Arequipa

Hay que escoger al gobernante como se escoge a la pareja

26 de septiembre de 2018

«Hay que elegir al gobernante como se elige a la pareja que estará con uno de toda la vida. No solo hay que ver su hoja de vida, porque allí puede contener muchas mentiras y omisiones, pero hay que ver quién es su familia, si está bien constituida, si no ha sido denunciado, si cumple con sus hijos, sino tiene vicios como tomar en exceso, protagonizar escándalos”, dice Luz Marina Zevallos, integrante del Adulto Mayor.

Agrega que si la persona ha estado acostumbrada a hacer escándalos, a beber en exceso, si abandonó a su familia, si golpeó a su pareja, ese es ya un gran indicio para no votar por esa persona, porque nunca va a cambiar y no puede ser un buen gobernante, quien no es una buena persona.

La directiva de la Mesa de Concertación del Adulto Mayor está difundiendo este mensaje entre todos los integrantes para no cometer errores y elegir al candidato menos apto, ya que los adultos mayores en Arequipa son alrededor de 150 mil y aunque la mayoría no está obligado a acudir a votar, así lo hace.

“Es como el consejo que daban nuestros padres a los hermanos varones. ‘Dale de tomar al novio de tu hermana para que conozcas realmente cómo será tu cuñado’, fórmula que difícilmente falla, porque los niños y los borrachos, siempre dicen la verdad”, señala doña Carmen Rodríguez.

Más del 90% de la población arequipeña, aún no sabe por quién votará, no porque no haya candidatos, sino que tienen temor a elegir al incorrecto y tener por cinco años más, postergado el desarrollo de la ciudad y la región arequipeña.

DATO
Ayer se reunieron los integrantes de la Mesa de Concertación para tomar acuerdos sobre el trabajo a seguir en las siguientes semanas y ahí solicitaron a quienes lleguen a ser gobernante, que también pongan sus ojos en la personas mayores, quienes tienen muchas más necesidades que el resto de habitantes, porque ya dejaron de percibir un sueldo, muchos no tienen pensiones, no tienen acceso a los servicios de salud, ni médicos, no son atendidos ni por sus propios hijos, después que dieron la vida por ellos.

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