Hoy rinden homenaje a Carlos Meneses Cornejo

En la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, hoy a las 12:00 horas, se presentará el libro dedicado a la trayectoria periodística del arequipeño Carlos Meneses Cornejo, preparado por el historiador Hélard André Fuentes Pastor. Con ese motivo, el director del diario “El Pueblo” recibirá un merecido homenaje institucional, del cual participan Cerro Verde y Guíame Sur, además contará con la presencia de los historiadores Eusebio Quiroz Paz Soldán y Juan Guillermo Carpio Muñoz.
Por: Mario Rommel Arce Espinoza
(Testimonio personal)
En el momento en que ingreso a la vida de don Carlos Meneses Cornejo, comienza una nueva etapa en mi vida. En ese momento, precisamente, él era director del diario “Arequipa al Día”, dirigía un programa de televisión en el recordado Canal 8 de Arequipa, había sido periodista del diario “El Deber”, exdirector del diario “Correo”, y presidente de la Corporación de Desarrollo de Arequipa, durante el segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry. Yo, en cambio, era un estudiante universitario en proceso de aprendizaje.
Era imposible saber, desde entonces, las implicancias de esta relación de amistad, forjada en los claustros del diario “Arequipa al Día”, que resistiría el paso del tiempo, que a pesar de todo lo vivido nos mantendría unidos. Era imposible saber en aquel entonces que significarías tanto en nuestras vidas.
Tenía que ser aquí, en la biblioteca regional, antigua sede de la CORDEA, donde al cabo de muchos años, seas objeto de un merecido homenaje. Gracias al libro del historiador Hélard André Fuentes Pastor, diversas generaciones de amigos están presentes esta mañana, para reconocerte como forjador de vocaciones, y, sobre todo, agradecerte por tu paternal cariño.
Conocí a don Carlos en diciembre de 1995, cuando una tarde, decidido a escribir en un periódico local, lo visité en la redacción del diario “Arequipa al Día”, por entonces ubicado en la avenida Jorge Chávez. Le llevé una revista, editada por un grupo de compañeros universitarios; también un librito artesanal que había elaborado bajo el atrevido título de “Ensayos de Historia”, como muestra de mi presunta competencia en el oficio de escribir. Lo encontré sentado en su sillón giratorio. Tuvo el gesto de recibirme y luego de escucharme.
Recuerdo que fue muy amable conmigo. Se ofreció a guiarme en la redacción periodística. Me invitó a que lo visitara los domingos por la tarde, para revisar juntos el artículo a ser publicado. Así lo hice. Iba todos los domingos por la tarde llevando el artículo. Don Carlos lo leía y hacía las correcciones necesarias. Aprendía junto a él, seguía sus recomendaciones y sin quererlo iba forjando un estilo de redacción. Así se fue gestando una amistad que ha trascendido en el tiempo.
Cuando el periódico se mudó a su nuevo local ubicado en la calle Santa Marta, lo seguí con el mismo entusiasmo del primer día en que nos conocimos. A su lado, no dejada de aprender, escuchaba con atención sus comentarios sobre hechos y personajes. A veces, se unían al grupo otras personas de la redacción o algún repentino visitante. Parecía una escuela abierta.
Después de varios años de colaborar en la página de opinión, llegó el día en que don Carlos me dijo que iba a tener mi propia columna con el nombre que yo eligiera, incluida mi foto. Lo que posiblemente sucedió el año 2001. Reconozco que me sentí importante, pecado de vanidad que adoptó el nombre de “Historia Menuda”. Posiblemente, algunos de los aquí presentes se acuerden de esa remota columna que, gracias a don Carlos, publicaba todos los martes. Luego vinieron otros encargos: como elaborar los suplementos por el aniversario de Arequipa.
También acogía mis iniciativas, hacía entrevistas que publicaba a página completa, redactaba algunas notas periodísticas, con la licencia de la impericia, pero con la benevolencia del director del periódico.
Así pasaron doce años, para después seguirlo al diario “El Pueblo”, donde seguí publicando por varios años una página semanal. Cuando otra vez me hice cargo del suplemento por el aniversario de la ciudad, don Carlos creyó necesario presentarme ante el equipo de talleres, para que haya fraternidad en el trabajo. Con tantas oportunidades, fue alimentando mi vocación. Don Carlos lo ha dicho varias veces sin tapujos, yo lo hice historiador, fuera de los claustros, por cierto, brindándome la oportunidad de escribir, investigar y planteándome nuevos retos. Soy hechura tuya, como algunos de los aquí presentes. Eso no se puede negar. Lo que vino después, es consecuencia de lo que tú sembraste en nosotros.
Mi libro “Alcaldes de Arequipa republicana” tiene su génesis en un encargo de don Carlos. Un día que no preciso, me dijo que hiciera la segunda parte del libro “Alcaldes de Arequipa” del canónigo Santiago Martínez. Sin pérdida de tiempo me puse a investigar en mi refugio favorito: la Biblioteca Pública Municipal, donde pasé los mejores años de mi vida juvenil, al igual que la redacción de “Arequipa al Día”. La hermosa casona que albergó al periódico por varios años, fue el lugar donde florecieron muchas ilusiones, y donde don Carlos libró muchas batallas periodísticas, algunas de las cuales fui testigo.
Este testimonio de don Carlos, es mi relato personal del hombre que conocí a partir del año 1995, y que se convirtió en mi consejero y amigo. Como cualquier biografía, el testimonio nos brinda la oportunidad de conocer diversas aristas del personaje, que a su vez, permiten construir al ser humano.
Debo reconocer que don Carlos siempre nos trató con paternal cariño, como si fuéramos sus hijos. Así lo hemos sentido. Esta relación de años ha superado la simple amistad para convertirse en algo más entrañable.
Estoy muy agradecido con la vida, porque me ha permitido agradecerte públicamente lo mucho que has hecho por mí. Has estado presente en momentos claves de mi vida intelectual. Desde que ingresé a tu vida don Carlitos solo he recibido pruebas de afecto y cariño, ahora quiero decirte lo mucho que te queremos.
Que este acto se guarde en la memoria de los aquí presentes, como una muestra de afecto hacia un ser querido. Que algún día se cuente que la biblioteca regional fue escenario de este momento memorable en la historia de la ciudad.
Me gustaría atrapar este momento para la posteridad; por eso, declaro con la plenipotencia de todos ustedes, que esta ceremonia pasará a los fastos de la historia institucional de la biblioteca regional, como lo fueron los eventos dedicados a Juan Guillermo Carpio Muñoz, Eusebio Quiroz Paz Soldán, Héctor Ballón Lozada, Enrique Azálgara Ballón, Miguel Ángel Rodríguez Rivas, Everardo Zapata Santillana, Andreína Rivera Dávila, y por supuesto las horas felices que vivimos junto a Mario Vargas Llosa.
Querido don Carlitos, hoy te renovamos nuestra amistad con este testimonio de enorme gratitud hacia ti. Gracias también a Hélard Fuentes por haber recuperado una vida para la posteridad.
Quiero terminar esta oración cívica, ofreciéndote el aplauso que merecen los arequipeños que hacen historia.
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