«En el sistema en el que vivimos somos tratados antes que ciudadanos como consumidores»

Uno de los invitados para el Hay Festival de este año, es el periodista peruano Joseph Zárate. De su libro, la idea de progreso que aún se tiene en nuestro país, y sus próximos proyectos hablamos en esta entrevista.
Por: Gustavo Callapiña Díaz
-En tu libro “Guerras del Interior” narras el conflicto que existe entre lo que significa el progreso para las personas que viven en la ciudad y aquellas personas que viven en comunidades amazónicas o de la sierra peruana. ¿Cómo podrías definirlo?
Creo que mi libro intenta ser una bomba en tu cabeza, intenta poner en cuestión o discutir aquellos conceptos o ideas que tienes sobre qué cosa es progresar o vivir mejor, entonces el libro intenta “deconstruir” esos conceptos para que los analices, los critiques, los evalúes. Es algo que intenta como deshacer eso para que vuelvas a construir algo nuevo.
-¿Que ha sido lo mejor y lo peor que has sacado de las tres historias que cuentas en tu libro?
Yo creo que una de las cosas más bonitas que me pasaron al escribir estas historias fue poder conocer de manera más profunda a mi propio país y al mismo tiempo me permitió conocerme a mí mismo, porque yo siempre supe que tenía un vínculo con el mundo indígena a través de mi abuela materna, sin embargo hubo un tiempo en el que yo no me interesaba e incluso hasta renegaba de eso y no lo valoraba. Escribir el libro me hizo darme cuenta que yo también soy consecuencia de ese pasado y que no debía sentirme mal ni menos por eso. Creo que ha sido por un lado un viaje por el Perú para conocer mejor su problemática y por otro lado un viaje de autoconocimiento al interior de mí mismo.
-A dos de los personajes de tu libro Edwin Chota y Máxima Acuña se les acusa de oponerse al progreso. ¿Por qué tenemos una idea tan arraigada en el Perú que el progreso va a llegar solo con inversiones mineras, con construcciones inmobiliarias, etc?
Una parte de eso tiene que ver con cómo está construido el sistema económico en el que vivimos, que es el capitalismo básicamente, y que es un sistema en el cual muchas veces somos tratados antes que ciudadanos como consumidores y entonces tenemos la idea que consumiendo más cosas vas a poder alcanzar la felicidad, que puedes comprar la felicidad en una tienda, y son mensajes que están presentes desde que somos niños y crecemos con eso y anhelamos y trabajamos para obtenerlo. Sin embargo no pensamos cuál es el precio que pagamos nosotros y que paga mucha otra gente de donde se extraen esos recursos para poder llevar esa vida cómoda que llevamos. Creo que es un problema estructural y es por eso que privilegiamos lo material por sobre cualquier otra cosa o pensamos que el progreso solamente es eso, entonces cuando viene alguien y te dice “no, el progreso para mi es algo diferente. Quiero servicios básicos, también quiero educación para mis hijos, pero además quiero mantener mi vínculo con mi chacra con mi tierra intacta», no lo entendemos.
-El caso de Edwin Chota es curioso, porque decide dejar su vida en la ciudad para irse a vivir a la comunidad de Saweto en la Selva ¿Por qué una persona que no es de esa comunidad decide dejarlo todo para irse con ellos?
Creo que tiene que ver mucho con el concepto que tenemos de hogar. Tú por tu casa por tu familia estoy seguro que serias capaz de hacer muchas cosas, incluso poniendo en riesgo tu propia integridad, entonces es como si alguien quiere entrar a tu hogar y comienza a hacer disturbios, comienza a querer pegar a tu familia tú te cabreas y quieres defenderlos. Te mueves, te movilizas, eso es lo que paso con él. Amo tanto ese pueblo esa cultura, que arriesgó su vida al punto de que lo asesinan.
-Acá en Arequipa tenemos latente el problema por Tía María, y de algún modo entra a tallar la contradicción que tú nos muestras. Por un lado tenemos a la población que quiere mantener la agricultura como su modo de subsistencia y por otro a un proyecto minero, lo que ha ocasionado una situación de conflicto a lo largo del tiempo. ¿Por dónde pasa la solución?
Una de las cosas que no permiten que haya una solución es porque muchas veces no hay un diálogo real con la población, no se les escucha de verdad y no es una cosa que pasa ahorita, sino que viene de siglos. Te pongo de ejemplo Cajamarca que es la región donde más oro se extrae de todo el país en los últimos 20 años, y entonces tú dirías que es una región rica y no es así. Si revisamos las cifras del Inei te das cuenta que es la región que más oro produce, pero es la que más pobres monetarios tiene. ¿Dónde está ahí la distribución de la riqueza, donde está ahí ese progreso? Aquí mismo en Tía María esta una empresa que tiene serios cuestionamientos, multas por delitos ambientales y contaminación. ¿Cómo puedes confiar en una empresa como esa? no hay un respeto y no puede existir un dialogo así. Entonces yo creo que una búsqueda de soluciones realmente es preocuparse por escuchar al otro, como piensa el otro como mira el mundo el otro, yo creo que ahí es donde uno va poder encontrar un camino o solución.
-Ha aparecido en los últimos años una vasta producción digamos de cuestionamiento al poder político, al económico. En tu libro, por ejemplo, cuestionas la visión que tenemos del progreso. ¿Cómo ves el Perú actual?
Un amigo escritor Jeremías Gamboa que ha tocado estos temas a su manera decía que la película de Gonzalo Benavente (La Revolución y La Tierra) remecía algo para siempre y yo creo que a lo que se refiere es a eso, que es la aparición de nuevas voces: periodistas, narradores, escritores, que están poniendo sobre el tapete esos temas que como país nos urge discutir . Yo desde los conflictos sociales, Marco Avilés el racismo, esta Lurgio Gavilán que trabaja el asunto de la memoria y el conflicto armado, Gabriela Wiener que habla del feminismo, la comunidad LGTBI, y creo que se están sumando voces que usan la literatura como un vehículo para poner eso sobre el tapete y eso me parece que es necesario y urgente hacerlo.
-Al final de tu libro mencionas que las historias que escribiste de alguna forma te buscaron a ti. Ahora ¿Qué historias estás buscando tú?
Estoy empezando un proyecto de libro que también tiene que ver con estas fracturas que existen entre el mundo indígena y el occidental, pero me va a tomar unos años más. Lo que quiero seguir haciendo con mis libros o lo que escriba o publique es intentar seguir pensando en el país y el mundo en el que vivimos. Creo que el periodismo es una herramienta que te permite deconstruir aquellas verdades y cosas que pensamos que son de una manera y te permite analizarlo y cuestionarlo.
-Antes el espacio de la crónica eran las revistas como Etiqueta Negra o Gatopardo, ahora se ha visto que la mayor parte de estas están en los libros. ¿Es el libro el espacio para las crónicas?
Si, definitivamente, y también el internet. Creo que ahora los periodistas pensamos más en proyectos y el libro es un espacio donde puedes desarrollar un proyecto, no solo escribir una crónica para una revista y creo que las editoriales se han dado cuenta del interés creciente del público por este tipo de literatura de la realidad.
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