tan alejado de la técnica, al extremo de confundirla y demostrar al gobierno que recién cumple un año de vida y trabajo como inadecuado a las circunstancias que se viven.
Las calles han sido ganadas por una oposición que se desborda hasta límites imaginables.
Hay problemas serios en sectores sociales como educación y salud, y también denuncias constantes sobre el comportamiento o inconducta de funcionarios públicos obligados a velar por el bienestar general y dejar de lado el interés sectario o personal que parecen tener algunas autoridades.
La calle censura diariamente a un gobierno cuya brújula parece no funcionar evidenciando que no existe la deseable sintonía entre lo que quiere la gente y lo que le ofrece el gobierno.
Leer comentarios