Arequipa

Editorial: Quién controla a la contraloría

27 de mayo de 2017
Editorial: Quién controla a la contraloría

En el caso Chinchero, el Ministerio de Economía y Finanzas ha sido duro en el análisis del pronunciamiento de la Contraloría General de la República, cuestionando sus alcances y alentando críticas que no solo han provenido de esferas de gobierno sino también de los responsables de las gobernaciones regionales y de las municipalidades.

Debe recordarse que el contralor actual, Edgar Alarcón fue escogido e incluso propuesto por gente vinculada a Fuerza Popular,  y desde entonces sus críticas a acciones del régimen vigente han sido frecuentes.
El citado funcionario sucedió a Fuad Khoury, designado contralor al inicio del gobierno de Ollanta Humala, y escogido también por el Congreso, pero ahora es innegable que el polémico pronunciamiento de la Contraloría provocó no solo la renuncia del ministro Martín Vizcarra, sino también el desborde de pasiones que significan las amenazas de interpelación a los titulares de las carteras de Interior y de Salud.
Adicionalmente a lo anterior, el convulsionado clima político ha tenido que soportar algunas referencias indebidas que exigían la renuncia de Vizcarra a la primera vicepresidencia de la república y el regreso de voces que señalaron desde el inicio de este gobierno que a quién le correspondía el mando de la nación era a la candidata opositora a Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori.
Es evidentemente necesario poner paños fríos no solo en acaloradas mentes sino también en lenguas sin control, que parecen querer un clima caótico en una país que requiere de tranquilidad y de seguridad jurídica para conseguir inversiones de propios y de extraños.
El gobierno del presidente Kuczynski tiene ahora el reto de responder a las inquietudes del Cusco, y del sur, en general, para encontrar una fórmula de solución a la reclamada construcción de un nuevo aeropuerto para el Cusco y al gasoducto del sur, dos demandas que nadie puede ignorar por su trascendencia en el futuro de la macrorregión. 
 
La cordura debe volver a la política de los peruanos y enviar al olvido a quienes pretenden desestabilizar al régimen constitucional vigente y a este último le corresponde también reajustar tornillos y personas para tener éxito en gestión.
 
Compartir


Leer comentarios