Arequipa

Los perpetradores del feminicidio

24 de noviembre de 2019

Un estudio pionero para el Perú fue presentado recientemente por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a través del Observatorio Nacional de Política Criminal – Indaga, basado en la evidencia criminológica que busca establecer el perfil de los perpetradores de feminicidio.

Por Mariela Zuni M.

La investigación “Víctimas y victimarios del feminicidio: un estudio desde los perpetradores del delito”, arroja evidencia sobre elementos comunes que caracteriza a los feminicidas, tales como que la comisión del delito no tiene relación con niveles educativos ni laborales, ni se encuentra precedido de antecedentes penales, entre otros.

Este estudio recoge, por primera vez, 67 entrevistas a personas recluidas por feminicidio en el Establecimiento Penitenciario Castro Castro de Lima, Ayacucho, Junín, Áncash, Arequipa, Lambayeque y Tumbes, a través de 105 preguntas sustentadas en teorías criminológicas y experiencias internacionales.

Define al feminicidio como el acto extremo de violencia contra la mujer por su condición de tal. Un fenómeno que estremece a la sociedad, pues año a año las cifras van incrementando. Según el Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad – CEIC, en el año 2018 fueron víctimas de feminicidio 150 mujeres en el Perú. En el periodo estudiado, la tendencia de feminicidios se ha mantenido en constante crecimiento, así desde el 2015 hasta la fecha han muerto 471 mujeres producto de este delito. (CUADRO 1)
En el caso peruano, el feminicidio está sancionado en el Artículo 108b del Código Penal, el cual señala que será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años para el que mata a una mujer por su condición de tal.

LOS PERPETRADORES

En entrevista a El Pueblo, la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Ana Teresa Revilla Vergara, destacó la importancia de los resultados obtenidos de las entrevistas a feminicidas a nivel nacional, lo cual sirven para entender científicamente el delito. La muestra seleccionada para el estudio está constituida por 67 personas, de las cuales 22 son adultos jóvenes, 43 adultos y sólo 2 adultos mayores, todos sentenciados por el grave delito.
La titular de justicia dijo que la investigación permitió establecer que ni la educación, los antecedentes penales, el consumo de alcohol o drogas, y los problemas laborales o económicos, tuvieron relación con la acción misma del feminicidio.

Este no es un delito que se concentre en la población de bajos niveles educativos. De hecho, un grupo importante de los perpetradores del feminicidio tuvieron educación superior sea como educación universitaria o como técnica, con 27%. Mientras que 62,6% accedido a la educación secundaria, y solo el 10% tuvo educación primaria.

Los internos recluidos por feminicidio reportaron no haber contado con antecedentes penales o relación temprana con pares antisociales, siendo un grupo particular frente a otras formas de homicidio. Por ejemplo, el 97% de los encuestados, previo a la comisión de feminicidio, no tuvo antecedentes en Centros Juveniles o Establecimientos Penitenciarios.

La mayoría de los encuestados reportaron no tener problemas laborales ni económicos, y manifiesta haber mantenido una buena relación con sus compañeros de trabajo, por lo que no se observó que el “estresor trabajo” sea un factor relevante para la comisión del feminicidio. De hecho, el 97% tenía empleo antes de ingresar al Establecimiento Penitenciario.

Revilla hace énfasis en la respuesta del 30% de los entrevistados, que indicaron que les gustaría casarse con la misma persona a la que ellos les quitaron la vida, lo cual podría mostrar, en un grupo de los perpetradores del delito, una distorsión cognitiva sobre la relación de pareja. (CUADRO 2)

Además, se encontró un 25.3% de personas recluidas por feminicidio que manifestaron haber tenido ideas suicidas antes de cometer el delito.

La violencia estuvo presente antes del feminicidio. El 41% de los internos manifestaron haber peleado con su pareja antes de cometer el delito. El 59% de los feminicidios se dieron durante las fases de conflicto, inestabilidad, alejamiento y separación, es decir, en una fase de ruptura de la relación.

LA FAMILIA

Respecto a la participación de la familia en los conflictos y su papel protector contra la violencia, se aprecia que tanto la familia del perpetrador, así como de la víctima no participaron para detener las peleas de pareja en 76,1% y 62%, respectivamente.

Teresa Revilla considera este resultado como un jalón de orejas a la sociedad. Un hecho preocupante que la familia esté ausente cuando la pareja en conflicto más necesita de su apoyo.

Asimismo, el 60% de los encuestados señaló haber sido agredido por uno de sus padres, siendo la madre la figura familiar más recurrente en los episodios de maltratos. De acuerdo a las teorías mostradas en el estudio en estos casos los perpetradores que fueron hijos aprendieron a ser violentos y a justificar la violencia, ejemplo, cuando la madre dice “te pego porque te portaste mal” o “esto me va doler más que a ti”.
(CUADRO 3)

Otro hallazgo del estudio es que la mayoría de internos manifiesta tener un sentimiento de arrepentimiento (90%) y les resulta significativo el perdón de sus familiares, encontrándose conforme con su sentencia, lo que podría entenderse como una posible disposición al cambio o dispositivo de culpa.

EN GENERAL

En relación al método más usual en los feminicidios, los medios más recurrentes para asesinar son el estrangulamiento, la asfixia o el ahogamiento, seguido por el uso de arma blanca. En referencia a las armas de fuego, esta representa el 10.4% de los casos.

Según la edad del victimario, vemos que no existen muchos casos de menores que hayan cometido feminicidio. Una hipótesis que pueda explicar esto, puede estar relacionada con el hecho de que los menores no tienen una relación continuada con la pareja, sino mediada por la familia, cuyo cuidado sería un factor protector. Asimismo, la incidencia aumenta entre los 20 a 24 años, y registra la mayor cantidad de casos en los 25 a 29 años, que es la edad en la que se piensa en la posibilidad de conformar una familia. En síntesis, los datos generales presentados dan una primera aproximación al fenómeno del feminicidio. No obstante, estos no aportan una explicación del por qué se distribuyen de esta forma y presentan características estables en el tiempo.

Se realizó en la investigación el análisis del feminicidio explicado desde varias teorías como la derivada de un problema mental, de género, aprendizaje social, entre otras.

“El informe es prueba científica que el feminicidio tiene que ver con enormes dosis de machismo, malas prácticas en la familia, y tenemos que cortar con ello, para quitar el rol que le dan a la mujer como objetos”, expresó la ministra de Justicia, invitando a las instituciones, operadores de justicia y población en general acceder al estudio que se encuentra disponible en la página web del Ministerio de Justicia.

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