La Kola Escocesa y su legado histórico en Arequipa

Nació en 1950 y se convirtió en ícono de identidad regional.
Por: Ronal Henry Huanca Chacon – FPPHP.
La Kola Escocesa nació un 14 de agosto de 1950 y con el paso del tiempo se convirtió en una expresión de identidad regional profundamente arraigada en la ciudad, lanzada oficialmente durante el aniversario de Arequipa y desde entonces es parte de la vida cotidiana de generaciones. Su color característico, su sabor frutado y su constante presencia en celebraciones familiares y festividades tradicionales han consolidado la marca como un emblema que trasciende lo comercial y se integra de manera natural a las costumbres arequipeñas.
En 1948, el empresario Armando Odiaga Sánchez adquirió una planta embotelladora en el valle de Yura, zona reconocida por la pureza de sus aguas minerales, con la intención de desarrollar una bebida que tuviera sello propio. Tras diversas pruebas consiguió una combinación de sabor frutado que comenzó a producirse y comercializarse en 1950, año en que la nueva marca empezó a ganar aceptación entre los arequipeños.

Por otro lado, aunque la creación de la bebida está respaldada por registros empresariales y referencias históricas, el origen de su nombre ha dado lugar a distintas interpretaciones, entre ellas la que cuenta con mayor sustento vincula la denominación con San Andrés, santo patrono de Escocia y figura presente en la tradición religiosa asociada a Yura. Según esta versión, la palabra Escocesa habría sido elegida como un homenaje simbólico que unía la devoción local con esa referencia cultural y otorgaba al producto un significado que trascendía lo comercial.
Otra versión, muy difundida en la tradición oral arequipeña, sostiene que el nombre pudo haberse inspirado en una referencia extranjera vinculada a la fórmula original de la bebida, según este relato, Odiaga habría conocido a un escocés que trajo al Perú la fórmula de un refresco sabor a tutifruti y al combinarla con el agua de manantial de Yura, se dio origen a la Kola Escocesa. Se trata de una versión difundida en la tradición local, aunque hasta ahora no se ha encontrado documentación que confirme de manera definitiva esa participación.
Una tercera explicación plantea que el término respondió a una decisión estratégica propia de la época ya que en la primera mitad del siglo XX lo europeo evocaba calidad, prestigio y tradición, mientras que lo escocés en particular transmitía una imagen de carácter y distinción. Bajo esa lógica, la elección del nombre habría buscado proyectar una identidad fuerte y diferenciada frente a otras marcas que ingresaban al mercado nacional. Esta interpretación no contradice las anteriores, sino que complementa el análisis histórico al considerar el contexto comercial y cultural del momento.
Más allá de cuál haya sido la motivación exacta que llevó a escoger la palabra Escocesa, el paso del tiempo transformó completamente su significado y hoy para los arequipeños el término ya no remite a Europa sino a su propia ciudad, a las mesas familiares, a los aniversarios, a las picanterías tradicionales y a los recuerdos de infancia, hasta convertirse en un símbolo que identifica al sur del país y refleja cómo un emprendimiento regional puede arraigarse profundamente en la cultura local.
La historia del nombre de Kola Escocesa muestra cómo se unieron la tradición religiosa, la memoria popular y la visión empresarial de su creador, sin duda esta combinación ayuda a entender por qué, más de siete décadas después de su lanzamiento, la bebida sigue ocupando un lugar especial en el recuerdo y en la vida cotidiana de Arequipa, convirtiéndose en un verdadero símbolo de orgullo regional.

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