El “Capitán eterno” que bloqueo la magia

Lo ocurrido la tarde del 6 de febrero de 1966 ha quedado inmortalizado para el fútbol arequipeño. Aquel día, el FBC Melgar enfrentó al Santos F.C. que llegó a la Ciudad Blanca, con Pelé a la cabeza, con el objetivo de mostrar su juego y regresar con un triunfo a su país. Lo esperado por los brasileños no ocurrió.
Por: Gustavo Callapiña
El encuentro jugado en el estadio Melgar terminó con un empate de 1 a 1, el gol arequipeño lo metió Eduardo “ Patato” Márquez a los 35 minutos del primer tiempo. Aquel partido ha quedado registrado en historias, crónicas periodísticas, y relatos publicados en los diarios arequipeños y también forma parte de “100 años de pasión rojinegra”, libro oficial del club melgariano.
Han pasado 53 años del mítico encuentro en el que participaron jugadores como Eduardo “Patato” Márquez, Elard “El Delfín” Delgado y Armando “El Capitán” Palacios. Este último defensa del Melgar y capitán del equipo en aquella oportunidad, fue el encargado de anular al “Rey” Pelé.
Este es el recuerdo que tiene de aquel encuentro, Armando Palacios, el hombre al que un día después del encuentro la prensa arequipeña bautizó como el Rey y que diez años después decidió retirarse del fútbol para dedicarse a su profesión de médico cirujano. Decisión de la cual no se arrepiente hoy a sus 75 años, pues “gracias a Dios tuve la fuerza y voluntad necesaria de seguir estudiando y ahora estoy contento de ser médico”, reafirma el exzaguero arequipeño.
Es la mañana del 8 de marzo de 2019 y en la oficina 406 ubicada en el cuarto piso del Edificio Comercial San Juan de Dios, del Cercado arequipeño, Carlos Armando Palacios Escalante está por culminar una sesión de rehabilitación física con uno de sus pacientes.
La sala de espera de su consultorio es singular. Entremezclados entre las paredes pintadas de celeste cuelgan su título profesional, un cuadro religioso y varios recortes periodísticos de su época de jugador en el Melgar. Como cuando enfrentó en la década del 60 a equipos como el River Plate argentino, el Botafogo de Brasil y el Dinamo de Moscú.
Los recuerdos de la época de futbolista del Capitán Palacios se encuentran distribuidos en los dos ambientes más visibles del que es su lugar de trabajo desde hace más de 15 años. La sala de espera y su consultorio privado están adornados con fotos y periódicos enmarcados, en los que Armando Palacios viste la camiseta rojinegra. Allí en su mesa principal de vidrio y a blanco y negro, se encuentra la prueba fehaciente de que fue uno de los protagonistas del encuentro con el Santos de Brasil. Se tomó una foto con Pelé para inmortalizar aquel partido del verano del 66 y hoy lo muestra orgulloso de haber sido el defensa que anuló al brasileño, que en aquella ocasión no pudo anotar gol alguno.
En la crónica Pelé al pie del Misti, el periodista Leandro Espinoza cuenta que Santos venía de meterle 4 goles al Alianza Lima en la capital, y todo indicaba que una situación similar ocurriría en el partido con el Melgar. Por ello Vizcarra, director técnico de Melgar, decide convocar a Armando Palacios que jugaba por entonces en Universitario de Deportes.
“En ese entonces el DT de la U, Marcos Calderón, decide prestarme al Melgar, porque Universitario había clasificado a la Libertadores y en nuestro grupo estaba el Santos, por eso es que me dice que me conviene enfrentarlos porque después teníamos que jugar contra ellos en Brasil”, detalla Palacios.
En la crónica Patato, el goleador humilde que miraba al frente, el periodista Jorge Malpartida narra que el equipo brasileño había programado una gira por el Perú. Antes de llegar a la Ciudad Blanca, el Santos había enfrentado a Universitario de Deportes.
“Yo ya tenía una idea de cómo jugaba Pelé porque lo había enfrentado antes en Lima. Por eso me dije si yo le juego a la mala, Pelé no va a querer jugar, porque como eran un equipazo, siempre goleaban y Pelé se salía del campo. Así que me dije voy a jugarle a la pelota y limpiamente”, recuerda Palacios; y cuenta, una anécdota que quedó grabada en su mente, pues en aquel partido le hizo una huachita al mundialista brasileño.
“Yo le hago una jugada en la que vengo con la pelota hacía mi arco, mientras Pelé me perseguía echando chispas porque ya estaban perdiendo 1 a 0; en eso hago como que le voy a entregar la pelota a mi arquero, me volteó y le hago la huacha. Pelé se quedó parado y dio vuelta para perseguirme mientras me decía puta que o pario, puta que o parió”, rememora Palacios aquella anécdota que siempre cuenta y todos los que los escuchan se ríen de aquel episodio.
Y así con ese estilo y sin jugar a la mala, trascurrió todo el partido.
“Le jugué limpio todo el partido y no pudo hacerme nada, los 90 minutos compare me lo metí al bolsillo y no metió ni un gol. Al final del partido estábamos contentísimos todos por el empate porque el Santos era un equipazo, al lugar que iba siempre goleaba”, sentencia el hombre que bloqueó la magia del astro brasileño.
Terminado el encuentro, Armando Palacios quiso buscar a Pelé para dialogar con él y hacer un intercambio de camisetas. La algarabía de los hinchas en la tribuna, y de sus compañeros que lo cargaban en hombros impidió su intento.
“Desde la tribuna me gritaron que cambie camiseta, pero como estaba en hombros no podía, cuando logré bajar y fui al camarín del Santos ya no había nadie, salí y el equipo ya estaba en el bus, así que les levante la mano y me respondieron”. Eso fue todo.
El resultado logrado llenó de entusiasmo y alegría a los dirigentes mistianos, y como relata el periodista Espinoza en Pelé al pie del Misti, les entregaron equivocadamente la copa al FBC Melgar.
“Regresé al estadio a recibir el trofeo y ahí hay un error, porque como empatamos; el trofeo era para el visitante, así que llevé el trofeo y se lo di a los dirigentes del Santos y ellos reconocieron el gesto”, finaliza Palacios.
Un día después del partido la prensa arequipeña reseñó de esta manera el encuentro: “Nadie duda de las extraordinarias condiciones de Pelé pero ayer en el estadio Melgar, Armando Palacios fue el indiscutible ‘Rey’”. Ese 6 de febrero de 1966 nació su nuevo apelativo.
DATO
Han pasado 53 años y 31 días de aquel partido y cuando el hoy médico cirujano con especialidad en medicina y rehabilitación física le piden un autógrafo prefiere rubricar con su primera chapa, la de capitán, aquella que le pusieron a sus cortos 18 años. Así fue y así seguirá siendo Capitán Eterno.
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