Lol Tolhurst: “Arequipa es como el paisaje de un sueño”

El fundador y exmiembro de The Cure, Lol Tolhurst, visitó Arequipa por el Hay Festival la semana pasada. Presentó un concierto y conversó con Ricardo Morán, contando las historias que describe en su libro autobiográfico “Cured”.
Por: José Manuel Salas
-Ha dicho que salir de The Cure le salvó la vida, ¿cómo cambió la vida de la banda con su salida?
Creo que les tienes que preguntar a ellos. No creo que hubiera podido vivir de la misma manera, no creo que hoy pudiera estar vivo. Me hubiera destruido a mí mismo, fue un alivio.
-Afirmó en el concierto (viernes pasado) que la música puede unir a las personas. Hoy cuando diferentes fuerzas políticas y sociales apuestan por el divisionismo y nacionalismos radicales en todo el mundo, ¿qué respuesta puede dar la música?
En mi opinión, crecí cuando el punk cumplía en ese rol y hacía pensar a la gente en sus vidas y reunía a las personas. Eso es lo que deseaba expresar. No sé si es la música, pero algo tiene que llegar al mundo ahora mismo, porque hay una terrible división que existe en América, en Inglaterra, México y Brasil. Hay muchos lugares en todo el mundo donde esto está pasando. Me hace sentir triste verlo. Viajando toda mi vida aprendí que la gente es más parecida que diferente y quiero contribuir a la comunidad en vez de dispersarla en mi humilde manera. Estoy convencido de que no puedo hacer tanto un hombre, pero sí puedo poner la semilla en la cabeza de otro, estoy feliz.
-En «Cured» narra cómo inició la banda en el lugar menos esperado para llegar a tener fama internacional. Cuarenta años después fueron incluidos en el “Rock And Roll Hall of Fame”. Si hubieran vivido en la capital de Inglaterra con una sociedad que aceptara sus rarezas y contradicciones, ¿la banda hubiera sido la misma?
Probablemente no. Lo que fue bueno de The Cure es que como jóvenes crecimos a nuestro propio ritmo, sin muchas influencias externas. Si hubiéramos vivido en Londres, pienso que la presión pudo ser demasiada. Muchos amigos de bandas que vivieron allí o en Nueva York, se desintegraron o explotaron (sic). Hay cierto valor dado por vivir de una forma un poco oscura para empezar.
-Usted tocó en su concierto con los ojos cerrados. ¿En qué estaba pensando?
Es un hábito, porque quiero concentrar toda mi mente en la música, el sonido. Si estoy mirando al público, me puedo distraer. Soy muy consciente de ello, muchas veces trato de mantener mis ojos abiertos, pero no quiero hacerlo así. Quiero estar en la música, hacer la mejor versión.
-The Cure no solo ha sido un símbolo musical, sino a nivel cultural. En los inicios de Soda Stereo, Gustavo Cerati podría confundirse como un miembro de la banda, ¿Qué le ha sorprendido más de su influencia en Latinoamérica?
No es lo que me ha sorprendido, sino lo que he aprendido acerca de la cultura en Latinoamérica. He visto las similitudes que hacen a la gente entendernos. Vivo en California, muy cerca de México y tengo varios amigos mexicanos. Te hace una mejor persona ir a diferentes partes del mundo y ver cómo es la gente, cómo viven, entender su cultura, porque así puedes formar parte, estar unidos. El ser humano es la única especie que trata de apartarse de todo ¿Por qué? No puedo entender eso. Entendí que la conexión entre Latinoamérica y el espíritu de The Cure es muy profunda. Es maravilloso.
-En Arequipa, nos hemos apropiado del punk y el rock, formando un fuerte movimiento pero, sin un sólido sostén económico, ¿qué le podría decir a los jóvenes músicos que no encajan ni con los gustos de su generación ni con su herencia musical?
Cuando empezó The Cure intentamos encontrar gente que pensara como nosotros. No esperen a ser descubiertos, o que alguien los haga exitosos, creen su propio mérito, su propia escena, incluso si es pequeño se expanderá. Soy un buen ejemplo de ello, lo que empezamos fue algo diminuto, ahora es mundial, pasa por generaciones y ha durado más de 40 años. Quizás ese es el mensaje más grande de The Cure, si tú lo quieres, tú puedes lograrlo. No es fácil, pero no se rindan.
-Repetidas veces ha mencionado que no le gusta Crawly (ciudad natal) y Reino Unido y parece que sigue sin gustarle.
Me sigue sin gustar y aparentemente no les gusto tampoco. El año pasado por el 40° aniversario de la banda hicieron una exposición y en el periódico local su titular decía: ‘Nos odia, pero aún lo amamos’, era acerca del libro. Eso no es cierto, no los odio, solo no quiero vivir allí. Todos los que conocí, se fueron. Solo tengo un hermano muy mayor allí, le pregunto cómo puede vivir, tiene un pequeño grupo de amigos y está aislado. Ningún lugar es perfecto. Los que quieren estar en California o quieren ser famosos o terminan destruidos. Cuando me mudé allí encontré mucha aceptación, amor, una comunidad.
-En su libro cuenta cómo fue criado católico y años después tiene una experiencia particular en el desierto de Mojave, California, ¿cuál ha sido el impacto de la fe en su vida?
Cuando tuve catorce me entrenaron por un año para ser sacerdote, luego se detuvo porque la música llegó. El cielo y el aire de Arequipa se parece mucho al desierto de Mojave, allí tuve una experiencia espiritual.
-Es irónico cómo describe un mundo conflictivo en su juventud, en un tiempo donde no había globalización o internet. Hoy con todo esto las personas no se relacionan, solo ven al mundo de la forma que nuestros padres nos enseñaron.
Es muy cierto. No tenemos una máquina del tiempo, no puedes volver atrás y ver cómo fue. Muchas personas de mi edad me dicen “Oh, no hay buena música ahora”, les digo que están equivocados, porque ya no saben dónde buscarla.
-¿Cuándo podrá visitarnos con su banda Levinhurst?
Cuando termine el tour, voy a grabar y realmente espero volver el próximo año.
-¿Qué es lo que más le ha gustado de sus fans en Arequipa?
Todos han sido muy encantadores conmigo, muy amables y amorosos, eso me agrada mucho ¡Y tienen una hermosa ciudad! De verdad. La miro como el paisaje de un sueño, con los volcanes y demás. Pienso que es un lugar muy evocativo para vivir. Quizás ustedes no lo sienten así porque la ven todo el tiempo. Ustedes pueden ir a Londres y ver cosas que yo no. Estoy aquí por primera vez y siento que es un lugar maravilloso y creativo.
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