Arequipa

El niño Jesús que trabajará en Nochebuena

23 de diciembre de 2018

Los niños trabajadores festejaron por adelantado la Navidad, pues muchos laborarán en las calles la Nochebuena.

Por: Mariela Zuni M.

Jesús no nació en un pesebre ni en un hogar constituido por un padre y una madre. Después de cumplir un año de edad, conoció las calles en el regazo de su mamá, quien obligada por la necesidad decidió iniciar su oficio como vendedora ambulante.

Las cosas no habían salido bien para Lourdes Ormachea Amésquita. Siempre laboró en el servicio doméstico, pero tener un hijo recién nacido se había convertido para sus empleadores en un verdadero problema.

Cansada de ser hostigada, la mujer decidió independizarse y salir a las calles en busca del sustento económico para alimentar a su única familia, Jesús, quien es su compañero de largas jornadas de lunes a domingo.

«Mi hijo es mi única familia. Fui abandonada por mis padres y mis hermanos están lejos. Aprendí a estar sola, hasta hace 12 años que tuve a mi bebé, su padre también nos abandonó y solos salimos adelante vendiendo golosinas», cuenta Lourdes.

Ambos llevan 10 años compartiendo alegrías y tristezas en las calles. Aunque la necesidad es un trago que deben pasar a diario, no dejan de ser cómplices en sus aventuras que inician muy temprano por la mañana y acaban cuando el pequeño cajón de golosinas está un poco vacío.

La madre de familia, refleja en su rostro un sufrimiento contenido. Aunque esboce una sonrisa, sus ojos aguados por las lágrimas gritan por mejores vientos y oportunidades para ella y su hijo.

De seguro la han visto en las calles o buses ofreciendo su mercancía. Tiene una caja de madera de 20 por 30 centímetros aproximadamente, llena de chocolates, galletas, chicles y caramelos de menta.

Desde hace un año las cosas en la vida de esta madre de familia se han complicado. Las ventas bajaron considerablemente por la competencia abrumadora de decenas de ciudadanos extranjeros que ahora también se dedican al comercio ambulatorio de golosinas. “La calle está difícil y se gana solo para sobrevivir”, dijo con tristeza Lourdes.

Jesús, al igual que su madre, aprendió el oficio de la venta al menudeo. El último eslabón del canal de distribución de golosinas “a solo un sol”, que está en contacto con el consumidor final.

No tiene un puesto fijo y se desplaza cerca a su mamá, principalmente por el Cercado de la ciudad de Arequipa. Siempre insiste en trabajar para mejorar los ingresos de la casa, aunque tiene muy presente que debe estudiar para forjarse un mejor futuro. Este año culminó la primaria. Aunque parezca serio y tímido, es un niño alegre y cariñoso.

Jesús y Lourdes, como hace varios años, pasarán la Navidad trabajando en las calles. Aunque no degustarán una exquisita cena con pavo y panetón, lo importante es que se tendrán uno al otro para el abrazo de la medianoche. Como trabajadores de la calle saben que las fechas festivas son oportunidades para ganar un poco más.

ADELANTARON CELEBRACIÓN

Aunque Jesús carga desde muy temprana edad con muchas responsabilidades, no deja de ser un niño. Ayer lo encontramos celebrando la Navidad en el agasajo que realizó la Cruz Roja.

Actividad que es parte de un proyecto de promoción social que la institución realiza hace varios años con grupos vulnerables como son los niños trabajadores de la calle, en su mayoría dedicados a la venta ambulatoria, indicó Edson Valdivia Chávez, presidente encargado de la Filial Arequipa.

En una evaluación preliminar que hicieron sobre la problemática de los niños que laboran en las calles, se identificó que sus edades fluctúan en su gran mayoría entre los 3 a 10 años, aunque también consideraron a los menores de 0 a 3 años, que se encuentran junto a sus madres vendedoras ambulantes.

La vida de estos niños definitivamente no es normal, pues crecen y aprenden en las calles. Las progenitoras, madres solteras en su mayoría, no tienen otra opción que salir con sus hijos a vender cualquier tipo de producto que les genere un ingreso económico.

Una situación que se critica, por la presencia masiva de ambulantes, pero que es parte de una realidad social que involucra a niños y niñas. La Cruz Roja identificó que estos menores se desplazan en puntos fijos, principalmente en el centro de la ciudad: Víctor Lira, Goyeneche, mercado San Camilo, estadio Melgar, Andrés Avelino, Río Seco, entre otros.

Los voluntarios de la Cruz Roja, conocedores de esta problemática, emprendieron hace varios días la búsqueda de los niños trabajadores y sus madres, quienes recibieron un ticket para participar en el agasajo por Navidad.

Fueron aproximadamente un centenar de pequeños los que disfrutaron de una mañana de alegría, juegos y regalos. Aunque Jesús no ganó el concurso de las sillas, sonrió y disfrutó como cualquier niño.

EN CIFRAS

La Navidad no siempre significa alegría para los niños, en el Perú el 21,8% trabaja y ayuda con el gasto familiar, encabezando en Sudamérica los países con más alta tasa de trabajo infantil junto a Bolivia (20,2%) y Paraguay (10,4%), según la Organización Internacional del Trabajo.

Edson Valdivia explica que es difícil determinar la cantidad exacta de menores que laboran en Arequipa, muchos permanecen junto a sus padres en puestos ambulantes, otros se dedican de lleno a la venta de cualquier artículo o golosina, limpian parabrisas o pasan la ruda de la suerte. También los menores realizan trabajos clandestinos como ayudantes de cocina o limpieza, o de alto riesgo como la minería informal.

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