Arequipa

En Arequipa casi 6000 familias se disputan herencias y propiedades

14 de julio de 2019

Juicios entre hermanos, padres o parientes representan la mayor carga de los 14 juzgados civiles en el distrito judicial de región. Juicios duran en promedio 3 años, pero hay ejecuciones de sentencias que tardan hasta 20 años. Falta de diálogo y avaricia, según magistrado, complican y alargan procesos.

Por: Elizabeth Huanca U.

Soledad Ramos tiene 75 años, es viuda y teme perder la casa donde vive hace 35 años. La propiedad la levantó con esfuerzo junto con su esposo y es el único patrimonio para sus cuatro hijos. Sin embargo, desde el año pasado, la propiedad ha entrado en litigio. Sobre Soledad pesa una demanda judicial por usurpación y podría ser desalojada.

El problema empezó en el 2000. Se hizo un préstamo que no pudo pagar a tiempo y para que su casa no sea embargada se la cedió mediante un contrato de compraventa “simulado” a su hija mayor. La casa desde entonces figura como si fuera de su primogénita, que previo acuerdos con su madre y hermanos, hizo arreglos en el tercer piso para tener un espacio donde llegar, y es que desde hace varios años, vive en Juliaca.
Inexplicablemente, en julio del año pasado, el esposo de su primogénita, R. T., con un poder firmado por ella, vendió la casa.

Los nuevos propietarios piden ante el 2do Juzgado Civil, el desalojo de la septuagenaria. El lío judicial, además de dejarla en la calle, podría romper para siempre los lazos de esta familia. Los otros tres hijos de Soledad no comprenden la actitud de su hermana mayor. La demanda contra su madre ha devenido en otros procesos entre ellos. Acusaciones por agresiones y violencia familiar planteadas por el cónyuge de la hija mayor de Soledad y contrademandas de sus otros hijos. El lío por la casa ha involucrado incluso a los nietos de Soledad que defienden a las partes en conflicto. Un drama familiar que busca justicia en los tribunales.

6000 PROCESOS
El caso de Soledad es común en la Corte Superior de Justicia de Arequipa. En los 14 juzgados civiles del distrito judicial de la región, hay alrededor de 6000 procesos en trámite que enfrentan a hermanos de sangre, medios hermanos, padres, primos que disputan casas, chacras y bienes heredados.
El juez del Séptimo Juzgado Civil, Carlos Polanco Gutiérrez, revela que los juicios por propiedades y herencias, representan -en algunos casos- hasta el 50% de la carga procesal de los juzgados civiles en Arequipa. En su despacho, hay 400 expedientes –de los 800 que tiene a cuestas- con este tenor.

El magistrado explica que son tres tipos de procesos relacionados a disputas de bienes. El primero apunta a juicios por herencia. En estos casos, los procesos son iniciados por hijos o cónyuges que no han sido incluidos en un testamento. Entonces buscan ser declarados como sucesores.

El segundo, probablemente el más complejo y con mayor número de casos, involucra juicios por nulidad de acto jurídico. Estos refieren contratos de compraventa de propiedades que generalmente no se realizan de forma regular. Uno de los hijos o parientes, lleva al propietario, ya entrado en años a la notaría y le hace firmar escrituras de venta de la casa –generalmente vive con el propietario o es muy cercano. Con el documento en la mano, quiere desalojar o despoja al resto de los probables herederos del bien.

El otro tipo de proceso es el de administración de bienes, división o partición. En estos casos, generalmente los parientes, herederos de una propiedad, no llegan a un acuerdo y llegan a juicio. El juez, en ese sentido, suele emitir fallo disponiendo el remate del bien y el reparto del dinero entre los beneficiarios.

PROCESOS LARGOS
Los procesos de esta naturaleza demoran en promedio tres años a más. El lapso involucra juicios de primera y segunda instancia (apelación). No obstante, alrededor del 80% de casos se eleva en casación a la Corte Suprema, lo que dilata dos años más el litigio.

No obstante, Polanco aclara que si bien, hay procesos que son resueltos con sentencia en esos casos, la ejecución de la misma llega a demorar hasta 20 años.

En su despacho por ejemplo, tiene un proceso del 2006 que no concluye hasta ahora. El juicio es por partición, el bien es una chacra que dos hermanos pretenden dividir, pero que no encuentran punto de entendimiento sobre la extensión del predio.

“Somos una sociedad poco propensa al diálogo. Y aunque parezca increíble, ello se da más entre familia. Hay mecanismos como la conciliación extrajudicial que puede ser usado antes de ir a juicio, pero ello no ocurre”, lamenta Polanco. El juez confiesa que ha visto envejecer y en algunos casos fallecer a los litigantes sin llegar a un acuerdo. En algunos casos los hijos o nietos de los demandantes son los que concluyen los procesos.

En ese sentido, reconoce que “la falta de diálogo y la avaricia humana”, complican las soluciones en este tipo de procesos judiciales. “Se ven caso donde los demandantes discuten por bienes para ellos y no le importa los demás”, señala.

Explica que los procesos se dilatan por dos motivos, porque los propios demandantes presentan medidas que “entorpecen” o dilatan el proceso y la excesiva carga procesal de esta área, que para este año ha llegado a los 27 mil expedientes.

En cualquier caso, estos procesos complejos jurídicamente, deben resolverse con fundamentos legales más allá de discrepancias familiares, según lo establece el Código Civil, que refiere que “la esposa y cada hijo reciben por igual”.

Para evitar llegar a los tribunales, el juez sugiere, a los padres o dueños de propiedades que serán heredadas, hacer sus testamentos con cláusulas claras. A los hijos, verificar que sus partidas de nacimiento o documentos estén en regla. “Muchas veces, ya en juicio, algunos hijos se dan con la sorpresa que sus nombres están mal escritos. Resolver ello, involucra más tiempo”, agrega.


Oralidad una alternativa con resultados
Desde diciembre del año pasado, tres juzgados de la CSJA (Primero, Tercero y Sétimo) aplican el modelo de la oralidad para las causas civiles. Este apunta a convocar a las partes para oralizar su petición y pruebas. Con el sistema tradicional, la mayor parte del proceso apunta a la entrega de escritos que el juez valora en escritorio. Con la oralidad, los fundamentos del magistrado y de los litigantes se exponen. Ello en buena cuenta acorta los plazos. Polanco, uno de los tres jueces que aplica este modelo, refiere que el tiempo de duración de un proceso por bienes puede acortarse incluso a 9 meses. Además, a la luz de lo expuesto, se da el mensaje de transparencia a los litigantes.

 

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