Las bodas de ensueño, ahora son un sueño
27 de agosto de 2017

Para la mayoría de personas, la boda es uno de los principales pasos que dará en su vida y a diferencia de hace algunos años, cuando eran los familiares, padres y madres los que se encargaban de planificar todo, ahora son los propios novios quienes tienen que asumir toda la responsabilidad, especialmente en cuanto a gastos se refiere, si es que trabajan.
Por: Roxana Ortiz A.
“Si quieres celeste, que te cueste”, te decían y al igual que la responsabilidad de gastos se ha independizado, también la decisión de elegir los trajes, el local, la cantidad de invitados, el horario de la boda, los anillos, el lugar de la luna de miel, la iglesia y demás, pero todo de acuerdo al dinero que haya podido ahorrar o que pueda conseguir.
“Si yo lo hubiera pensado bien, no hubiera gastado todo el dinero que gasté en mi boda, lo hubiera destinado para pagar las iniciales de un departamento, muebles, un carro; pero ya está hecho”, es el común de las opiniones de quienes han pasado por este “trance”, pero no les haga caso, porque una boda se realiza una vez en la vida, o así debería ser.
Casarse para resolver el “problemita” de un embarazo inesperado, ya no va. A no ser que los padres así lo determinen. Ahora preparar una boda mínimo debe tomar un año, si es que quiere que todos los detalles soñados o planeados, salgan como quiere, recomienda Elifia Guerra, directora de Bodas y Detalles.
Para lograr ello, obvio, deberá haber sostenido un romance de algunos años, o por lo menos varios meses; necesario tener un trabajo estable y ganar decorosamente. Elifia dice que la tendencia ahora son los matrimonios con edades por encima de los 25 a 35 años, cuando las personas son emocionalmente más estables y no dependen económicamente de la familia, en la mayoría de casos.
Todo se inicia con el compromiso, no aquel en donde se va a pedir la mano de la pareja a los padres. Eso ya fue. Se trata del compromiso con la pareja, en donde ambos se ponen de acuerdo en los planes que van a asumir para llevar una vida juntos. Este es el momento de poner una fecha para la boda, y los detalles que quieren tener.
Trajes, iglesia, locales, torta, invitados, fiesta, orquesta, luna de miel y todo lo que alguna vez haya imaginado. Que los sueños que tengan se realicen, dependerá del presupuesto.
Elifia Guerra indica que la boda más sencilla se planifica para que tenga un costo de unos 20 mil soles; pero dice que eso generalmente no se cumple y conforme avanzan en los preparativos, el presupuesto se va incrementando.
“Todo depende de los detalles que quieran poner y así una boda, con todo lo soñado, puede llegar a costar entre 80 a 100 mil soles, como ya se han hecho en Arequipa”, dice la directora de Bodas y Detalles, organización que se dedica a planificar la boda y es el enlace entre los novios y los proveedores de servicios para este tipo de eventos, de tal manera que no tengan que estar yendo a buscarlos al mercado y perder más tiempo.
En los tres primeros meses de planificación, hay que buscar a los organizadores, para que los asesores en los profesionales que va a contratar, como el cátering, el camarógrafo, el DJ, las flores, el local para las ceremonias, la tienda de vestidos. Es bueno pensar en los padrinos y las damas de honor; y algo que también se recomienda, si ya no lo ha hecho antes, inscribirse en un gimnasio para estar en forma para el gran día.
A los seis meses ya debe tener claro la iglesia y el local de la recepción. Qué se va a servir en cuanto a comida y licores, sobre la música, las flores. Si va a tener invitados del extranjero o de otras regiones, comunicarle con tiempo para que puedan separar la fecha del viaje. Ya debe haber hecho la primera prueba de su vestido y de las damas que la acompañarán, de los pajes y hasta de los padrinos; es el momento de elegir el modelo de los anillos. Las invitaciones ya deben estar terminadas.
Unos cuatro meses antes, ver los detalles que tendrá el novio: el esmoquin, los zapatos, las medias, gemelos. También el lugar de la luna de miel. Hay que hacer citas con el estilista. A los dos meses se recomienda enviar las invitaciones. Recuerde que si tiene 50 invitados, lo mejor es hacer un 25% más de tarjetas. Los trajes ya deben haber pasado la última prueba.
Cuatro semanas antes revisar que todos los detalles estén de acuerdo a lo planeado. En el caso de haber un acuerdo prenupcial, es decir, casarse por bienes separados, es el momento de ir donde un abogado. Ya debe tener confirmado los boletos de viaje para la luna de miel, las maletas listas, si se van a cambiar de casa, iniciar la mudanza. Esperar el gran día.
Hay que tomar en cuenta que en cada caso, hay detalles que cumplir, como el salón de recepción, donde se tendrá que ver las sillas, el color, las luces, las telas, los adornos…
Es necesario tener un “kit de emergencias” que debe contener: desodorante, pastillas de menta para el aliento, polvo compacto, hilo dental, labial, curitas, perfume, espejo, pañuelos desechables, quita manchas, pastillas para el dolor de cabeza, pinzas para depilar (no querrás que una ceja necia te haga sentir insegura), dice la recomendación.
También hay consejos para después de la boda. Aunque no lo crea, hay muchas parejas que hacen congelar un piso de la torta para comerla al cumplir el primer año de boda. Hay quienes conservan el vestido, más aún si ha costado entre mil a dos mil dólares, como están en la actualidad y los guardan en una caja. Aunque no es recomendable, pero hay que hacerlo, también se tiene que hacer los cambios en los documentos sobre el estado civil. No es obligatorio cambiar los apellidos por los del esposo, aunque para algunos es muy “cool”.
Antes de dar este gran paso en la vida, los planificadores de bodas, también han incorporado el asesoramiento psicológico, para que “uno esté seguro de lo que va a (cometer) hacer”, ya que una boda y el matrimonio son cosas muy diferentes. La boda es la ceremonia, la ilusión que han mantenido años mientras que el matrimonio pasará a ser la parte más importante, la convivencia, formar una familia y envejecer juntos. No valdría la pena gastar los ahorros de tu vida, para que el matrimonio dure poco tiempo. Hay quienes dicen que “mucha pompa, no augura ningún éxito”. Pero quien puede, puede.
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