Editorial: El castigo por faltas
8 de junio de 2017

El conductor de un vehículo se resistió a una intervención policial de dos damas uniformadas, que fueron desobedecidas a una petición de entregar documentos.
Carlos José Cisneros Carbajal fue denunciado por las agentes y el caso llegó al Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, cuyo titular, José Luis Vilca, resolvió dictar una sanción ejemplar contra el chofer. No podía encarcelarlo por haberse estacionado en zona rígida, y en algún momento intentó arrollar a una de las policías.
Posteriormente el responsable ofreció disculpas, pero el juez dijo que debería haber sanción y dispuso el pago de 3 mil soles, mil para cada suboficial faltada y otros mil para el Estado, y además una multa de 200 soles que el imputado deberá pagar en favor del albergue Verbo Encarnado de Chuquibamba para ayudar a los niños en abandono.
El juez aplicó las sanciones creando un antecedente insólito con la obligación de una donación en favor de un albergue.
Otros magistrados lo han hecho ordenando tareas de limpieza pública, con escoba y recoger en mano, o con limpieza de muros cuando estos han sido malogrados con pinturas.
Así que ya saben los que violan la ley por vez primera y con faltas que pueden ser castigados con exposiciones públicas para que sirva de advertencia para los siguieran sus pasos.
Afortunadamente para el chofer malcriado todavía hay una instancia de apelación a la que acudirá para pedir misericordia y disminución del valor de las reparaciones ordenadas.
Quien comete una falta puede ser sancionado a realizar obra pública como castigo por violar norma o faltar autoridad.
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