Arequipa

Escuelas integraron a 600 niños con habilidades especiales

26 de agosto de 2018

Aceptar la discapacidad de un hijo y potenciar sus habilidades es el primer paso de la inclusión. Los niños y niñas con habilidades especiales dejaron de ser clandestinos para integrarse a los colegios normales donde aprenden, juegan y se relacionan.

Por: Mariela Zuni M.

Lograr incrementar el porcentaje de niños con habilidades especiales que accedan a la educación es una tarea en la que comprometidos educadores trabajan apoyados en una serie de programas inclusivos, que identifican el punto de partida en el hogar.

Gerardo y Dangelo, tienen habilidades impresionantes para las matemáticas y el cálculo. Ambos cursan el segundo grado de primaria y tienen autismo y síndrome de Asperger, respectivamente. Su aprendizaje es un poco más lento, pero se integraron a sus aulas como niños normales.

Ellos estudian en el colegio César Augusto Mazeyra, donde otros 16 menores con habilidades especiales (síndrome de Down, autismo, retardo mental y discapacidad física) asisten a la escuela regular.

Lenny Zeballos, profesora del segundo grado, destaca que sus niños incluidos aprenden en el mismo salón junto a menores que no sufren de ninguna discapacidad. “La educación es igual para todos. Se les da los mismos aprendizajes, simplemente se dosifica los desempeños con los niños inclusivos”, dijo.

En Arequipa poco más de mil menores con alguna discapacidad estudian y más de la mitad lo hace en una institución educativa normal. Aunque en la región hay una data de 300 colegios inclusivos, en la práctica unos 90 cumplen las expectativas, señala Yrazema Bustinza Valdivia, especialista de la Gerencia Regional de Educación.

De los 1080 estudiantes con habilidades especiales incluidos en el sistema educativo de la región, el 55,5% lo hace en colegios de Educación Básica Regular (EBR), y el otro número en centro de Educación Básica Especial, los llamados CEBE.

Hay 600 estudiantes en toda la región incluidos en instituciones educativas normales en las 8 Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL), Sur, Norte, Camaná, Islay, Castilla, La Joya, Condesuyos y Caylloma.

Bustinza Valdivia señala que estos estudiantes tienen discapacidad leve o moderada. Aquellos con autismo, Asperger, retardo mental leve, discapacidad motora, entre otros, tienen que acoplarse a la escuela pública sin ninguna limitación.

En tanto los CEBE públicos atienden a 480 estudiantes con discapacidad severa o multidiscapacidad. Entretanto, otro número inferior de niños menores de tres años con discapacidad o en riesgo de adquirirla acude a los cinco locales descentralizados del programa de intervención temprana (PRITE).

LA EDUCACIÓN ES UN DERECHO

Menos de la mitad de los niños con discapacidad completan su educación primaria y 3 de cada 10 jamás han asistido a la escuela, revela un estudio del Banco Mundial y la Alianza Mundial Para la Educación.

La Ley General de la Persona con Discapacidad Nº 29973, señala que todas las instituciones educativas deben reservar al menos dos vacantes para niños con discapacidades de tipo leve o moderado. Así el Ministerio de Educación de acuerdo a su Ley Nº 25762 tiene que propiciar los cambios para lograr una educación de calidad y equidad para estas personas.

La educación con enfoque inclusivo, permite que niños, niñas y jóvenes con discapacidad, separados durante años, tengan las puertas abiertas al sistema educativo regular.

Aunque esta política se ha implementado progresivamente en el país, en la práctica sigue habiendo limitaciones. La especialista explica que no todos los colegios son inclusivos, aunque la ley lo demanda.

Desde el Ministerio de Educación se implementa a nivel nacional el Programan 106, que destina presupuesto para la capacitación de los docentes, a fin de que trabajen netamente con familias en la inclusión de niños y jóvenes con discapacidad en la escuela regular o centros productivos hasta los 21 años.

Participan en los talleres directores y docentes de los centros de educación básica especial, programas de intervención temprana, de básica regular, así como especialistas del servicio de apoyo y asesoramiento a las necesidades educativas especiales (SAANEE), de las direcciones regionales y de las unidades de gestión educativa local de todo el país.

FAMILIAS

Reconocer que tu hijo tiene una discapacidad es el primer paso para la inclusión. Antes eran los propios padres quienes escondían a sus hijos “diferentes” dentro de las casas, negándoles la posibilidad de aprender y ser menos dependientes. Ahora desde el Estado se impulsa su educación no únicamente en centros especiales, sino desde la escuela pública regular.

Lograr una mayor inclusión y el fortalecimiento de los aprendizajes de los niños y adolescentes con discapacidad solo será posible con la activa participación y total involucramiento de las familias de esos menores, afirma Yrazema Bustinza.

La familia y la escuela son dos ambientes donde se desenvuelve el niño y deben estar integrados a fin de optimizar su desarrollo, mucho más en el caso de los menores con discapacidad.

Si bien al principio los padres tienen temor y dudas sobre el futuro de su hijo con discapacidad, es en la escuela donde encuentran un soporte motivacional y profesional, para ellos y los menores.

Yrazema Bustinza, como especialista del Programa Presupuestal 106, propició la segunda campaña de sensibilización e inclusión de niños, niñas y jóvenes con discapacidad en la básica regular y técnico productiva, denominada «Festival artístico musical reuniendo talentos y movilizando familias».

El evento se desarrolló el viernes en las instalaciones del parque Los Ccoritos del distrito de José Luis Bustamante y Rivero, y contó con la participación de estudiantes de las diferentes instituciones educativas con necesidades especiales, CEBE y PRITE de la provincia, quienes mostraron sus habilidades artísticas, sensibilizando así a la comunidad para que sean vistos como personas con potencialidades y oportunidades iguales.

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