Arequipa

Las casitas de barro en Arequipa

25 de agosto de 2019

El uso eficiente de la mezcla de tierra, agua y paja puede servir para reducir el problema de vivienda en Arequipa, con parámetros técnicos antisísmicos, de bajo costo y ecoeficientes.

Por: Mariela Zuni M.

Hace más de 5 mil años, nació en Perú, una de las civilizaciones más antiguas del mundo. La milenaria ciudad de Caral se desarrolló en simultáneo con las grandes culturas como Mesopotamia, India, Egipto y China. Los recintos de quincha de Caral perduran hasta hoy con sus construcciones caracterizadas por los postes de huarango de 15 a 30 centímetros de diámetro como soporte de las estructuras de caña o carrizo tejido.

Desde aquellos años ya los antiguos desarrollaron la construcción con materiales que les proporcionaba la naturaleza, resistentes al paso de los años. En la actualidad en la urbe se prefiere levantar edificaciones de concreto y fierro, recubiertas de pinturas y aditivos químicos, materiales que no son infalibles a los sismos y al paso de los años.

Los resultados del Censo de 2017, revelan que a nivel nacional 4 millones 341 mil 444 viviendas particulares (56,4%) predominan en sus paredes exteriores material noble (ladrillo o bloque de cemento y piedra o sillar con cal o cemento), con una tasa de crecimiento promedio anual de 3,7%. La provincia de Lima destaca por tener el mayor porcentaje (85,6%) de viviendas con paredes exteriores de ladrillos o bloque de cemento, seguido de Arequipa (81,9%), Tacna (81,4%) y Callao (75,3%), entre los principales.

A nivel nacional, el segundo material más utilizado en las paredes exteriores de las viviendas particulares es adobe, con 2 millones 148 mil 494, que representa el 27,9% del total de viviendas, según el Censo 2017 del INEI.

El uso de la materia prima compuesta de la mezcla de tierra, agua y paja destaca en Huancavelica con 84 mil 835 viviendas de paredes de adobe, que equivale al 82,4% del total. Arequipa tiene 30 mil 835 viviendas con adobe en las paredes de sus fachadas que representan al 8,1% del total, con una tasa de crecimiento anual de 3,2 puntos porcentuales.

BIOCONSTRUCCIÓN

Para que el adobe y la quincha recobren protagonismo en las construcciones contemporáneas, existen proyectos serios que trabajan casi silenciosamente, aunque de forma eficiente, en la promoción de la bioconstrucción.

Uno de sus principales impulsores en Arequipa es Mauricio Fernando Arnillas González. Tras haber estudiado en Bolivia, España, Francia, Portugal y Marruecos, retornó al Perú en 2014, con dos másteres bajo el brazo, y creó una escuela vivencial de construcción con materiales naturales no industrializados, también llamada bioconstrucción y de agricultura orgánica.

Cuenta que su interés por la construcción de casas de barro nació en sus primeros años de infancia cuando visitaba la vivienda de adobe de su abuela en Juliaca – Puno. Con los años se especializó y decidió volcar todo ese aprendizaje en Arequipa.

A su escuela “Ecorígenes” llegan estudiantes y profesionales de diversas partes del mundo con el objetivo de aprender a construir viviendas ecoeficientes, amigables con el medioambiente y duraderas en el tiempo.

Conforman un grupo multicultural e internacional que cultivan hábitos de unidad y armonía, que se dedican a estudiar, comprender, rescatar, practicar y difundir conocimientos de la herencia ancestral.

Mauricio destaca las bondades de construir utilizando materiales que brinda la naturaleza y que abundan en nuestro territorio: la tierra, arcilla, paja, madera, piedras, son elementos amigables con la salud de las personas y buen pueden servir para reducir el déficit de vivienda en Arequipa. Claro está, si se hace técnicamente, puede bien acoplarse a este territorio caracterizado por la actividad sísmica.

Para que estas viviendas sean duraderas y resistentes deben contener una composición exacta de sus materiales: la tierra debe contener una proporción del 20% de arcilla, 15% de arena de diferentes granulometrías y 5% de paja o fibra vegetal.

Si bien los suelos arequipeños carecen principalmente de arcilla, existen bancos de este material puro que pueden ser adquiridos a costos no muy altos.

Los costos de la construcción de una casa de barro pueden reducirse a la mitad si se hace de forma comunal, pues fuera de los materiales, es la mano de obra la que se llevaría casi todo el presupuesto si se hace de forma convencional.

Incluso pisar el barro con los pies es una forma divertida en la que los niños también podrían colaborar a modo de recreación. El proceso de hacer los adobes y su secado también significan una ardua tarea. Al final el resultado son casas naturales, perfectamente habitables y saludables.

En Arequipa se han construido casas de barro en Miraflores y Carmen Alto, con características antisísmicas que nada envidian a las de concreto y fierro.

PROPIEDADES

El adobe tiene beneficios para los climas extremos como en Arequipa, donde se puede experimentar temperaturas heladas por la noche y un sol extremadamente fuerte durante el día. Es un material térmico que captura el calor del día y lo libera dentro de la estructura durante la noche.

Asimismo, filtra la humedad evitando problemas de alergias y males respiratorios por los ambientes secos y sin ventilación.

El barro es el único material donde el propietario puede elegir qué olor tendrá su casa. Y es que en la mezcla de los adobes se pueden añadir plantas aromáticas que abundan en el territorio peruano.

EN CHILINA

«Ecorígenes» está ubicado en el valle de Chilina, en el distrito de Cayma. Ahí se realizan talleres para estudiantes y personas naturales que busquen aprender sobre bioconstrucción y agricultura orgánica.

Un oasis de aprendizaje, pues allí se recicla desde los residuos orgánicos de los alimentos, las heces de los animales (gallinas y vacas), incluso los residuos de los baños secos y el agua de las duchas.

Las gallinas trabajan abonando naturalmente los huertos orgánicos. Se siembra lechugas de diferentes variedades, hortalizas y árboles frutales. Las lombrices rojas producen el humus sobre camas de cáscaras de vegetales y frutas. Un trabajo que también supervisa Quevin Vigil, un experto en Permacultura que vino desde Nicaragua a Perú, y que es parte de Ecorígenes.

Desde el campo de la Permacultura, se busca que las amas de casa de los comedores y vasos de leche de Cayma puedan acondicionar sus propios huertos orgánicos que no requieran de pesticidas para tener una buena producción.

 

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