La tradicional procesión de los niños del Señor de los Milagros de Tiabaya

Una alfombra de pétalos de rosas marcó el lugar de partida para esta peculiar procesión del Señor de los Milagros en el distrito de Tiabaya. El anda de aproximadamente 5 kilos era trasportada por los pequeños de apenas tres años de edad.
Los niños dando muestra de fe y respeto a la figura de Cristo, guardaron orden. Concentrados caminaban sincronizados para evitar que el anda se tambalee demasiado o caiga. Por delante, el sacerdote –representado por un estudiante- guiaba a la multitud fervorosa.
Los pequeños feligreses partieron desde el frontis de la cuna Jesús Niño y recorrieron unas cuatro cuadras hasta el parque que lleva el nombre del padre Carlos José Echavarry Osacar, fundador de la institución educativa parroquial.
La figura del Señor de los Milagros estaba envuelta en una ligera nube de incienso, quemado en pequeñas latitas de aluminio que cargaban los sahumadores. Por delante las niñas caminaban ataviadas con sus vestidos blancos y capas de color morado.
La banda de músicos del Jardín Jesús Niño, conformada por menores de 5 años, acompañaba la procesión tocando el himno del Señor de los Milagros, que daba mayor realismo a esta demostración de fe.
El presente año estrenaron una nueva anda donada por la directora María Pamo Caytano y una colega de la institución educativa. La nueva imagen del Cristo de Pachamilla reemplazó a la antigua que había sido usada por varios años.
La cuadrilla de cargadores estaba conformada por los pequeños Estefano, Bryan, Matías y Fabián. Los cuatro niños cargaban sobre sus hombros el anda de madera de unos cinco kilos de peso. Por algunos tramos los padres de familia apoyaban a sus hijos cuando se agotaban.
Este es el décimo segundo año consecutivo que se realiza la singular procesión de los niños del Señor de los Milagros. En 2006 se hizo por primera vez en el interior de la cuna y al año siguiente decidieron salir a las calles.
Pamo Caytano señaló que gracias a la actividad la comunidad educativa ha logrado integrarse mucho más. Si bien la educación religiosa de los hijos se inicia desde el seno familiar, se refuerza en la iglesia y también en el colegio.
Explicó que el propósito no es solo escenificar una de las celebraciones religiosas más importantes del país, lo que buscan es inculcar la fe en los niños con el ejemplo de vida. Que comprendan el significado de cada acción de una forma menos compleja.
DATO
Para la educadora es trascendental que en la institución educativa se forme un entorno familiar, con profesionales altamente competitivos que velan a diario para que los alumnos se incorporen adecuadamente, tanto en su vida personal como también social y académica.
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