Arequipa

El arte de los trajes sastre que se va extinguiendo

17 de octubre de 2019

“Uno puede dormir, jugar, trabajar y hacer mil actividades con un terno bien hecho y nunca se va a deformar, esa es la diferencia con esos trajes que ahora te venden en centros comerciales modernos o en cualquier hueco de la ciudad”, asegura Emilio Condori Apaza, quien lleva 52 años confeccionando trajes a la medida.

Indica que los trajes que confeccionan los sastres se hacen a la medida del cuerpo, por eso es que no usan tallas, salvo cuando tienen que hacer uniformes para varias personas. Confeccionar un terno es un arte, y cuando han llegado a la perfección pueden hacerlo en un día, contando con el apoyo de operarios especializados.

Para evitar que el terno se deforme los sastres utilizan lo que llaman la “cerda de chancho”, que es un material especial que colocan debajo de la tela y en ciertos sectores del traje, como en los pectorales o los hombros, de tal manera que se mantenga igual, así lo lleven a la lavandería infinidad de veces.

Otras veces acompañan esta cerda con una especie de adhesivo o lona muy fina, que va entre la tela y el forro, para lograr el acabado perfecto. “Ahora van y se compran un terno de 200 soles, en unas cuantas posturas termina como trapo viejo y toda su inversión se va al agua”, añade uno de los sastres más antiguos de Arequipa, don Víctor Yauri Ccapa.

Si hay algo que los identifica a todos es el orgullo de haber escogido ser sastres, pero que sin embargo, no han logrado que alguno de sus hijos también sienta afición por este oficio que logró sacarlos profesionales en diversos campos, y ese es uno de los motivos por los cuales los sastres van desapareciendo. El más joven de ellos tiene 48 años aproximadamente, pero la mayoría pasa de los 60.

“Han sido los centros comerciales que exportan ropa de China de mala calidad los que nos han arruinado, ellos han hecho que nuestro trabajo baje considerablemente”, dice doña Judith Gutiérrez, quien es modista desde hace muchos años.

Será que debido a los bajos precios que se venden los ternos en los centros comerciales, mucha gente ha dejado de acudir al sastre, que al igual que los zapatos de cuero, prefieren usar uno descartable, pero de bajo valor.

El costo de la mano de obra de un sastre está en 350 soles aproximadamente, además la persona tiene que llevar la tela, un promedio de 3 metros. Si se trata de un terno que espera le dure varios años, la tela Barrington es la mejor y el metro puede llegar a costarle 150 soles.

“Nosotros hacemos el terno de acuerdo al gusto del usuario, si nos trae una tela barata igual la cosemos, pero le advertimos cuál es la desventaja. Ahora se están haciendo los trajes brillantes, los trajes chicheros, si están muy pegados, en una sentadilla se les puede romper, por eso les hacemos algo sueltos, no nos vayan a echar la culpa a nosotros”, dice don Emilio.

Quienes también están desapareciendo son las costureras, ¿no?, les preguntamos, y de inmediato doña Anselma Alarcón dice: “Ese es un término muy despectivo, nosotras somos modistas, costureras son las que hacen simples costuras, nosotras nos hemos preparado años para hacer bien nuestro trabajo”.

Para las damas también hubo una merma considerable en el trabajo. Unas se han especializado en hacer solo trajes y otras tienen que hacer de todo. “No solo se compran ropa barata, sino que ahora alquilan y eso demuestra la falta de amor que tienen a su persona, usando ropa que otras tantas han usado y donde se quedan una serie de microbios y enfermedades”, asegura doña Judith.

DATO
La Asociación de Sastres de Arequipa está celebrando 98 años de existencia, teniendo como patrono al santo italiano San Gerardo de Mayela, quien a los 12 años tuvo que aprender a coser como su padre, puesto que quedó huérfano y había que ayudar a su madre a mantener a la familia. Luego ingresó a una comunidad religiosa, donde su virtud y bondad con los más pobres lo caracterizaron.

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