Arequipa

La COVID-19 se volverá un resfriado común, según expertos

15 de enero de 2021
Foto: Aparición de variantes más contagiosas puede mejorar la inmunidad de las personas.

Cuando gran parte de la población esté vacunada, el virus comenzará a atenuarse y provocará una infección asintomática en los adultos y solo un leve resfriado en niños.

La mayoría de expertos piensa que el SARS-CoV-2 no desaparecerá nunca.

“Este virus es prácticamente imposible de erradicar”, explica Toni Trilla, epidemiólogo del hospital Clínic de Barcelona.

Según un estudio recién publicado en Science, la COVID-19 con el paso del tiempo dejará de ser mortal y solo causará síntomas leves en niños.

Sus autores basan esta afirmación en un modelo matemático que reproduce la propagación del virus.

“Nuestro modelo sugiere que esta transformación tardará entre uno y diez años”, comenta Jennie Lavine, primera autora del estudio.

Otros expertos independientes, especialistas en evolución viral e inmunología, respaldan sus conclusiones.

“Estoy de acuerdo en que, en el futuro, este virus se va a parecer más a los coronavirus del catarro que al SARS y al MERS”, precisa Trilla.

Vacunación jugará un papel importante

Según el estudio, el plazo exacto para que ocurra esto dependerá de lo rápido que se propague el virus y de la velocidad de vacunación.

También influye un factor más complejo: ¿Durante cuánto tiempo alguien es inmune a la COVID-19 después de haberse infectado o haber recibido la vacuna?

“Lo ideal es que la capacidad de bloquear la enfermedad sea duradera, pero que la capacidad de transmisión sea más corta”, detalla Lavine.

Además, hay un último factor importante: ¿Cuántas infecciones o dosis de vacuna serán necesarias para generar una inmunidad fuerte?

Esta transición marcará el paso de un virus pandémico a otro endémico, es decir, que siempre estará presente y podrá causar brotes puntuales sin mucha virulencia.

Los científicos asumen que el SARS-CoV-2 es más parecido a los cuatro coronavirus del resfriado ya conocidos que a los dos coronavirus más virulentos, el SARS de 2001 y el MERS de 2012.

Si esto es así, cuando la mayoría de la población esté vacunada, el virus no podrá seguir causando enfermedad grave, pues las vacunas lo impiden.

Está por ver si las inyecciones también evitan la transmisión del virus, algo menos probable.

De esta forma, los únicos que seguirán siendo vulnerables ante el virus serán los niños que vayan naciendo.

Pero en ellos solo se producirían síntomas leves parecidos a un resfriado, al igual que sucede con los cuatro coronavirus estacionales conocidos.

Nueva variante

La aparición de variantes más contagiosas, como la del Reino Unido, puede mejorar las cosas, según Lavine.

Una variante que se extienda más rápido pero no sea más letal bajará la mortalidad.

Además reforzaría la inmunidad de la gente, pues un infección asintomática fortalecería las defensas.

Por último, mantendría nuestro sistema inmune “actualizado” ante las variantes más recientes del virus.

El efecto contrario tendría la aparición de una variante que cause una enfermedad más grave, lo que supondría un mayor riesgo para todos los no vacunados. 

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