El Tuturutu estrena nueva imagen

Hoy, desde las 6:00 de la tarde, se inaugurarán los trabajos de mantenimiento de la pileta.
Por Roxana Ortiz
Ha sido único testigo de miles de acontecimientos ocurridos en la Plaza Mayor de Arequipa, sabe quiénes se encargaron de levantar las barricadas en la protesta de los estudiantes del colegio Independencia, o quién en ese entonces dio muerte a Carlos Bellido y Arturo Villegas.
O cinco años después, cómo se gestó la revolución de Arequipa o el Arequipazo del 2002. Quizá alcanzó a ver quiénes dispararon contra Edgard Pinto y Fernando Talavera. También sufrió las consecuencias de las protestas, muestra de ello es una abolladura que tiene la pila que lo sustenta y que creen fue por el impacto de una bomba.
Tal vez vio al hincha del Melgar, que luego de ganar un campeonato, trepó a lo más alto para colocar una bandera, subiendo sobre los platos de la pila que la descuadró por completo.
Todo pasó por los ojos y oídos del Tuturutu, o el Ángel de la Anunciación, que corona la Plaza Mayor y que a pesar de ser la principal escultura de la ciudad, por años no recibió un tratamiento adecuado. “Es el momento de comenzar a cuidarlo, no solo por parte de las autoridades, sino por la misma población”, advierte Víctor Dibán, gerente de la Oficina del Centro Histórico, que elaboró el expediente de restauración.
Desde el año 2002, que fue desmontada y restaurada la pileta de bronce, no ha tenido mantenimiento alguno, por lo que se llenó de excremento de palomas y polución, propia del ambiente contaminado con monóxido de carbono y oxidación, sumado al contacto con la humedad. Toda la instalación eléctrica generaba un peligro inminente, por las precarias condiciones del cuarto de máquinas que presentaba filtraciones a través de la cobertura, muros y la deteriorada instalación del sistema hidráulico, que quedó inoperativo por mucho tiempo.
La belleza de la pileta se entrega hoy a la ciudad a las 6:00 de la tarde. Incluye una nueva iluminación que permitirá observar con detenimiento todos los detalles del Ángel de la Anunciación, que según los libros fue retirado hasta en tres oportunidades del lugar y una vez reemplazado por un busto de Mariano Melgar.
Mientras tanto, fue enviado a la cárcel, cuando aún quedaba en el local del Fundo El Fierro, donde fue abandonado por años a pagar una condena injusta. No se sabe con exactitud si allí perdió uno de sus brazos, que luego fue repuesto, o probablemente las alas que tenía en un principio. De la pila desapareció uno de los platos completos, restituido posteriormente. Fue devuelto a la Plaza Mayor ha pedido de la población, luego de varios años, después que se frustrara la intención de colocar en el lugar una alegoría de mármol, que resultó costosa.
CAMBIOS
El Tuturutu es una figura humana de bronce de un metro de alto, está compuesta de siete partes unidas con remaches y soldadura. Fue llamado el Ángel de la Anunciación y junto a la pileta fueron donados por el ex obispo de Arequipa, Juan Cavero de Toledo, y colocadas en el centro de la Plaza Mayor el 20 de octubre de 1735, de acuerdo a documentos consultados por el historiador Gonzalo Gómez Zanabria, estudio realizado ha pedido de la Oficina del Centro Histórico.
La pileta data del siglo XVIII, es de bronce, consta de un fuste anillado cilíndrico, la conforman cuatro cuerpos de diferente diámetro, la parte superior es grafilado y el resto liso. Coronando el fuste se halla fijado un plato pequeño invertido, el mismo que sostiene un tambor en la base del fuste en el cual se sujeta el famoso Tututuru.
Se fijan en el fuste de manera escalonada tres platos de arriba abajo, de menor a mayor, con diámetros de 1.42, 1.76 y 3 metros, respectivamente.
Era notorio el proceso propio de oxidación del material, que formó algunos depósitos de carbonato de color verde, generalmente estos cloruros inestables reaccionan con la atmósfera provocando corrosión (principalmente en las perforaciones), asimismo se observó restos de resina epóxica, propiciando que la humedad se almacene debajo de esta.
El plato menor, en su parte inferior, tiene cuatro chorreras diametralmente opuestas con mascarones o caras de leones que ahora son visibles. En la parte frontal tiene un friso labrado con follaje. En algún momento se produjeron rajaduras que fueron mal soldadas, explicó la arquitecta Nancy Benavente, integrante del equipo a cargo del mantenimiento.
El plato intermedio, con seis chorreras al igual que el plato superior, tenían desfigurados los mascarones de figura de león. En la parte inferior hay dos escudos opuestos de carácter religioso. Se aprecia placas con grabados en alto relieve donde se observa el año 1735.
En el tercer plato, compuesto de cuatro piezas, el grado de deterioro era mayor porque se practicaron perforaciones para pasar tuberías hasta de 3 pulgadas que estaban en desuso. Allí ahora se puede observar dos escudos del Perú y dos escudos de Arequipa finamente labrados, las seis chorreras son de dos salidas cada una, con los detalles de mascarones con la misma cara del león, por lo que se cree, ya los arequipeños se caracterizaron con el lema del “León del Sur”.
FUENTE DE PIEDRA
La fuente de piedra labrada en forma de un óculo, también había sufrido daños a lo largo de los años, había desprendimiento en sus juntas que ocasionaban filtraciones, causando humedad sobre los equipos e instalaciones eléctricas situadas en el túnel y caseta de máquinas. Lleva 744 unidades de piedra conocida como ala de mosca en la base, de diferentes dimensiones.
En la fuente se hizo la limpieza de la piedra y de las juntas que estaban rajadas o en mal estado, se trató las fisuras del contorno de la poza de concreto y las juntas de la poza de piedra con aditivos impermeabilizantes especiales y evitar las filtraciones, además de colocarle un protector impermeabilizante.
Las instalaciones sanitarias habían colapsado, tanto las tuberías como los equipos (electrobombas), el cableado eléctrico estaba expuesto a las filtraciones. Todo ha sido remodelado, con bombas nuevas, así como una mejor iluminación.
Para la ejecución del trabajo en la pila, esta vez se decidió no desmontar los platillos del fuste, por la estructura de la fuente y por seguir el principio básico de la teoría de la restauración, realizando el trabajo en el mismo lugar, con un sistema de andamiaje.
Para la eliminación de la suciedad y otros elementos, se usó un bisturí quirúrgico con una remoción mínima en base a ácidos débiles. La limpieza y eliminación de pintura se hizo en base disolventes en concentraciones controladas, y su posterior neutralización a base de presión de agua calibrada.
Lamentablemente, uno de los platos esta descuadrado y se cree que lo causó alguien que sin ningún cuidado, se subió a la pila. No se ha tocado, para evitar un mayor daño, explicó Dibán Rojas, quien agregó que está prohibido el ingreso a la pila por parte de cualquier persona y son los ciudadanos quienes están obligados a hacer respetar la disposición.
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