“Las estrellas de rock tienen varios sentimientos de culpa”
6 de octubre de 2015

Por: Lino Mamani A.
Foto: Diego Ramos L.
Sergio Marchi viste un polo de Soda Stereo, una de las bandas que forma parte de su lista de favoritos. El periodista es considerado como uno de los mejores conocedores de rock en Argentina. Ayer estuvo en Arequipa para presentar dos libros: Roger Waters paredes y puentes: el cerebro de Pink Floyd y Room Service: la escandalosa vida de las estrellas de rock, hablar sobre Soda Stereo y brindar un concierto de rock.
-Room Service, es un libro que habla de anécdotas y secretos de leyendas del rock de los 60, 70 y 80. ¿Están en extinción las estrellas de rock? ¿No hay nuevos ídolos?
Hay estrellas de rock actuales, lo que pasa es que son estrellas viejas. Rod Stewart sigue siendo una estrella de rock actual que tiene 70 años. Cuesta mucho encontrar una estrella de rock, en el sentido arquetípico de lo que es una estrella de rock, no parecen salir nuevos. Dave Grohl es una estrella de rock, pero en realidad es baterista de Nirvana.
-¿A qué se debe?
Ya las estrellas de rock actuales no están ayudadas por la época, a comportarse como las estrellas anteriores de una manera muy excéntrica, pero las estrellas de rock en sí son producto de una época de los fines de los 60 y los años 70, ya después no tiene mucho sentido que aparezca ahora un artista a romper unas habitaciones. Es divertido leer sobre esa gente que lo hizo en su tiempo, pero si aparece ahora alguien haciendo lo mismo, diríamos que es un estúpido, porque cambió la época y la percepción del asunto. Antes consumir drogas tenía una percepción espiritual, buscabas expandir tu conocimiento, tu sapiencia, hoy se sabe que no te hacen bien. Para qué las consumes, si no te hacen bien. Room Service tiene que ver con una época que va por los 60 a 70 años, lo interesante es ver el fenómeno de cómo envejece esa gente.
-¿A la vejez las estrellas de rock se han moderado?
No sé si viste el documental de Keith Richards “Under the influence”, es interesante, porque te das cuenta que no es más que el hombre que vivía drogado, es una especie de viejo sabio que se dedica a la música de modo intenso.
-En el libro hablas de algo parecido con Mick Jagger (líder de The Rolling Stone)…
Lo que pasa es que no tiene mucho sentido descontrolarse hoy en día. Y el que se descontrola lo lleva a la tumba. Me hubiera gustado ver envejecer a John Lennon, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, porque sería interesante el cambio, pero como no sucedió, nos queda el mito que también es muy interesante para contar, pero también es un recordatorio de lo que no hay que hacer para terminar como ellos.
-¿La mayoría de las estrellas no volverían a cometer sus escándalos a esta edad?
El tiempo nos autocontrola a todos, no creo que uno pueda escapar.
-Cuentas datos muy personales, como de Fredy Mercury que era muy egocéntrico. ¿Cómo supiste discernir la veracidad de los datos sobre las estrellas?
Para contar estos datos he tenido que investigar. La mejor manera es chequear los datos que es el abc de cualquier periodista. Por ejemplo, cómo murió Jimmy Hendrix hay tres versiones, pero hay que entender que cada cosa es única.
-¿Hay alguno que no fue considerado en el libro?
Cuando no puedes resolver algo hay dos caminos a tomar. Uno es dejar de lado porque no pudiste corroborar que no es difícil y la otra es el viejo adagio periodístico de que en caso de duda y el mito, poner el mito. Si no hay datos que digan que esto es verdad, pero se supone que pasó, así se cuenta haciendo saber que es un mito, pero la idea es desertar al mito. El mito dice que Brian Jones (fundador de The Rolling Stone) murió drogado y se ahogó en su pileta. Esto es mentira porque hubo alguien que confesó que lo ahogó y había razones para haberlo hecho. Esto lo investigué hasta tratar de entender, luego de varias conjeturas.
-Los artistas de rock que incluyes en el libro tienen algunos problemas que coinciden, como la culpa…
Hay varios sentimientos de culpa, lo que hay que entender es la psicología de las estrellas de rock. La psicología dice que todo ser humano está dotado de distintas condiciones e historias que no tienden a repetirse, pero hay rasgos en comunes como la culpa. Primero porque el artista que está en el escenario tiene el cariño del público y lo que le pide es una honestidad que el artista no sabe si verdaderamente lo posee, esto genera una especie de grieta.
