Horacio Zeballos Gámez, el maestro luchador

RESEÑA HISTÓRICA
Nació en Carumas, provincia de Mariscal Nieto, Moquegua, el jueves 20 de marzo de 1942.
A los 15 años trabajó en Toquepala como obrero de la Southern Perú, identificándose con el trabajo y los reclamos de los mineros.
Luego, para formarse como maestro, tuvo que viajar a Arequipa, allí estudió en la Escuela Normal de Varones de La Salle, donde se tituló en diciembre del 63. Desde muy pequeño notó la ausencia del Estado en los pueblos alejados.
En 1966 contrae nupcias con Amanda Patrón Valdivia con quien tiene cinco hijos.
Juntamente con otros maestros, en 1969 formó el Movimiento Independiente de Unificación Magisterial de Arequipa.
Ejerció su profesión en el alejado pueblo de Pitay, en la Escuela Primaria Mixta N° 9678. Encontró un local en pésimas condiciones, construido con caña y barro.
Gracias a su tenacidad y gran capacidad de gestión, logró la construcción de un local educativo, la donación de un terreno deportivo y la implementación de instrumentos musicales.
Los padres de familia de la zona lo recuerdan con particular cariño, pues su legado se construyó a base de grandes lecciones: “El maestro era muy terco para enseñar sus lecciones y tierno para perdonar errores”.

Dos años más tarde se mudó al distrito de Sabandía, a la Escuela Primaria de Varones N° 968 y posteriormente a la Escuela N° 943.
En julio de 1972, en el magno Congreso Nacional de Unificación llevado a cabo en Cuzco, fue elegido como el primer Secretario General del SUTEP, con cuyo hecho se iniciaba una nueva etapa de práctica y consolidación del Sindicalismo clasista en el magisterio peruano.
En 1975, en el Primer Congreso Nacional de Trujillo fue designado como Secretario de Asuntos Pedagógicos del CEN del SUTEP, cargo desde el cual fundó la primera Universidad Popular “José Carlos Mariátegui”.
Encabezó los diálogos mensuales que a partir del 8 de julio de 1974 se dieron entre el SUTEP y la dictadura de Velasco Alvarado. De esa forma se logró combinar el trato directo con la lucha en las calles.
El 5 de agosto de 1975 la dictadura militar publicó una relación de luchadores sociales, sindicales y políticos, cuyos integrantes serían deportados del país por su firme posición anti dictatorial. Relación en la que figuraba Horacio Zeballos, pero al que no ubicaron, ingresando a la clandestinidad y desde allí siguió su combate.

El 8 de mayo de 1978 encabezó la Huelga General Indefinida que dura 81 días, la que concluye con la firma de un acta entre el Gobierno de Morales Bermúdez y el SUTEP. En este documento, la dictadura se comprometía, entre otras cosas, a reconocer al gremio, levantar el receso de “La Cantuta”, nombrar a los profesores contratados e interinos y a la creación de un Fondo Especial para aumentar el sueldo de los profesores.
El 30 de noviembre de 1979 muere su padre en un accidente automovilístico, cuando regresaba de Lima después de visitar a su hijo prisionero en el Hospital de Policía. El Cardenal Landázuri intercedió para que el Ministerio del Interior le conceda permiso al prisionero a fin que pueda asistir al sepelio.
Su madre, la siempre combatiente Sabina, fallece en Moquegua de infarto cardiaco el 28 de diciembre del mismo año, días después de que Zeballos Gámez recobrase su liberad; sin embargo, ya no pudo verla con vida.
Falleció en Lima el 7 de marzo de 1984 a las 11.30 a. m., a consecuencia de un paro cardíaco por un coma hiperglucémico, siendo enterrado en Arequipa en el Cementerio General de la Apacheta.
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