Arequipa

Las clases de motivación de una madre estudiante

14 de mayo de 2017
Las clases de motivación  de una madre estudiante

Elizabeth Pinto tiene 52 años y hace un mes ingresó a la universidad para estudiar educación. Lo hizo luego de criar por 30 años a sus cuatro hijos. 

 
Por: Lino Mamani A.
 
Elizabeth Pinto Sanahuay hizo su vida al revés. Tuvo cuatro hijos de joven y solo recién al verlos mayores de edad, tras 30 años, decidió ingresar a la universidad para estudiar educación. Elizabeth Pinto es auxiliar de educación, pero también es alumna. La “miss”, como le dicen los colegiales, quiere ser una profesora licenciada.
 
De pequeña nunca se imaginó estudiar pasados los 50 años ni tener vallas para ello. Cuando terminó el colegio quiso ser abogada, pero no logró el ingreso a la universidad como suele ocurrir con la mayoría de jóvenes. Pero no se dio por vencida y siguió turismo y hotelería en un instituto superior que luego dejó porque su primera hija venía en camino. Así la joven empezó a ser madre. 
 
Muchas jóvenes universitarias o escolares truncan sus sueños de seguir una carrera al quedar embarazadas. La mayoría se deja ganar por el rol de madre y se olvidan de los estudios. En el caso de Elizabeth, la experiencia de ser mamá le hizo fortalecer su orientación vocacional: la docencia.
 
-Hay quienes dicen: ¡Ay! ¡Por qué tantos hijos, se te escapó! No, yo he tenido mis cuatro hijos porque los quise tener –cuenta la dama mientras prepara el almuerzo a las seis de la mañana para sus hijos, una rutina que se replica durante la semana. 
 
Hace un mes ingresó a la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. Se inscribió el último día, porque dudaba en seguir su instinto o quedar con su objetivo frustrado. Al final se vio en un proceso de admisión que superó. Tiene 52 años y es universitaria.
 
Desde que volvió a los estudios, su rutina es no tener tiempo. “Antes me tuvieron tantos años y ahora que me extrañen”. Trabaja de 07:30 a 15:00 horas como auxiliar de educación en el colegio Juilliard. Tiene una hora para retornar a casa y nuevamente sale rumbo a su salón de clases para estudiar hasta las 21:00 horas de lunes a viernes. Mientras que sábados y domingos lleva clases todo el día. Pasa de miss a alumna, de maestra a aprendiz.
 
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Con el pasar de los años, al ver a sus hijos grandes, que ya no la necesitaban como cuando eran niños, quiso superarse y no solo ser un ama de casa. Le nació la idea de ser profesora. Cuando empezó el curso de estimulación temprana y auxiliar de educación fue su primer reto. Pensó en tirar la toalla al ver que le dejaban tareas, trabajos y que tenía que exponer, pero no lo hizo. Sus amigas, sus compañeros de clases y familia la convencieron de no declinar y siguió adelante. 
 
Ahora su voluntad de estudiar es insoluble a las críticas. El primer día de clases en la universidad sintió algo de temor por la reacción del resto de compañeros. Compartía el mismo salón con adolescentes que recién habían salido de colegio, jóvenes entre 20 a 25 años y otros profesionales. Al comienzo la veían con un aire de desconcierto e incrédulos si realmente era una alumna. Pero luego todo cambió. 
Suscitó admiración y respeto por el coraje de estudiar a su edad y querer convertirse en profesora.
 
-¿Por qué estudiar a esa edad en la que pocos tienen voluntad?
-Para darme la satisfacción de que no simplemente soy un ama de casa. Creo que con la edad que tengo puede haber un poco de más de campo, puedo poner una guardería y la experiencia de ser mamá, me ayudaría a sacarla adelante. Si antes no pude fue porque no quería abandonarlos, porque las profesoras no tienen vidas propias y sus hijos tienen que vérselas solos.
 
A la miss Elizabeth Pinto la conmueve las muestras de afecto de los alumnos de primer grado de primaria a los que controla y ayuda en sus trabajos dentro del aula. A esos pequeños se los ha ganado en casi tres meses de labores, la saludan en la hora del recreo, quieren invitarle de sus refrigerios, incluso no se aguantan la curiosidad de consultarle de preguntarle por qué se cortó el cabello. Los padres, los de la movilidad, la saludan cada vez que la ven caminando. Le satisface que la reconozcan y le digan miss, la miss Elizabeth.
 
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Pinto Sanahuay extraña a su madre. “Siempre la recuerdo como una madre cariñosa y amorosa”. Su mamá le hacía los vestidos para sus diferentes actividades. Una dama hogareña, que solía ser estricta por momentos y alegre por otro lado. 
 
-¿Qué es ser madre para usted?
La satisfacción de lograrte como mujer, porque aparte de tener una carrera, tener hijos es muy importante. Verlos crecer, te dan alegrías, también penas, tristezas, cóleras, te dan nietos, es parte de la vida.
La carrera profesional de miss Elizabeth está en crecimiento. Su meta es ser educadora, ir al colegio cargando su maletín lleno de libros y cuadernos de trabajo, la lista de asistencia y calificaciones, escribir sobre la pizarra acrílica sus clases, ver cómo los pequeños pudieron aprender, cómo conocen cosas nuevas. 
 
La cuasidocente de 52 años representa al grupo pequeño de alumnos que son madres y vuelven a las universidades a continuar con sus estudios. 
 
Sí, en el trabajo los niños la adoran, en la universidad la admiran y en su casa es el orgullo, la motivación para sus cuatro hijos y su nieta de seis años a quien crio como a una hija. Miss Elizabeth también enseñó a sus hijos a cómo ser un padre, cómo organizarse y sobre todo fue la motivación para que ellos no decaigan en sus objetivos. Qué es el éxito sino un constante atrevimiento. A eso apunta esta madre-alumna, que a veces prepara clases y horas después resuelve sus tareas.
 
 
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