-¿La soledad también les genera culpa?
El tema tiene que ver con que el artista la pasa muy bien y tiene que alejarse de su familia a estar pasándola muy bárbaro, mientras que en otra parte del planeta hay otra mujer lidiando con dos chicos, eso le da culpa. Y los chicos crecen, tienen problemas y el padre es ausente, drogado, borracho. Steven Tyler me contó que le costaba mucho volver a casa luego de una gira y se sentía como un gato encerrado. A las ocho o nueve de la noche sentía angustia porque su cuerpo estaba acostumbrado.
-¿Por esos problemas recurrían a las drogas?
Las drogas no te dan nada que vos no tengas. Son como un banco donde vos te pedís prestado cosas que tenés, pero después no podés devolverlo a plazos y en el momento más bajo la culpa aparece. Las estrellas son personas sensibles. La culpa a un hijo de puta no le hace nada pero a un artista le hace mierda.
-¿Las drogas aportaron o le hicieron daño a las leyendas del rock?
Las drogas conspiran contra la creación, no ayudan. Lo que pasa es que dan una sensación para mitigar la culpa. Era lo que me contaba Steven Tyler, cuando lo entrevisté en Chile en el año 95, donde charlamos sobre el problema que yo tenía con Charly García que yo quería ayudarlo y no sabía cómo.
-¿Qué le dijo?
Él dijo que lo mejor para salir era alcohólicos anónimos y narcóticos anónimos. Y le habla al grabador dirigiéndose a Charly y le dice que vaya a pedir ayuda en 90 días y se va a sacar el “mono de la espalda” (jerga que significa adicción). Charly dijo que lo que Steven dijo es verdad, pero ese no es mi problema, la negación fue un problema en común de las estrellas de rock.
-Ya que estamos hablando de Charly, en algún momento dijiste que si él te llamaba hablarían para solucionar su alejamiento ¿te llamó?
No, ni creo que lo haga. Es más, le pido señales de que me gustaría verlo o acercarme un poco pero no hay mucho de Charly. No voy a infringir esa confidencialidad, me gustaría ayudarlo.
-En Orsai escribiste sobre la era de hielo con Charly, ¿todavía no se rompió?
Yo estuve muy enojado porque él no me trató bien cuando yo me tomaba el trabajo de ayudarlo en su recuperación, por hubo un ninguneo hacia mí. Yo trabajaba en un diario importante y me dijo que no. Le dije hasta acá llegamos.
-¿Llegará el momento?
Nuestra relación se dio por la materia de procesos, si se da, haremos todo lo posible para acercarme hacia él. Si nos sentamos con Charly cinco minutos, al minuto ya no estamos cagando de risa. Debemos eliminar el ruido.
-¿Te gustaría hacer un segundo libro sobre Charly?
No sé si sobre esto, ya escribí el primer libro sobre su problema, ahora me gustaría hablar de Charly como músico. Como ese artista que a pesar de sus problemas lo seguimos escuchando, porque hace mucho que aplaudimos al viejo Charly García porque hizo algo bueno. Lo vi grabando con un amigo, eso me da alguna esperanza.
-¿Por qué hasta ahora no escribes un libro sobre Gustavo Cerati?
Lo que más me pregunta la gente es cuándo escribo sobre Cerati y Spinetta. Yo digo que hay procesos, uno tiene que ser cuidadoso porque hay una familia ahí, los hijos, mujeres, una mamá, unas hermanas, esos procesos tienen que darse. Lo admiro por supuesto.
-¿En qué proyectos estás ahora?
Estoy en dos libros, uno que es ayudar a un manager Piter de Anthony que tiene un libro que cuenta historias divertidas. Y tengo un libro de Fernando Blanco, que tiene una banda tributo a The Beatles.
-Aparte de periodista eres baterista, ¿te pasó en algún momento ser una estrella de rock?
Sí, yo hubiera sido una estrella muy rara, porque soy abstemio de siempre, no hubiera sido una estrella divertida de rock. Me gusta los escenarios, la primera vez que vine a Arequipa, hace dos años, fui estrella de rock hace tres días.
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