Arequipa

La paja convertida en obras de arte

23 de diciembre de 2018

El ichu que sirve de alimento para los auquénidos en las alturas y que en la ciudad se convierte nomás que en basura, en las manos de Daniel Gallegos Esquivias se transforma en esculturas que llaman la atención de cualquier persona al darle un simple vistazo.

Por: Roxana Ortiz A.
Fotos: Jorge Esquivel Z.

El gran árbol de ficus sembrado en medio de su taller y que ahora atraviesa su casa, fue el que le proporcionó sus primeras pajas, el material con que comenzó a experimentar para plasmar sus ideas en arte, de las cuales ya nada queda, pero que le sirvieron para ir conociendo la técnica que ahora ha perfeccionado.

“Me gustó mis primeros trabajos, así que recorría la ciudad para conseguir paja. Un día, hace muchos años, caminando por la avenida Andrés Avelino vi que las vendedoras de ollas y otras vasijas de barro, arrojaban gran cantidad de ichu, así que les pregunté si me lo podía llevar, me dijeron que sí y de inmediato fui y me llevé todo un camión llenecito. Ahora me venden el ichu”, cuenta Daniel.

Como él mismo reconoce, sus esculturas son efímeras, por el poco tiempo que duran, así que no le dan como para vivir, pero sí le han permitido viajar por varios países a participar como representante del Perú en encuentros con grandes escultores del mundo. Ahí encontró que otros artistas también hacen trabajos con la paja, pero ninguno con el ichu, por ser este material netamente andino. El ichu, utilizado por los incas para trabajos de ingeniería y arquitectura, también es un tipo de paja, pero más chúcaro, tosco, explica.

Lo que sí es seguro que es el único en el país que trabaja con este tipo de materiales. “El resto no lo hace, porque una escultura de estas casi nadie la compra, precisamente porque dura poco tiempo”.

Le gustaban las esculturas desde muy niño y su madre alimentaba su motivación comprándole plastilina a la que le daba diversas formas. Su hermana fue quien le dijo a su mamá que lo inscribiera para que estudiara arte. Al terminar el colegio tenía muy claro qué iba a seguir profesionalmente, así que postuló a la Escuela de Bellas Artes Carlos Baca Flor.

Daniel puede darse el lujo de hacer este tipo de trabajos, precisamente porque es docente de arte en el colegio San José y con lo que ahorra puede viajar varias veces al extranjero para capacitarse. Es soltero y solo vive para el arte. “Yo sé que si tuviera familia no podría hacer lo que estoy, porque sería injusto con ella; pero tampoco me niego a que algún día la tenga, pero creo que también sería con una persona que esté ligada con el arte”, dice.

Pero sí se ha casado y precisamente con el “arte” y lo hizo este año y con aros incluidos. Fue en el Museo de Arte Contemporáneo Niterói de Argentina, museo que siempre vio desde pequeño en las revistas y que al conocerlo quedó maravillado. Tiene forma de platillo volador. Una escultura que tiene en su taller, es poseedora del otro aro.

DESPUÉS DE LA TORMENTA
En el Centro Cultural Chaves de la Rosa de la Universidad Nacional de San Agustín hay una muestra curiosa con 10 esculturas hechas en paja, a la cual vale la pena visitar con la familia. Allí se pueden observar diversas prendas de vestir elaboradas con ichu. Una camisa, una blusa, pantalones, chamarra y hasta un par de medias, completan lo que Daniel denomina “la instalación”, un paraguas. La muestra se denomina “Después de la tormenta”, porque considera que ha sido un año muy movido para él.

“Yo no tengo reconocimientos de autoridades y no creo necesitarlos, pero sí me encanta la expresión de las personas cuando observan mi trabajo, cuando se acercan y hasta lo tocan para confirmar que efectivamente es hecho con paja”, dice.

Indica ser un apasionado de la naturaleza, tanto así que se compró un terreno de mil metros en un desierto de Uchumayo, donde ha construido su propia casa, que ha sido robada tantas veces, que ya no queda nada de valor en ella. Está rodeada de un bosque donde ha sembrado unos 500 plantones, a los que les lleva agua en tanque cisterna. Allí piensa hacer en el futuro un Museo al Ichu y ponerlo como parte de la ruta turística de Arequipa.

Al principio utilizaba botellas descartables para darle cuerpo a sus esculturas, poco a poco ha ido perfeccionado la técnica y ahora ya no son necesarias. Trabaja con un enmallado para colocar el ichu, en lugar de amarrarlo como hacía en un inicio.

NADIE SE OCUPA DEL ARTE
Coincide con los demás artistas de la ciudad que en Arequipa las autoridades no apoyan el arte, porque precisamente quienes están en puestos clave, no tienen idea de cultura y eso lo confirmó hace algunos meses, cuando de México le enviaron una carta para que fuera a representar al país como escultor, pero una autoridad tenía que respaldarlo.

Contó que fue a la oficina de Cultura de la Municipalidad Provincial y el responsable, aquel que fue filmado orinando en la plaza de Yanahuara y que ahora será regidor provincial, le dijo que no podían ayudarlo, que no se ocupaban de eso, a pesar que México buscaba hermanar en el arte a la ciudad de Colima con Arequipa.

Tuvo que acudir ante la Dirección Desconcentrada de Cultura y en ese entonces estuvo Franz Grupp, quien de inmediato lo ayudó a gestionar lo necesario para lograr dicho hermanamiento. Allí se reunieron unos 120 escultores de todo el mundo para hacer una demostración de lo que sabían hacer.

“A cada país nos dieron la posibilidad de llevar a dos participantes, así que le dije a un maestro de Puno para que me acompañara y me desconcertó su respuesta, porque me dijo que no iba a ir de segundo de nadie; así que me fui solo. En cuatro días teníamos que armar nuestras esculturas, así que me pusieron a un estudiante de arte de la India”, cuenta.

Allí hizo una alegoría a la Pachamama que incluyeron una llama y el dios Wiracocha. Dicen que hay la intención que el próximo encuentro sea en Arequipa; pero necesitaría de muchos auspiciadores para tratar como se merecen a los artistas, como sí los tratan en otros países; por lo que estará tocando las puertas a las nuevas autoridades para ver si es que consigue apoyo.

LA PAJA ME LLAMA
Daniel Gallegos trabaja hace como 15 años con la paja y en varias oportunidades ha laborado con otros materiales, como la madera o el látex. “Pero no sé qué pasa, la paja me llama”, comenta jocosamente. Se está yendo a Argentina para perfeccionar la escultura en madera y cree que podría ser el siguiente material para trabajar, aunque ya lo ha hecho en anteriores oportunidades.

Tampoco es que no haya nadie que le compre sus esculturas, hay coleccionistas de arte que sí le adquieren sus exposiciones, como ocurrió con una muestra que hizo “En memoria de los árboles”, donde transformó troncos que habían sido talados en hermosas esculturas, aunque confiesa que no fueron muy costosas, porque se trató de material reciclado, lo que sí valía era el arte.

En la plaza de Yanahuara existe un nacimiento elaborado en ichu, el cual también es de su autoría y valdría la pena ir a visitarlo, antes que el tiempo haga lo suyo, más aún cuando está a la intemperie.

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