Arequipa

La iglesia que todos olvidan

27 de agosto de 2017
La iglesia que todos olvidan

Después de 16 años continúa dañada. Un terremoto dejó grietas en su infraestructura que nadie repara. Está en el Centro Histórico que tiene un título otorgado por cuidar de su patrimonio. ¿Por qué no salvan a Santa Marta?

 

Por: Rossmery Puente de la Vega 

 
Se ha vuelto normal que mantenga su puerta principal y reja cerrada. Que sea el único lugar al que se ingresa siempre por la puerta lateral, que sus campanas permanezcan mudas para invitar a la gente.
Cada Semana Santa una delegación de entendidos la revisa y repite su diagnóstico sin aplicar remedios que la salven de su estado. 
 
Alertando de su cierre definitivo de persistir en la misma condición.
Nadie se ocupa de su cura. Todos los que pasaron por allí prometieron encargarse de su recuperación. Todos hasta ahora lo olvidaron. Su cuidador, el párroco Salvador Carrasco Castro, cada vez que puede pide ayuda.
 
Cuando la tierra tembló el 2001 dañó el templo de Santa Marta, donde se venera a la virgen del mismo nombre, abogada de los temblores, que antiguamente era sacada en hombros invocando su protección.
La atención de las autoridades se centró en las torres de la Basílica Catedral, que se convirtió en el símbolo de la recuperación de Arequipa. Santa Marta quedó en la lista de espera, donde continúa como un paciente olvidado.
 
Lleva dieciséis años con las huellas del terremoto, y la condición de sus campanarios, y el espacio del coro continúa siendo de alto riego. El temor porque un nuevo remezón pueda empeorar su estado, alejó a sus rezadores y visitantes.
 
No ha importado todo este tiempo que esté ubicado en el Centro Histórico, que tiene el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad otorgado por la Unesco, que obliga a las autoridades a cuidar el patrimonio.
 
Que en su interior esté el Cristo de la Caridad, patrono de Arequipa. Una imagen que tiene alma de madera, material con el que fue fabricado. Llegó a la ciudad 20 años antes de la fundación española de Arequipa. Mencionan que fue obsequio del rey Carlos V.
 
La imagen estuvo en el barrio de San Lázaro y a fines de 1600 trasladada al templo de Santa Marta, la primera de indios que tuvo Arequipa. Desde 1993 es nombrado patrono de Arequipa porque sería la primera imagen del Cristo Crucificado de Arequipa, permanece en el altar mayor.
 
Lo que fue Santa Marta está grabado en recuerdos y en libros. La salida del Cristo de la Caridad en Semana Santa la rememora Víctor Andrés Belaúnde, menciona el historiador Mario Rommel Arce, en su libro de calles, plazas y puentes de Arequipa. “(…) en esta de Santa Marta, por los cánticos, la compostura de los acompañantes y la hora crepuscular en que se realiza, hay una nota de tristeza con el recuerdo de la Pasión de Cristo”.
 
Santa Marta nació como una pequeña capilla, se convirtió en una parroquia cuando se inundó San Lázaro, bajo la advocación de Santa Marta. Edificada de calicanto, por don fray Juan de Almoguera.
La primera edificación data de mediados del siglo XVI, pero destruida por los terremotos de 1582, 1600 y 1604, según el historiador Alejandro Málaga Medina.  Otro terremoto de 1784 la volvió a dañar. El párroco Felipe Ascencio Delgado apoyó su recuperación.
 
APOYO
Santa Marta no ha recibido la atención que tienen otras obras para la Municipalidad Provincial de Arequipa. La Gerencia del Centro Histórico de la comuna no ha destinado recursos o gestionado apoyo, para su recuperación.
 
Tampoco tiene la suerte del templo de la Virgen de Chapi, donde se invierte más de 20 millones de soles, con dinero primero del Gobierno Regional de Arequipa (GRA), y ahora del Gobierno nacional que destinó recientemente 9 millones de soles para concluir los trabajos. Del total, cinco millones de soles serán destinados para la cobertura o cúpula del templo que ya tiene fierro y cemento.
 
El gerente general del GRA, José Luis Rodríguez Silva, y el gerente de Infraestructura, César Ramos, afirmaron que no hay un sol en las arcas de la Región para el templo de Santa Marta que espera desde hace varios años. Paradójicamente, un pedido para trabajos de mantenimiento que ingresó este año para el recinto de San Agustín está siendo atendido, están realizando la ficha para determinar el costo que demandará atenderla.
 
Ante el incumplimiento de las promesas el Arzobispado de Arequipa está tocando otras puertas. El último monto estimado no excede el medio millón de soles.
 
El mal que padece Santa Marta, el olvido, no parece encontrar cura divina, necesita de apoyo humano.
 
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