Editorial: Lo que no se puede permitir

Científicos y políticos están de acuerdo en que para ganar la batalla emprendida por los países para reducir la pandemia del coronavirus será necesario evitar aglomeraciones colectivas, sea cualquiera que tenga como origen la convocatoria correspondiente.
Eso no variará después del domingo 26 y no se cansan de adelantarlo, aquellos miran con seguridad lo que se ha ganado en los primeros combates para aislar a los infectados de quienes podrían contraer el mal.
Todo lo que signifique concentración humana, contraría la voluntad de proteger la vida y de ir reduciendo los efectos hasta que aparezca la vacuna deseada o se encuentre el remedio que se está buscando desesperadamente.
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El aislamiento es necesario y por eso las sucesivas prórrogas que en todos los países del mundo se han producido a las cuarentenas originales.
Es lógico pensar, en consecuencia, que será sabia y por cierto difícil una decisión en contrario de dar por terminada las cuarentenas sucesivas que hemos tenido en Perú, pues no alcanzamos la meta deseada de reducir el incremento que diariamente se observa en la enfermedad.
Continuarán así los sacrificios que son necesarios y permanecerán cerrados los colegios, las universidades, los campos deportivos o incluso los eventos sociales que supongan crecido número de participantes.
El aislamiento debe complementarse con medidas preventivas de contagio como el uso de máscaras y la higiene que se tendrán que limitar los días y horas de funcionamiento de los centros de abastos, farmacias o cualquier lugar que concite reunión de personas.
Esta batalla no se puede interrumpir a medio andar, hay que continuar hasta ganarla.
Las aglomeraciones son absolutamente nocivas en el frontal encuentro del coronavirus y la población del Perú. Ahora estamos en mejores condiciones que nunca para conseguir las metas deseadas, pero hay que mantener el aislamiento.
Editorial El Pueblo

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