Arequipa

El oscuro mensaje de las leyendas urbanas de Arequipa

28 de octubre de 2018
leyendas urbanas

Arequipa cuenta con un sinfín de historias o leyendas urbanas que cada vez que la escuchamos nos genera el recuerdo de quien nos la relató y el temor que tuvimos al escucharlo, pero finalmente tiene un origen y un mensaje oculto que llama a la reflexión.

Por: Paúl Flores R.

En Arequipa existen las clásicas historias, como la de Mónica, la condenada, El puente del diablo, El jinete sin cabeza, El hijo del Misti, Los duendes de Arequipa, La mano condenada, La sirena del puente Bolognesi, el Tuturutu de la Plaza de Armas, El diablo de la Catedral, entre otros que ya nos relataron y que en su momento provocaron grandes temores.

Pero estas leyendas tienen su origen hace más de 20 o 30 años. Últimamente existen nuevos relatos, producto de la internet, o la migración de la población de otras localidades del país, según cuenta el escritor Sarko Medina Hinojosa. Durante los últimos años se han modernizado muchas narraciones que buscan generar conciencia dentro de la gente que las termina escuchando, pero que al final tienen una explicación lógica.

Según cuenta en el 2006 el uso de correos electrónicos ayudó a actualizar varias historias que fueron creídas por los usuarios, una de las más conocidas fue el camión con niños muertos en su interior.

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La historia se centra en un camionero que se estaciona en un conocido centro comercial de la Av. Ejército, el chofer descendió de su vehículo y de un disparo se voló la cabeza. La gente espeluznada sobre lo visto se alejó temerosa.

Lamentablemente la Policía demoró en llegar al lugar y una señora abrió la compuerta de la carga del camión encontrando a su interior varios niños muertos sin sus ojos, la imagen dejó aterrorizados a todos, quienes pedían la investigación a las autoridades.

Esto se difundió en internet, según recuerda Medina Hinojosa, muchas personas terminaron creyendo la historia, y hasta en una oportunidad una autoridad encargada de la seguridad de la ciudad puso como ejemplo este caso.

“La leyenda tiene su explicación, pues siempre trae un mensaje, cuiden a sus niños, no dejarlos con extraños porque pueden terminar así, se difundió constantemente y muchos se la creyeron. Los padres vivían atemorizados y hasta se podía hablar de un psicosocial”, relató el escritor.

La historia que narramos fue desmentida, ya que si se hubiera tratado de algo relevante saldría en las noticias al día siguiente, y no existe registro alguno, sobre todo en los medios de comunicación.

Pero las leyendas urbanas también son parte de la creencia popular a veces comparable con un tipo de superstición, que, pese a contener elementos sobrenaturales o inverosímiles, es presentado como hechos reales sucedidos en la actualidad.

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La siguiente leyenda denominada Apollamay, puede explicar lo mencionado en el párrafo anterior, pues relaciona una creencia de carretera con algo supernatural y que es relatado por los mismos camioneros.

Dentro de sus conversaciones siempre resalta la leyenda del paso de las calaveritas. Según relatan, durante horas de la noche o la madrugada los conductores que manejan especialmente estas pesadas máquinas pueden ser testigos de un hecho irreal y que dejaría helado a cualquiera.

A metros de llegar a la zona conocida como Las Calaveritas, en Caravelí, el chofer de un camión encuentra una caja de tamaño considerablemente grande, frena intempestivamente su vehículo y baja de su unidad para ver por qué la caja se encuentra en medio de la pista.

Al cargarla se da cuenta que no pesa nada, por lo que la sube a su camión y la pone en el asiento del copiloto, al poco tiempo, la caja empieza a emitir sonidos y a moverse, el camionero vuelve a detener su unidad, y de repente dentro de la caja se escucha llantos de un niño.

Aterrado decide abrir el cajón y una criatura horrenda salta de la misma y empieza a consumir la vida del camionero, dejándolo en mal estado y viéndose más acabado.

Esta historia es conocida por los camioneros y difundida entre ellos. Muchos han indicado encontrarse con esa caja en medio del camino, o a veces lo relacionan con un niño que camina solo por la carretera al cual prefieren no recoger.

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Según Sarko Medina, la leyenda urbana no se basa en la caja o el niño, sino al consumo de la vida por parte del espectro, que deja en mal estado a los conductores, pues esta se relacionaría a que muchos han sufrido enfermedades degenerativas que los dejaron en ese estado.

Para Medina una misma leyenda urbana puede llegar a tener infinidad de versiones, situadas generalmente en el entorno de aquellos que las narran y reciben. Mayormente por su adecuación a la sociedad, algunas han perdido su vigencia y se identifican con épocas pasadas.

Todos conocemos la historia de Mónica, la condenada, pero la reflexión va dirigida a los jóvenes que consumen bebidas alcohólicas y que buscan tener una aventura amorosa en ese momento y debido a esto se exponen al peligro por buscar ese cariño.

Una leyenda similar se conoce en el distrito de Characato, llamada Los Elegantes, se dice que cada vez que hay fiestas públicas estos personajes aparecen, pueden ser hombre o mujer, bien vestidos y de buena presencia que se relacionan con otros jóvenes que participan de la actividad.

Al final terminan desapareciendo, pero siempre con una persona que asistió a la fiesta la que es hallada muerta al día siguiente o en el mejor de los casos inconsciente.

Al igual que Mónica, llama a la reflexión a los jóvenes, y que siempre terminan aconsejados por sus padres de no andar con extraños o no beber mucho durante los eventos que se realizan.

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