Arequipa

Jaime Rodríguez: “Resistimos a que la música andina muera”

27 de octubre de 2019

Hace 15 años Jaime Rodríguez, junto con un grupo de músicos de la ciudad interesados por la música andina, formó el Conjunto Queñual, una agrupación que busca conservar y revalorar el patrimonio musical andino del país manteniendo su expresión original. El viernes 25 y 26 de octubre presentaron un novedoso espectáculo musical denominado “Ayma” en el teatro Fénix.

Por: José Manuel Salas
-¿De dónde viene el nombre “Ayma”?
Este espectáculo está inspirado en una ceremonia ritual de Ilabaya, Bolivia. En la Fiesta del Dulce Nombre de Jesús, los sikuris Jach’a Laquita interpretan poemas musicales a deidades andinas, estos son “aymas”. Mientras interpretan, las sikuri imillas, las mujeres no casadas, hacen cantos y atan con hilos a los sikuris, ello genera la idea de unidad, que reinterpretamos como constelación.
Es un espectáculo multidisciplinario, música en vivo, videocreaciones, performance, bandas sonoras electrónicas, coreografía, escenografía y por primera vez con una actriz que nos ayuda a comunicar conflictos de identidad en relación directa con la música.

-Los quenuales resisten al agreste clima andino, ¿a qué resisten ustedes?
El nombre proviene de como a pesar que los españoles casi extinguieran el árbol usándolo como combustible, siguen resistiendo y solo pueden habitar a cierta altura.
Resistimos a que la música que interpretamos muera, música andina y especialmente aymara. No hacemos fusión. Si integramos otros instrumentos, coexisten ambas estéticas armónicamente sin combinación. La puesta en escena que haremos es contemporánea, con mucho minimalismo, pero trabajamos bastante para interpretar lo más fiel posible a como tocaban los comuneros originarios.
La mayor cantidad de las interpretaciones de “Ayma” pertenece al sector aymara de Bolivia. Nuestra lectura no se basa en nuestro país, sino en la identidad y música aymara que está en Perú, Chile, Bolivia y Argentina.

-¿La música puede hermanar a personas de diferentes naciones?
No hay exclusividad para el goce o para interpretar, por ser arequipeños no estamos impedidos de tocar música de otro país o cultura. Yo y muchos integrantes de la agrupación no tenemos un linaje andino, pero esta música la sentimos nuestra por el tiempo en que hemos estado aprendiendo a tocar como un aymara. Ojalá lleguemos a ese nivel.

-¿Creen que las nuevas generaciones pueden valorar su propia música?
Sí, para nosotros ha sido muy interesante observar en 15 años a muchos colegios que tocan el siku. La preocupación sería la responsabilidad frente a la música. El interés por tocar siku no significa hacerlo de forma pertinente. Si el deseo es tocarla tal cual es, el esfuerzo es mucho mayor. Para tocar tal cual están los documentos sonoros de los cuales nos inspiramos, el estudio es mucho más profundo.
Existe un proceso de escucha, transcripción en partitura y reparto en el ensamble. Sin embargo, la partitura es limitante, la manera de esta música no coincide con la métrica occidental. El límite es hasta qué punto quieres tocar como los comuneros.

Hay estilos de música que son más populares y otros que son dejados de lado, ¿cuáles son estos últimos?
En realidad la música más popular de los sikuris es la del estilo Conima, tocado y grabado por todo el mundo, esto no se refleja en su calidad interpretativa. La competitividad frente a otros grupos es priorizada. La música autóctona en peligro de desaparecer, la tocan tropas de menos de doce personas, con instrumentos viejos e intérpretes mayores. Dentro de esos músicos, está un universo musical invaluable. Tocaremos una oda al género laquita.
Hay una responsabilidad con el patrimonio, desde los instrumentos que contienen toda una tradición. Poseemos algunos con más de 70 años de antigüedad. No podemos tocar música de la cual no se tenga registro, sería interpretación sin relación como se tocó en realidad.

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