Editorial: Incendios y controles
25 de agosto de 2017

Los incendios que en Lima y en Arequipa tuvieron carácter de pavorosos y ocurrieron en el edificio Nicolini de Lima y en un depósito de la Variante de Uchumayo en nuestra ciudad, revelaron que en los lugares en los que se produjeron no se había efectuado un control real de las medidas de seguridad necesarias para evitar lo que costó dos vidas en Lima y cientos de miles de soles en pérdidas materiales en Arequipa.
Inmediatamente después de lo que sucedió en la Variante de Uchumayo, el responsable del área de seguridad, de la comuna de Cerro Colorado, Marco Zanabria, reveló que en casi unas 5 mil industrias, pequeñas y medianas, existentes en ese distrito, no disponían de revisiones técnicas sobre infraestructura y medidas de seguridad suficientes.
En buen romance, lo que ocurre es que las edificaciones se hacen sin control de cimientos y libradas al buen criterio de los dueños sin participación de ingenieros especializados.
Por añadidura la responsabilidad de otorgar los certificados correspondientes, previa revisión, son otorgados por la Municipalidad Provincial y lo que ocurra después debiera ser de su responsabilidad, pero aparece como de autoría o descuido del correspondiente municipio distrital.
En Arequipa, incluso en el Centro Histórico, todos los días se habla de peligros, de cortocircuitos en los mercadillos. Se producen clausuras temporales, pero después, se vuelve a decir que los peligros subsisten porque no se ha hecho nada.
Esto debe terminar antes de que en un accidente semejante a los anotados, se puedan perder vidas humanas o daños económicos que podrían ser determinantes para que algunos negocios tengan que dejar de asistir.
Las revisiones de seguridad deben ser constantes y suficientes para garantizar que no tendremos que vivir episodios del edificio Nicolini en Lima y el de un almacén en la Variante de Uchumayo en Arequipa.
Leer comentarios