Arequipa

El último alcalde como buen vecino

30 de septiembre de 2018
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Por: Paúl Flores R.

A partir de 1980, cuando se recupera la votación democrática por el expresidente Fernando Belaunde Terry, la población seguía manteniendo este método tradicional de elección pero que poco a poco se fue perdiendo.
Se podría decir que la elección de los alcaldes bajo estas premisas tradicionales tuvo su fin con el exburgomaestre René Forga, que pertenecía a una elite de arequipeños prestigiosos de la ciudad.

Pero esta elite termina con la elección del exburgomaestre fallecido hace cuatro años, José Villalobos Ampuero, quien ejercía como médico en su consultorio de la calle San Camilo 223.

Según relata el historiador y director de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, Rommel Arce, el fallecido edil era conocido en la ciudad como el médico de los pobres, siendo un personaje destacado dentro de la población, lo que llevó a que movimientos políticos lo impulsen a que tiente la alcaldía provincial.

Fue electo por voto popular en 1981 hasta 1983 (en ese período el gobierno edil era de tres años), pero su elección fue noticia internacional, pues Arequipa había elegido a un alcalde de Izquierda, siendo la primera ciudad en toda la historia colonial y republicana con contar con una autoridad con una posición política diferente a la tradicional.
“Su gestión fue regular, pero su ideología siempre se mantenía, se recuerda que hizo una marcha de solidaridad con un país extranjero. Dentro de sus trabajos más destacables se encuentra la iluminación de los monumentos históricos de la ciudad y subvencionó los alimentos y creó comedores populares”, contó Arce.

Recuerda que Villalobos era una persona incorruptible y honesta, pero con su elección la práctica arequipeña del buen vecino y que solo el cargo de alcalde provincial podría ser ostentado por familias tradicionales acabó.

Rommel Arce recuerda que la elección de posteriores alcaldes se dio gracias a la migración de familias en especial de Puno, quienes se asentaron en diversos distritos de la ciudad, dentro de ellas destacaba la figura de Luis Cáceres Velásquez. Junto a su hermano Roger Cáceres Velásquez, en Juliaca eran conocidos como “Los Kennedys de Juliaca”.

El recordado exalcalde de Arequipa postuló con el Frente Nacional de Trabajadores y Campesino (Frenatraca), su símbolo era el chullito. Luis Cáceres llegó a nuestra ciudad con la finalidad de conseguir la alcaldía provincial.
Cáceres Velásquez fue alcalde de Juliaca y a su llegada a Arequipa se presentó como el mejor alcalde de su tierra, con esos antecedentes fue elegido por la población en 1987 hasta 1989, rompiendo una larga tradición electoral.

La historia detalla que la gente decidió votar por alguien diferente y que tenga mayor afinidad con el pueblo, pues Cáceres siempre en sus discursos manifestaba ser una persona que luchó desde abajo para lograr lo que tiene y que conocía del sufrimiento de la población.

“Fue electo porque contaba con el apoyo de un buen número de gente de Juliaca y de Puno que ya vivía en la ciudad. Uno de los trabajos esenciales que se puede recordar durante su gestión fue erradicar al comercio ambulatorio en el parque Duhamel y las calles de su alrededor, allí imperaba el desorden, pero ahora está como le vemos en la actualidad”, recordó Arce.

En su primer período se destacó el ordenamiento de la ciudad y la limpieza que mantuvo en el Centro de la localidad. Una obra que quiso ejecutar era la construcción de baños públicos, pero al final no se concretó.

Asimismo la historia recuerda que Luis Cáceres Velásquez fue el primer alcalde en la historia de Arequipa reelecto dos períodos consecutivos,1987-1989 y 1990 – 1992, el segundo fue el exalcalde Alfredo Zegarra Tejada en los períodos 2011-2014 y 2015-2018.

“Durante su gestión hizo que el tradicional Corso de la Amistad sea organizado por la Municipalidad Provincial, ese trabajo antes lo hacía el Club de Leones, fueron muchos los cambios que hizo, algunos recordados y otros olvidados.

En su gestión municipal también se vio cómo vendió varios terrenos municipales, según él con el beneficio de hacer obras para la ciudad”, manifestó el historiador.

Durante la historia de Arequipa siempre se habló de familias tradicionales arequipeñas y de prestigio para la alcaldía provincial, pero también la elección democrática trae sorpresas y una de ellas fue la elección de Fernando Ramírez Alfaro, el primer alcalde afroamericano de Arequipa, asumiendo el cargo durante el período 1993-1995.

“Proviene de Ica, la migración vuelve a tener sentido en un proceso electoral, fue primero alcalde de Paucarpata y su buena gestión en el distrito lo hizo postular a la alcaldía provincial, siendo electo sin ningún problema, siempre manifestó en su campaña ser un hombre del pueblo, la población lo eligió porque se sentía identificado con él”, indicó.

Durante su gestión empezó a reconocer a los arequipeños ilustres, se destacó a varias personalidades y vecinos que por su trabajo aportaban al desarrollo de la ciudad, además la población lo consideraba como un personaje que luchaba por la vida.

No tuvo el mismo éxito que su gestión distrital, por lo que no volvió a ser elegido para otros períodos electorales, se recuerda que postuló a la alcaldía de José Luis Bustamante y Rivero en el 2010, pero tampoco salió elegido.

Hace poco se recordó que durante su gestión se pagó 200 mil dólares por el 43 % del terreno de la Quinta Salas de la avenida La Marina, con la finalidad de convertir el lugar en un parque ecológico, pero nunca se reclamó el terreno, pues se habría hecho el pago a las personas que no eran dueñas del predio.

La historia de Arequipa ha demostrado que con el paso de los años el voto es cambiante, por lo que durante este proceso electoral puede salir elegido cualquier candidato, pues se recuerda que la elección tradicional quedó en la historia, las ideas de derecha o izquierda no son un requisito, y que el origen de los postulantes es lo de menos.

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