En la Seguridad Social claman por más donantes de órganos
24 de mayo de 2017

En EsSalud, 51 personas aguardan por donantes de córneas y riñón. Sin embargo, se estima que en Arequipa alrededor de 1000 personas requieren ser trasplantadas.
Ayer, pacientes que estuvieron al borde de la muerte y que tuvieron la fortuna de recibir un órgano dieron conmovedores testimonios. Pidieron a familiares de quienes tienen muerte cerebral, regalar vida a través de la donación de órganos.
En el pecho de Ángel Ortiz late un corazón que no es el suyo y que le fue obsequiado anónimamente por alguien a quien nunca conocerá, pero al que le estará agradecido hasta el día en que muera.

Era 12 de enero de 2015 cuando el milagro ocurrió. Ángel tenía 32 años. A los 28 los médicos le detectaron una displasia arritmogénica de VD (ventrículo derecho). Un mal congénito que provocaba que el ventrículo derecho sea reemplazado por tejido adiposo (grasa). Ello le generaba constantes infartos.
Ángel recuerda que le sobrevino alrededor de 30 paros cardiacos mientras caminaba por la calle desde que le diagnosticaron el mal. Cuenta que lo resucitaron igual número de veces hasta que le donaron un “corazón nuevo”.
El proceso para el trasplante no fue fácil. Tuvo que dejar Ilo (Moquegua) donde vivía con su familia para trasladarse a Arequipa y recibir un tratamiento previo en el hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud. Luego de estar seis meses allí fue trasladado al Instituto del Corazón de Lima, donde le realizaron el trasplante.
Su espera fue larga y llena de milagros. A Ángel tuvieron que abrirle dos veces el pecho. La primera para hacerle el trasplante, que inicialmente no dio resultados positivos. El nuevo corazón no latía. Por eso, tuvieron que conectarlo a un ECMO, una especie de pulmón artificial, que lo mantuvo con vida varios días. Con la segunda intervención, los médicos pretendieron trasplantarle otro corazón, pero este no llegó a tiempo. Sufrió una especie de paro cuando era trasladado. “Los médicos, mi donante, el ECMO y Dios, hicieron que yo resistiera. El corazón que me habían colocado empezó a latir unos días después”, recuerda emocionado este joven que hoy tiene 34 años.
Sabe que la vida le ha cambiado. Cuando fue internado en el nosocomio mistiano, Fabricio, su hijo estaba en el jardín, cuando al fin recuperó su vida por completo, su primogénito ya estaba en el colegio. Hoy tiene ocho años, en noviembre de 2015, cuando volvió a Ilo se reencontraron. Quien le donó el corazón a Ángel, no solo le regaló vida; también le devolvió un padre a su hijo.
LUZ DE VIDA
A Luis Enrique Monroy (49) la luz se le fue en un abrir y cerrar de ojos. Cuando fabricaba un gallinero en su casa en Camaná, un clavo salió despedido accidentalmente hacia su ojo izquierdo, dañándole la córnea y dejándolo sin visión. Todo ocurrió en febrero de 2007.
Este docente de 25 años de carrera creyó en un inicio que todo había terminado para él. Era amante del fútbol, de la agronomía y del arte de enseñar en aula. Era profesor nombrado, pero con el accidente y su recuperación médica, perdió esa condición, así como varias de sus aficiones.
“Estaba deprimido, no se imagina qué es no ver por un ojo. Pero con el apoyo de mi esposa y mis dos hijos, supe recobrar la fe. Me inscribí en una lista de espera hace dos años con la esperanza de encontrar un donante y apareció”, cuenta sonriente y lleno de felicidad.
En efecto, el 23 de marzo pasado, los médicos de EsSalud lo llamaron para decirle que habían encontrado un donante compatible con él. No lo podía creer, los dos años que esperó, habían aplacado sus ansias y por momentos le habían quitado la esperanza.
Hoy, a dos meses de haber recibido la córnea de una persona que decidió donarla antes de fallecer, don Luis Enrique, ríe con más fuerza y sus ojos brillan llenos de amor. Confiesa que su recuperación y la visión total, recién se sentirán en ocho meses, pero está dispuesto a esperar. Nunca conocerá a su donante, pero le pide a Dios que vele por él y su familia.
POCOS DONANTES
Ayer, ambos varones junto a un grupo de personas que tuvieron la fortuna de recibir un órgano donado y médicos del área de Procura de EsSalud, que llevan adelante los protocolos de trasplante de riñón y córnea en Arequipa, participaron de la campaña “Sin donantes no hay trasplantes”.
Gustavo Ortega, jefe de Procura, señaló que en lo que va del año, por falta de donantes cadavéricos (con muerte cerebral), solo se ha llevado a cabo 4 trasplantes de riñón, 8 de córneas, 1 de páncreas y 1 de hígado. Los dos últimos realizados en Lima.
El galeno explicó que actualmente en Arequipa 30 personas en lista de espera, aguardan por córneas y 21 por riñón. En torno a este órgano, la realidad es crítica, y es que se calcula que en la región, hay alrededor de 1000 personas que necesitan de un trasplante y que viven atados a una máquina de hemodiálisis o diálisis peritonial.
Por esta situación, EsSalud ha iniciado los procedimientos para iniciar trasplante de pacientes vivo relacionado, es decir, familiares hasta en segundo grado que en vida donen su órgano. A la fecha, se estudian dos casos.
En Arequipa, la tasa de donación ha caído aparatosamente. Hace 10 años, había entre 10 a 12 donantes por cada millón de habitantes, hoy la cifra es de apenas 4 por un millón. En países como España, la donación llega a 43 donantes por un millón de habitantes. La razón de esta amplia diferencia es el desconocimiento de los familiares que pierden a un ser querido y que se niegan a ver que en el lecho de la muerte se puede dar vida hasta a nueve personas.
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